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Psicofonías: ¿Pueden hablarnos los muertos?

Desde que el hombre es hombre, ha sentido curiosidad sobre lo que ocurre  después de la muerte. Esta inquietud lo ha llevado al uso de los más diversos mecanismos para investigar el fenómeno, incluida la psicofonía. Esta disciplina busca, en las grabaciones de audio, voces o sonidos provenientes del “más allá”.

Bajo el nombre genérico de psicofonías se encuentran toda una colección de sonidos, tales como voces humanas, aullidos, sonidos de objetos o incluso música, que sin ser percibidos directamente por el oído humano en el momento en que se producen, quedan registrados en algún instrumento utilizado para grabar el evento. En realidad, hay que aclarar que el termino “psicofonía” quizás no sea el adecuado para describir estos fenómenos, ya que proviene “psico” (relacionado con la mente o la psiquis) y “fonía” (sonido), lo cual puede presuponer que el origen de estos sonidos son producto de la mente que los escucha.

El termino parafonía es para muchos estudiosos más adecuado, ya que utiliza el prefijo “para” que se emplea para expresar cierta clase de similitud entre cosas que comparten atributos en común, sin llegar a ser iguales o idénticas; como en “paramédico”, que denota similitud con los médicos pero de categoría inferior. Este término es a menudo rechazado por otros por el hecho de tener cierto matiz peyorativo. Por lo pronto, nosotros utilizaremos a lo largo de este articulo uno u otro termino como si fuesen sinónimos.

La historia de las psicofonías

La historia detrás de su origen puede resultar el mejor ejemplo para comprender exactamente de que hablamos cuando nos referimos a la psicofonía. Como ha ocurrido con tantas otras cosas, esta disciplina fue descubierta en forma casual. El “hallazgo” de los primeros sonidos extraños registrados en una cinta corresponde, casi con seguridad, a los registrados por Friedrich Jürgenson y su esposa.

psicofonias
Friedrich Jurgenson

El matrimonio Jürgenson intentaba capturar el canto de un pájaro pinzón para realizar un documental utilizando para ello un grabador de audio (magnetófono) basado en cintas, lo que era normal por esos años. Friedrich intentó grabar los sonidos con la mejor calidad posible, por lo que se dirigió a un bosque cercano a su casa y se mantuvo en completo silencio mientras el canto de los pájaros se registraba en el aparato. Durante varias horas realizó una gran cantidad de grabaciones, que mas tarde reprodujo en su casa.

Sorprendentemente, la cinta no solo había guardado el sonido de los pájaros. A pesar de que el audio era claro y se escuchaban perfectamente los pinzones, Jürgenson pudo oír claramente la voz de alguien (hablando en noruego, la misma lengua que él utilizaba) haciendo comentarios sobre el canto de los pájaros. Convencido de que entre los árboles se encontraba alguien que no había visto (y que le había arruinado la tarde), volvió al día siguiente al bosque y tras asegurarse de que estaba solo repitió las grabaciones.

La sorpresa fue mayúscula: al reproducir la nueva grabación, en lugar de la voz anterior pudo oir a su madre recientemente fallecida murmurándole un apodo cariñoso que solo el podía conocer. Como mas tarde relataría,  Jürgenson oyo en la grabación algo como “Friedel… mi pequeño Friedel… ¿Puedes oírme?”

Las psicofonías, una seudociencia

Este caso fue el puntapié inicial para el desarrollo de una rama de la seudociencia que, en poco tiempo, reunía a un enorme grupo de investigadores de lo paranormal. Como era de esperarse, casi todos ellos fueron capaces de obtener sus propias voces o sonidos del más allá. Hans Bender, Konstantine Raudive, Theodor Rudolf, los españoles Sinesi Darnell, Fernando Jiménez del Oso y Francisco José Fernández, entre otros tantos, investigaron el tema. Lo que descubrieron varía en forma radical dependiendo de si eran o no científicos.

Los aficionados a temas paranormales aseguran haber realizado grabaciones donde se escuchan a niños o adultos enviando mensajes desde el lugar en que estén después de haber muerto. De hecho, una enorme cantidad de estas grabaciones pueden descargarse de algunas de las miles de páginas Web que existen sobre el tema. Muchas de esas grabaciones son fraudes comprobados, y otra buena cantidad contienen mensajes que solo pueden ser identificados con una buena dosis de paciencia e imaginación. De hecho, en la descripción de alguna de ellas pueden encontrarse frases como “las voces son como susurros poco entendibles, unas veces puedes entender una cosa y otras veces, otra.”

psicofonias

Resulta bastante complicado abordar el tema desde el punto de vista científico. En primer lugar, las supuestas grabaciones se realizan por aficionados (o defensores del fenómeno). Su calidad y la forma en que se han efectuado no son generalmente lo suficientemente  bien documentadas como para poder descartar que las voces (en caso de oírse) no pertenezcan en realidad a alguien que paso por allí por casualidad.

Pero aún así, hay un buen puñado de casos en que las grabaciones se han efectuado en condiciones de laboratorio, y aun así la gente oye voces en ellas. Por ejemplo, se han grabado durante horas los sonidos de una casa abandonada utilizando un grabador colocado dentro de una “jaula de Faraday” (un dispositivo sencillo que “blinda” su interior de los ruidos electromagnéticos provenientes de aparatos eléctricos cercanos), y al escuchar el resultado aparecen las voces de ultratumba.

Las teorías detrás de la psicofonías

Se han propuesto varias teorías para explicar estos casos. Pero si descartamos el fraude, las interferencias radioeléctricas y por supuesto las que dependen de creencias de carácter religioso o hipótesis indemostrables, nos queda una que pueden ser las mejores candidatas a develar el misterio.

La pareidolia, además de ser una palabra que seguramente no habías oído nombrar nunca, es un fenómeno por el cual el cerebro interpreta un estimulo completamente aleatorio como algo reconocible.

Seguramente alguna vez has creído ver (con total claridad) la forma de un rostro en una mancha o en una nube. O, al escuchar una canción en otro idioma, creer percibir algún término en nuestra lengua. Ambos son ejemplos de pareidolia. Es el cerebro, en su afán por interpretar lo que esta recibiendo a través de los sentidos el que le da forma reconocible a algo que en realidad no la tiene.

Ruido Blanco
Ruido Blanco

En cualquier grabación se recoge ruido. Un tipo particular de ruido es el llamado “ruido blanco”, una señal sonora aleatoria caracterizada porque sus valores de señal medidos en dos instantes de tiempo diferentes no guardan correlación estadística entre si. Se trata de una señal contiene que contiene todas las frecuencias y todas con la misma potencia. Si pones un bote o una caracola en tu oído, podrás escuchar este tipo de ruido, que a menudo el cerebro asocia con algo conocido (por ejemplo, el ruido del mar).

Del mismo modo, el ruido blanco contenido en  una grabación puede ser interpretado como voces u otros sonidos comunes asociados a la actividad humana, sin que necesariamente sean reales. Esta es la hipótesis que explica también por que dos personas diferentes (o la misma, en distintas oportunidades) creen reconocer mensajes diferentes y hasta en distintos idiomas en la misma psicofonía.

Como ocurre en tantos otros casos, la gente suele aceptar con más facilidad la explicación sobrenatural. Al fin y al cabo, es mucho más excitante oír la voz de alguien que ha muerto hace tiempo que el vulgar y mundano ruido blanco.

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Escrito por Ariel Palazzesi

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