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The Glass House, la casa del futuro

¿Sientes que la tecnología debería proporcionarte un mejor lugar para vivir? ¿Te preocupa el impacto medioambiental que provocan las actuales viviendas? Seguramente no eres el único que se plantea estas cuestiones. El Instituto de Nanotecnología UTS ha desarrollado una casa de vidrio totalmente reciclable, que gracias a la nanotecnología puede convertirse en el hogar del futuro.

La humanidad siempre ha vivido en el mejor sitio que ha sido capaz de proporcionarle la tecnología disponible. Si bien nuestros antepasados debieron conformarse con una caverna calefaccionada con una hoguera, cuando la tecnología se los permitió, comenzaron a construir lugares más secos y acogedores para vivir. Hemos utilizado chozas, carpas, y casas construidas con los más diversos materiales. Sin embargo, nuestras viviendas no han cambiado demasiado en las últimas décadas, a pesar de que la tecnología ha avanzado lo suficiente como para llevarnos a la Luna o proporcionarnos materiales casi mágicos. The Glass House intenta revertir esta situación.

El Instituto de Nanotecnología UTS se ha involucrado en una serie de investigaciones relacionadas con este tema, y la Glass House es su proyecto emblemático. Se trata de una casa prefabricada, construida casi completamente en vidrio. La idea es que funciones como una herramienta educativa para sensibilizar al público sobre las implicaciones de estas nuevas tecnologías. También permitirá ensayar materiales fruto de la nanotecnología en un proyecto real. Básicamente, se trata de aprovechar los avances en nanotecnología para proporcionarnos una morada mejor.

En The Glass House se estudian los productos disponibles comercialmente y las investigaciones más recientes en nuevos materiales, para demostrar la forma en que pueden mejorar nuestro estilo de vida; mejorar la iluminación natural, el rendimiento térmico y acústico de los edificios; y reducir los costos de mantenimiento durante la vida útil de los mismos. El aprovechamiento de la energía es otro de los ejes del proyecto.

La nanotecnología puede permitir lograr todos estos objetivos. Esta ciencia, que tiene que ver con el control de la materia a escala de átomos y moléculas, puede proporcionarnos materiales inteligentes que cambien sus propiedades en respuesta a un estímulo de su entorno, incluyendo instrucciones de la gente. Algunos materiales inteligentes podrían funcionar incluso como microfábricas para la producción de otros materiales o dispositivos.

Estos materiales inteligentes tienen infinitas posibilidades, interactuando con su entorno de una manera nunca vista. De hecho, es posible desarrollar pinturas especiales que unas vez aplicadas sobre las paredes de una casa avisen que se ha producido una fuga de gas o un fallo eléctrico cambiando de color. También pueden diseñarse superficies autolimpiantes o recubrimientos que sean capaces de generar electricidad durante el día, almacenarla y ponerla a disposición de la vivienda durante la noche.

Si pensamos en una casa con paredes y techo de vidrio, seguramente imaginaremos que pasar un verano allí dentro seria una experiencia como mínimo desagradable. Sin embargo, una de las cuestiones que The Glass House intenta demostrar es justamente como la nanotecnología puede proporcionarnos recubrimientos capaces de alterar la reflexión, la absorción y la transmisión de la luz a través de las superficies transparentes, evitando que la casa sea un horno.

¿Por qué elegir el vidrio?
Algunas personas prefieren construir sus casas de manera tal que puedan aprovechar la mayor cantidad de luz natural y disponer de vistas del paisaje exterior. En el pasado, estos grandes ventanales ocasionaban costos elevados de calefacción en invierno y refrigeración en verano. Sin embargo, ahora podemos usar productos de alta tecnología para alterar las características de grandes superficies de vidrio. En The Glass House se ponen de manifiesto los últimos avances en la tecnología del vidrio logradas por la empresa Pilkington. Entre las más importantes se cuentan la selección del espectro de luz que puede atravesar los paneles, un mejor rendimiento térmico y superficies autolimpiables.

El secreto de este vidrio autolimpiable es su recubrimiento especial, que mediante un proceso fotocatalítico reacciona con los rayos ultravioleta de la luz natural para romper las moléculas que conforman la suciedad orgánica para que cuando la lluvia golpee el vidrio pueda removerla.

La casa se compone de unas 5 toneladas de vidrio. Su techo es un panel de vidrio templado de 16 mm de espesor con un patrón grabado en el vidrio para reducir los aportes solares. Las paredes son también paneles de cristal de 16mm, pero mejoradas con un tratamiento de limpieza Pilkington Activ, Pilkington Solar E Plus y Baja E. El piso también es de vidrio, esta vez de de 28 mm de espesor, compuesto por dos capas de 12 mm y 16mm.

Solamente los pisos de la entrada son de maderas tratadas con recubrimientos de nanotecnología para protegerlos de aspecto descolorido que les produce la luz ultravioleta. Los paneles de vidrio se sostienen mediante pórticos de acero.

La tecnología y el cuidado el medioambiente están presentes en toda la casa. Células fotovoltaicas montadas en el techo proporcionan la electricidad necesaria para su funcionamiento. Los revestimientos Solar E Plus y Baja E permiten a las paredes reducir el calor indeseado del verano, y aprovecharlo en el invierno.

Es evidente que The Glass House enfrenta uno de los desafíos futuros de la arquitectura, modificando conceptos que parecían inalterables a la vez que incorpora la nanotecnología al diseño de las viviendas de las próximas décadas.

Escrito por Ariel Palazzesi

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