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Simulador de vuelo para moscas

Nunca se puede saber de más, es por eso que científicos del Instituto alemán,  Max-Planck, construyeron un simulador de vuelo para moscas, donde pueden, mediante electrodos, entender cómo estos insectos interpretan las imágenes que les permiten volar con tanta facilidad, velocidad y fluidez. Además, estos resultados son perfectos para futuros robots voladores que serán desarrollados utilizando técnicas similares.

No, no nos estamos dedicando a subir noticias exclusivas para moscas, también nos incumbe a nosotros, los bonitos humanos. Al parecer, científicos alemanes estaban preguntándose cómo es que las moscas captan las imágenes y pueden moverse con tanta gracia y velocidad por los aires. Además, esta información permitiría mejorar la capacidad de procesamiento de imágenes en los robots del futuro.

Aunque suene difícil de creer, los científicos en el Instituto Max-Planck de Neurobiología desarrollaron una manera de presentar los diversos patrones, movimientos y estímulos sensoriales de las moscas. El aparato utilizado retiene al insecto en un lugar y electrodos registran las reacciones de su cerebro. Y los primeros resultados han demostrado cosas obvias, pero que son importantes saber, como que estos insectos procesan las imágenes de una manera muy diferente, a la que lo hacemos nosotros.

Mientras que nosotros podemos captar un máximo de 25 imágenes por segundo, las moscas pueden llegar a 100 imágenes por segundo y responder lo suficiente rápido para cambiar su dirección de vuelo. También pudieron ver que la velocidad y dirección en la que los objetos parecen moverse crean un patrón de movimiento. Luego la imagen de cada ojo se une y así puede saber precisamente su ubicación y movimiento.

En definitiva, lo aprendido será perfecto para implementarlo en máquinas inteligentes que puedan observar su medioambiente a través de cámaras. Uno de los mejores ejemplos es un pequeño robot volador, cuya posición y movimiento durante el vuelo será controlada por un sistema visual inspirado por los descubrimientos hechos en el cerebro de la mosca. Otro robot, logró llegar de un lado a otro preguntando direcciones a las personas en la calle. La máquina era capaz de interpretar los gestos de las personas y saber para qué lado apuntaban. De todas las maneras posibles que existen, aprender de los animales e insectos que nos rodean parece la más inteligente a la hora de desarrollar tecnología que no podemos hacer funcionar como lo hacemos nosotros.

Escrito por Tomás Garcia

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