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Robot quirúrgico hace un avioncito de papel (VIDEO)

Todos los días, dentro de una sala de operaciones, la asistencia robótica permite mejorar la calidad de vida de muchas personas o, sin ir más lejos, salvarlas. Pero un cirujano en particular nos enseña que no debemos tomarnos todo tan en serio mientras demuestra la precisión de estas máquinas haciendo avioncitos de papel y pintándole las uñas a su hija. Una demostración imperdible del cirujano Jim Porter.

La tecnología y, más importante aún, la robótica, han llegado a tal punto que permiten asistir a cirujanos dentro de la sala de operaciones. Y aunque lo hemos escuchado miles de veces, pocas veces hemos visto a una de estas máquinas en acción. Es por eso que el cirujano Jim Porter decidió mostrar la precisión de los robots Da Vinci, pertenecientes al Centro Médico Sueco. ¿En la sala de operaciones? No, haciendo avioncillos de papel y pintándoles las uñas a su hija.

Todo comenzó en marzo, cuando cirujanos del Instituto Ortopédico Sueco mostraron su tecnología de asistencia robótica a través de un livestream, con chat incluido, mientras hacían una operación de reemplazo de rodilla. Ahora, un colega decidió hacer lo mismo, pero grabando y subiendo a YouTube los dos vídeos que puedes ver en esta nota. En uno, cuidadosamente arma un avioncito del tamaño de una moneda, utilizando una hoja de pequeña, en el otro, le pinta las uñas a su hija utilizando este complejo sistema de asistencia robótica.

Viendo estos vídeos no sabemos si debemos quedar completamente asombrados por la precisión de esta máquina o por la habilidad que ha alcanzado su operador, Jim Porter, por la velocidad y precisión con la que es capaz de armar ese avioncito controlando los brazos robóticos. A simple vista esto es tan solo una gracia digna de alguna que otra risa, pero en una inspección más cercana nos permite ver hasta dónde ha llegado la tecnología y con la precisión que día a día ayudan a salvar la vida de personas o, como mínimo, mejorar su calidad. Sin ir más lejos, también es notoria la competitividad de los varios estudios con su propia tecnología, que mientras que no es desarrollada por ellos, sí apoyan el desarrollo de sus propias marcas. En este caso, el robot de asistencia quirúrgica, Da Vinci.

Escrito por Tomás Garcia

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