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CODECO: Arte con magnetopíxeles

¿Puede alguien tener el tiempo libre suficiente como para poder hacer cosas propias de los ordenadores sin usar ordenadores? Parece que sí. Los muchachos de Esferobite-DSK se dedican a recrear, entre otras cosas, las pantallas animadas de los viejos videojuegos de 8 bits utilizando para ello imanes de color en lugar de píxeles. Un tetris analógico, Internet sobre papel y “pantallas” hechas en punto cruz son algunos de los proyectos que forman parte de CODECO.

Durante años hemos asistido a una lenta pero sostenida digitalización del mundo analógico. Lejos han quedado, por ejemplo, las cintas de audio o vídeo. Nuestro mundo se ha convertido en tiras interminables de bits que representan imágenes, sonidos, valores bursátiles (últimamente en baja) o constantes vitales. Estamos rodeados de pantallas que muestran información digital a través de pequeños cuadritos de colores llamados píxeles. Un niño que nazca hoy, posiblemente nunca tome una fotografía utilizando una película química fotosensible. Sin embargo, hay una corriente que se opone a este proceso, y lo hace de una manera muy original. Sus creadores han llamado a su arte co-de-co, por “codificado – decodificado – codificado”. Tú puedes llamarlo CODECO.

Para sus fanáticos, CODECO va un paso más allá de la era de la digitalización, y nos acerca a una nueva remodificación, esta vez de forma analógica, de la información. En lugar de hacer lo que hace todo el mundo, es decir, trasladar cosas del “mundo analógico” al “mundo digital”, en CODECO se sigue el camino opuesto. Mientras que las empresas responsables de los videojuegos se queman las pestañas buscando la forma que un divertido juego de fútbol con tus amigos se convierta en un prolijo programa de ordenador, los muchachos de CODECO crean un Tetris que puedes jugar con bloques físicos, sin necesidad de ordenador. De hecho, ni siquiera necesitas electricidad para jugarlo.

El Tetris de CODECO es simplemente un plano inclinado por el que un operador te envía, de manera aleatoria, las piezas que tiene guardadas en unos estantes. Tú te paras en el extremo inferior de la mesa, y te pones a acomodarlas a como de lugar. Cada pieza está compuesta por cubos de colores, y reproduce fielmente las existentes en el famoso juego de ordenador. Tal como puedes ver en el video, no solo resulta entretenido sino que puede ser una muy buena forma de hacer ejercicio físico. No solo para el jugador, sino también para el que hace de “ordenador”.

Por supuesto, CODECO conserva la filosofía propia de la información digitalizada a la vez que recupera el espíritu renovado del proceso de codificación, creando piezas de arte que generan un sentido nuevo, convirtiéndose en un nuevo eslabón en el proceso del tratamiento de la información. Y, claro está, este concepto no se agota en la “migración” de juegos de ordenador al mundo real. Por ejemplo, puedes ver sus increíbles “banners al óleo”, unas pinturas hechas y derechas con las proporciones de los banners que vemos de a cientos cada vez que usamos Internet (incluso conservando muchos de sus iconos característicos), pero realizados con pinturas y colgados en forma de cuadro. Son realmente originales, y viéndolos uno puede pensar: “¡como no se me ocurrió a mí!”

En codificado – decodificado – codificado creen que la digitalización cambió la forma de entender el flujo de los datos, la manera en que estos se interpretan y cómo interactuamos con ellos. La remodificación no es otra cosa que la superación del estado tecnócratade facto” para volver a convertirlos en un formato analógicos más familiar y manipulables. En su Web  se pueden ver una serie de trabajos realizados con la técnica de “punto cruz”, en los que básicamente cruces de hilo pasando a través de una tela blanca hacen las veces de píxeles. Si te consideras un verdadero geek, deberías ir pensado en tomar las agujas e “imprimirtetu pantalla favorita para usar de mantel o como manta. No se si servirán para ligar chicas, pero seguro que te mantiene ocupado unas cuantas horas.

Los viejos videojuegos de 8 bits aún siguen proporcionando entretenimiento a mucha gente. No solo hablamos de aquellos vejetes que aún sudan para cargar un Pac-Man de 8Kb en su antigua Commodore 64, sino a los que se toman el trabajo de recrear ciertas partes de ellos utilizando como pantalla un trozo de chapa y, como píxeles, imanes cuadrados de colores. El resultado es, como mínimo, interesante. Y si te pones a pensar en todo el trabajo que hay detrás de unos pocos segundos de animación realizada con esta técnica, no queda otra que quitarse el sombrero frente a la extraña habilidad demostrada. Imagina que la “resolución” de la chapa sobre la que trabajan en CODECO es de unos 192×128 imanes. Y que cada segundo de animación tiene solo 5 “imágenes” formada por los “magnetopixeles”. Asumiendo que solo el 10% de ellos cambia de lugar de uno a otro cuadro, cada segundo de “vídeo” implica mover unos 12.500 imanes de lugar. Lo que se dice, una faena ideal para un domingo de lluvia.

Igual de interesante es el “antivirus CODECO”. Hoy día, para mucha gente, la palabra virus refiere más fuertemente a una clase de programa malicioso capaz de terminar con sus queridos datos digitales que a algo medio vivo que puede hacer pedazos tu salud. El antivirus pensado por CODECO se ve muy parecido a una bufanda, y de acuerdo a la filosofía expuesta a lo largo de este articulo, funciona en el mundo “de verdad”.

Hay mucho más para ver en la web de estos simpáticos delirantes. Por ejemplo, tienen funcionando una “Internet de papel”. O pueden proveerte de una ¿herramienta? llamada bin2pdf capaz de hacer copias de seguridad de cualquier fichero que consideres importante en papel. Simplemente, imprime cada uno de los “0” y “1” que forman el archivo en hojas de papel, que luego puedes “restaurar” mediante un scanner y un OCR. Si quieres sacar algunas cuentas, piensa que una fotografía tomada con una cámara de 8 megapíxeles en JPG ocupa unos 6MB, y  bin2pdf la convierte en unas 786 páginas de papel compuestas por 100 líneas de 80 “bits” cada una.

Muchos pueden pensar que solo se trata de un pasatiempo, y que mal puede llamarse “arte” a eso de pegar imanes sobre una chapa. Sin embargo, la mayoría de las personas que toman contacto con la obra codidecodificada de CODECO se sienten a gusto con ella. Y es bueno que haya disenso, sino todos usaríamos Windows.

Escrito por Ariel Palazzesi

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