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Análisis – Wolfenstein

Wolfenstein fue el padre del género FPS como lo conocemos, pero hoy en día, en un mercado dominado por ese género, puede ser dificil hasta para el padre mismo dejar un impacto en los jugadores. Esta nueva incursión, desarrollada por Raven Software y producida por id Software, intenta cambiar las reglas de juego que fueron idénticas a lo largo de los años y cambia la vieja fórmula de matar nazis en un castillo donde se llevan a cabo experimentos locos. Igual, no te preocupes, porque matar nazis todavía forma parte de la fórmula.

En una época donde juegos como Tomb Raider siguen haciendo lo mismo que hacían hace años y fracasan en las ventas, otras franquicias milenarias deciden tomar una ruta diferente e intentar reinventar la serie. Este es el caso de Wolfenstein, cuya nueva incursión no fue desarrollado por id Software, su compañía creadora, sino producido por ellos y desarrollado por Raven Software, creadores de juegos como Soldier of Fortune.

Tal como dijimos, Wolfenstein intenta cambiar el concepto básico de la serie, pero aún debe tener dos cosas que lo identifican como un juego de la serie Wolfestein. Para empezar, debe tener nazis y también debe tratar sobre la fascinación de Hitler por lo oculto. Es decir, lo básico lo tiene, pero luego toma una ruta completamente diferente a lo que solían ser este tipo de juegos. Mientras que Wolfenstein siempre trataba de un castillo nazi donde estaban llevándose experimentos ocultistas, ahora Raven Software abre el mundo un poco más y te deja pasear por algo similar a un semi-sandbox.

Mientras que la experiencia sigue siendo bastante lineal, llevada de la mano por un hilo narrativo cuyo protagonista es una vez más William “B.J.” Blazkowicz, tienes una pequeña ciudad por la que pasear libremente entre misión y misión. En esta ciudad puedes tomar misiones principales y secundarias, comprar o vender mejoras para tus armas y poderes, y otras cosas. Más allá de que esto abre nuevas puertas, el juego sigue siendo muy similar a lo que estamos acostumbrados, exceptuando la variedad en los escenarios. Lo cual es bueno, muy bueno.

La historia, como siempre, gira alrededor de William “B.J.” Blazkowicz un soldado estadounidense que tiene un don para arruinar los maléficos planes que los nazis tienen entre manos. En este caso, B.J. es enviado a detener a un comandante nazi, pero durante su misión se encuentra ayudando a la resistencia alemana y a una organización secreta llamada The Golden Dawn, cuyo trabajo es evitar que los nazis se hagan con unos diamantes que contienen poderes ocultos y muy poderosos. Esta de más decir que a medida que avances en el juego, tú también te harás con estos diamantes, desatando así el poder de The Veil (el velo) y otros más.

Aunque toda esta trama suena muy interesante, estos poderes terminan siendo bastante tradicionales. Por un lado tienes Veil (el velo), que te permite entrar a otro mundo y ver las cosas de una manera diferente, marcándote enemigos y pasajes por los que pasar. También tienes Mire, que te permite bajar la velocidad del tiempo y aprovechar la cámara lenta para atacar enemigos y finalmente Shield, que tal como dice el nombre, te escuda de ataques ofensivos. Hay más además de estos, pero contar todos sería arruinar parte del juego. Aún así, el fuerte de Wolfenstein no son los poderes ni mucho menos, sino la acción que se lleva los aplausos una vez más.

Wolfenstein fue diseñado desde un principio para matar nazis y toda las monstruosidades que se les ocurra crear y en esta nueva incursión es tan divertido como lo fue en 1992. La acción es rápida y sangrienta, y los poderes disponibles solo acentúan ese punto, ya que en un momento puedes estar disparando a los enemigos, luego pones todo en cámara lenta para despachar a los más cercanos y el escudo es bueno para cuando debes recargar y no hay un lugar para cubrirse. Hay que admitir que aunque los poderes no son nada del otro mundo, es muy emocionante poder ver cómo todos los disparos enemigos tocan en el escudo como si fuesen gotas cayendo sobre un charco de agua.

Claro que no puedes ir usando tus poderes todo el tiempo y tienen un límite de uso. Esto se traduce en una pequeña barra en la parte inferior de la pantalla que indica la cantidad de poder que le queda al medallón que utilizas para acceder a The Veil y el resto de los poderes. Para llenar esta barra debes pararte sobre ciertos lugares que desprenden energía. Estos lugares están desperdigados por todos lados y, como generalmente son del tamaño de una baldosa, a veces cuesta encontrarlos, lo que puede ser un poco molesto.

Otro nuevo agregado, además del mundo abierto (por momentos) es la posibilidad de comprar mejoras para las armas y los poderes entre misión y misión. Y esta nueva opción es sorprendente adictiva. Cada vez que termines una misión puedes recolectar bolsas de oro y más dinero que te dan por completar el objetivo. Este dinero luego puedes cambiarlo en mejoras para las armas, como que puedan cargar más balas o que cada disparo sea más poderoso y también mejoras para los poderes. Como que la cámara lenta dure más y sea más lenta y ese tipo de cosas. Una vez compradas, las mejoras rápidamente se hacen evidentes, no solo físicamente en el arma, sino también en lo precisas que pueden llegar a ser. Esto da una muy gratificante sensación de mejora, sobre todo porque las muertes son muy gráficas, como enemigos ahogándose en su propia sangre si le disparas en el cuello.

Puedes conseguir Wolfenstein para PC por €51.90, Xbox 360 por €62.90 y PlayStation 3 por €59.95, Todas las versiones son exactamente iguales así que no estamos seguros por qué tienen precios tan diferentes. Todas las versiones también incluyen el modo multijugador, algo que luego de Enemy Territory ha sido muy popular en esta serie. Lamentablemente, para cuando salió no había manera de conectarse a un servidor, así que no podemos opinar al respecto.

En definitiva, Raven tomó una buena decisión al cambiar el estilo del juego, dandole más importancia a la historia. Probablemente la trama no le vuele el peluquin a nadie, pero aunque sea da una razón para toda esa divertida matanza. Los nuevos poderes, por otro lado, son mucho menos emocionantes de lo que ellos seguramente planearon que sea, pero aunque sea no tienen un impacto negativo en el juego y están ahí por si alguien quiere usarlos. A fin de cuentas, matar nazis sigue siendo divertido, no importa en qué década estemos.

Puntaje: 82%

Conclusión: El agregado de los poderes podrá ser un poco trivial, pero sigue siendo muy divertido matar nazis ocultistas.

Escrito por Tomás Garcia

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