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NATO se prepara para una ciberguerra

En un mundo que depende de Internet hasta para manejar su economía, sería razonable pensar que los ataques del futuro no serán contra espacios físicos, sino deshabilitando redes importantes para un negocio, un gobierno o una nación. Es por eso que, desde el año pasado, NATO a reunido a los mejores científicos del mundo para analizar y simular todo tipo de ciberataques y defensas para dichos ataques. Muchos de los integrantes de este equipo están convencidos de que esta investigación tiene prioridad porque, “una sola ciberarma podría tener consecuencias globales.

La humanidad siempre tuvo algo por los desastres y la autodestrucción, sin embargo, en estos últimos años parece estar mucho más presente que antes. Y si no se habla del fin del mundo, se habla del fin del mundo como lo conocemos, que es algo muy diferente. Porque eso habla de un enorme cambio y como se dice… todo cambio es bueno. De todos modos, lo que veremos aquí no se presenta como un cambio, sino como una catástrofe y, por eso, NATO se está preparando para una posible ciberguerra.

Hace unos días hablábamos de que “ciberespías” de varias nacionalidades habían hackeado el sistema de suministro de energía de Estados Unidos y, aunque no hicieron ningún daño, puso al país en alerta. Según NATO, como todo hoy en día sucede a través de Internet, sería lógico que los grandes ataques del futuro (y presente) lo hagan hackers. Es por eso que los mejores especialistas en computación se han reunido en una base militar en Estonia, preparando defensas para una ciberguerra.

Por nombrar alguna de las cosas que están intentando prevenir, podemos mencionar la destrucción de redes de comunicación, que colapsaría el servicio telefónico y de Internet. Y la red de transporte, que produciría una gran amenaza para el tráfico aéreo y ferroviario, además de todos los semáforos en la ciudad. Como se puede ver, una falla en cierta parte del sistema, puede tener muchas repercusiones.

Pero según Kenneth Geers, especialista en investigaciones y cibercrimen de la marina de Estados Unidos, podría ser aún peor: “¿En el peor de los casos? Alguien podría invadir tu propia infraestructura, utilizando tus herramientas contra ti. Podría decirle a tus tropas que avancen en la dirección contraria o lanzar tus misiles a tus propias ciudades… cualquier cosa en tu imaginación.”  Geers también apuntó a algunos puntos débiles del sistema, como los sitios de "puro valor económico", como los bancos y tiendas online.

Estas son algunas de las cosas que están intentando prevenir en la base militar de la OTAN. El “Centro Cooperativo de Ciberdefensa de Excelencia” (o como se lo conoce por eso lares, el K5), está situado en las afueras de la capital de Estonia, Tallinn, donde en algún momento se posaban bases soviéticas. Aquí, actualmente, se están haciendo pruebas y simulaciones de posibles amenazas y cómo NATO las enfrentaría.

Rain Ottis, un científico dentro del K5, tiene una solución para un posible ciberataque: una respuesta aplastante. Un solo contraataque gigante que deje al agresor incapacitado y advierta al resto de los que planeen ataques similares. Refiriéndose a la escala del problema, Ottis cree que lo más acertado es compararlo con armas nucleares: “obviamente las armas nucleares hacen mucho más daño en el sentido físico, pero una sola ciberarma podría tener consecuencias globales.

Ottis también habló de uno de los tantos “por qué” de estas medidas repentinas. “En cierta manera, esta es la era dorada para los atacantes. Desde hace 15 años, el mundo se apuró para conectar todas las redes, porque querían utilizar su poder. Pero ese apuro por conectar todo tuvo prioridad ante la seguridad.” Y ahora parece ser que estamos pagando el precio por no ser responsables de nuestras propias creaciones. Tal como Tim Berners-Lee, que fue víctima de su propia creación.

En definitiva, el grupo del K5 tiene mucho trabajo por delante. Recién comenzaron el año pasado a trabajar y tienen como misión estudiar miles de posibles ataques en un mundo que esta interconectado por cientos de redes, de diferentes tipos. Está claro que no esperan que haya una ciberguerra mañana, sino hubieran comenzado este proyecto muchos años antes.

Aún así, da a pensar lo lejos que ha llegado Internet y lo dependiente que nos hemos convertido de dicha tecnología. A la vez, es cierto que existen riesgos, pero en la vida todo implica un riesgo. Está bien que quieran prevenir algo que tiene posibilidades de suceder, pero tampoco hace falta pintarlo como si fuese tan fácil de lograr y que desembocaría en un apocalipsis cibernético.

Escrito por Tomás Garcia

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