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Blade: Un supercoche «impreso» en 3D

La idea de que una impresora 3D pueda reproducir un coche entero o las partes para fabricar uno no es nueva. De hecho, el único freno hasta aquí es la propia capacidad de las impresoras 3D, que deben ganar más velocidad, precisión y variedad en el manejo de materiales. Aún así, existen proyectos que logran llevar esta tecnología al límite, como el supercoche Blade. Con una combinación de nodos hechos en aluminio y tubos de fibra de carbono, el peso de su chasis queda por debajo de los 50 kilogramos.

Un viejo anuncio anti-piratería decía «no robarías un coche». La magia de la Web transformó eso en «no descargarías un coche» a través de los memes… pero debemos reconocer que el concepto de coches descargados se está acercando rápidamente. Después de todo, si las impresoras 3D alcanzan ese equilibrio ideal entre disponibilidad, tamaño y precio, no sería tan descabellado que una persona decida imprimir las partes que necesita. El ejemplo más mediático hasta ahora ha sido el Strati. Sus componentes principales provienen del mercado general, pero el chasis fue creado con una impresora 3D… y el vehículo funciona. Lo que tenemos aquí hoy es ligeramente diferente. En primer lugar, no se trata de una impresión continua por así decirlo, sino de varios módulos hechos en aluminio, conectados con tubos de fibra de carbono. Y en segundo lugar… es un supercoche.

 

Este es el Blade, prototipo diseñado por la gente de Divergent Microfactories. No es la primera vez que una compañía promociona supercoches con un alto rendimiento (0 a 100 en 2.5 segundos, 700 caballos), o arroja la promesa de un costo muy bajo, pero lo que más llama la atención en el Blade es el método de fabricación aplicado en su chasis. La industria automotriz se ha volcado casi de forma unánime a favor de los diseños monocasco, que actualmente ofrecen el mejor equilibrio entre fuerza y peso final, pero el Blade apela a los antes mencionados nodos de aluminio impresos en 3D (asumo por sinterizado) y los tubos de fibra de carbono. Esta combinación hace que el peso total del Blade se ubique en apenas 629 kilogramos, de los cuales 46 pertenecen al chasis en sí.

 

Todas las dudas que se han planteado sobre el Blade hasta aquí son razonables. ¿Es legal conducir uno? ¿Qué hay sobre las pruebas de impacto? ¿Acaso esto va a ayudar a reducir los precios? Es muy difícil saberlo en estos momentos. Por lo que hemos averiguado, Divergent Microfactories tiene solamente un prototipo en funcionamiento. Pero aún si el Blade no toma vuelo, la técnica utilizada en la fabricación de su chasis seguramente podría ser trasladada a otras estructuras que se verán muy beneficiadas con la intervención de la impresión 3D.

Escrito por Lisandro Pardo

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