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Cómo montar un estudio de grabación casero (parte 2)

Engalanados ante la positiva recepción de nuestra primera entrega sobre cómo montar un estudio de grabación casero, y cumpliendo lo prometido, estamos a punto de desvelar la segunda parte, protagonizada por el hardware y especialmente por las interfaces de audio y los micrófonos. Además, te contamos cuáles son los criterios ante la inversión en hardware y profundizamos sobre las modelos de audio posibles para hacer en casa. De a poco, el estudio de grabación de audio va tomando forma.

¿Y? ¿Cómo te fue a la hora de pararte sobre tu habitación o ese rincón de tu hogar e imaginar tu estudio de grabación casero emplazado, listo para componer, grabar y mezclar? Lindo, ¿cierto? La idea de la primera entrega era justamente introducirte no la inquietud, porque no vendemos nada, sino las ganas y la voluntad para hacer eso que te vienes postergando hace tiempo. Tu estudio de sonido casero, con los implementos básicos o avanzados (según tu presupuesto lo determine), para crear música, vídeo o lo que quieras en un entorno de trabajo profesional, pero en tu casa.  En la anterior guía repasamos los primeros lineamientos, y a continuación será el hardware, lo físico, las máquinas, los instrumentos, las fuentes y los destinos de audio. Aquí es donde se mide la fortaleza de un estudio de sonido, así que la importancia de este capítulo es central porque hablamos especialmente sobre las interfaces de audio y en qué cambia nuestra estructura según cuál usemos.

Algunas consideraciones

Al hablar de hardware imprescindible en una guía sobre cómo montar un estudio de grabación casero nosotros tenemos muy en cuenta la siguiente cuestión: No podemos recomendar una determinada configuración, no podemos promocionar o recomendar ningún componente en particular y mucho menos podemos decirte “enchufa este cable aquí y aquel allá”. Esto es porque simplemente no podemos saber a qué te vas a orientar, qué tipo de componentes puedes comprar, cómo los conectaste entre sí, cómo quieres trabajar con ellos y además tampoco queremos recomendar un setup específico porque sería orientar la guía para un determinado sector de público, una limitada variedad de géneros y además estaríamos promoviendo el uso de X componente por sobre otro, nada más lejano a nuestras intenciones.

Invertir en Hardware

A tono con lo dicho anteriormente, la inversión –que no es gasto- que haces al adquirir equipamiento al emprender un proyecto como el titula a esta guía es algo que hay que meditar según cinco criterios que, a mi parecer, son fundamentales:

5) Habilidad de uso: El know-how. Es decir, el saber cómo funcionan las máquinas y cómo sacarles el mejor rendimiento. Va último porque es algo que siempre puedes aprender.

4) Espacio físico: Si armas tu estudio en un rincón pequeño de tu habitación, una mesa de mezclas de 64 canales está descartada. El espacio siempre es moldeable, pero a veces determinará tus posibilidades.

3) Interconectividad: Este concepto es una mezcla del: “La cadena de audio es tan fuerte como fuerte sea el más débil de sus eslabones” con la compatibilidad de hardware y software de los componentes que compres.

2) Tipo de música/actividad que quieres realizar: Por ejemplo. Si quieres enfocarte a la grabación de audio tendrás que invertir más en micrófonos que en herramientas de composición digital.

1) Dinero con el que cuentas: Lo que al final de cuentas limita o propicia todo lo anteriormente dicho.

Hardware: De mi guitarra al ordenador

Nos metemos de lleno en el asunto, y habiendo dado algunas pistas sobre el ordenador en el que tendrás que hacer base, el otro corazón de un estudio de grabación son sus interfaces de audio y los sistemas que puedas construir desde ellos.

El chip de sonido onboard no es una opción

Si planeas hacer un estudio de sonido con la tarjeta de sonido onboard, desde ya te vamos diciendo que renuncies al proyecto salvo que siempre quieras grabar uno o hasta dos canales en calidad indigente. La importancia de la placa de sonido radica en la conversión bidireccional del sonido a lenguaje binario y viceversa, comunicando las señales de entrada y salida con los programas o con los altavoces y auriculares. Imagina a la placa de sonido como un filtro de calidad, todo lo que pase por ella, para un lado o para el otro, dará la calidad que esta provea, pero siempre tomando la calidad  base. Es decir, si grabaste audio con un micrófono de 5 dólares, cuando pase por la placa de audio de 600 dólares, seguirá sonando a 5 dólares. Al mejor nivel que pueden sonar esos 5 dólares, pero 5 dólares.

Interfaces de audio

Como en audio digital y profesional trabajamos con múltiples canales, necesitamos algo de la menor latencia posible (latencia, en castellano no informático, es el tiempo que demora un paquete de información en viajar desde su origen a destino) y para eso se utiliza el protocolo ASIO que es un estándar en los drivers de estas interfaces. Cualquiera sea el sistema que quieras implementar en tu estudio, tu búsqueda debería orientarse en torno a una tarjeta de audio con esta característica, que pueda soportar la cantidad de pistas con las que quieres trabajar (para un home studio 8 pistas están muy bien), siendo que incluso con dos se puede grabar un disco acústico entero. No importa si la placa es interna o externa, o si se conecta vía Firewire, USB o a través de una interfaz óptica, esto lo decidirá el resto de la configuración de tu estudio.  Como siempre, cuanto más sampling rate (la cantidad de samples, tomas, por unidad de tiempo tomadas de una señal) mejor, además de alta fidelidad. Este modelo de trabajo te dará preamplificación, con entradas y salidas de línea, y conectores canon o XLR a analógico.

Pre/conversor A/D-D/A (opcional)

Otro punto a tener en cuenta en las interfaces de sonido profesionales es la presencia o no de un pre/conversor AD/DA (convierte una señal analógica en digital y viceversa). Este reproduce parte del funcionamiento de una tarjeta de sonido comercial en la conversión de señales, pero cuando se busca un sonido profesional, la conversión digital pre ingreso o pre salida de la tarjeta hace ganar calidad, e incluso da la posibilidad de enviar la señal a otra máquina antes de que la señal vaya convertida hacia los altavoces o hacia el ordenador. Si este tema te interesa, puedes profundizar más al respecto y averiguar por los diferentes sistemas posibles que existen. Recuerda por último que para utilizar determinado software, se requiere de determinado hardware, por lo que tu decisión sobre qué placa comprar deberá estar en coherencia con el software, pero sobre esto hablaremos en próximas entregas.

3 sistemas de audio alternativos

Presentado el modelo de interfaz de audio como el más recomendado para comenzar, y descartado el de la placa de sonido onboard, debemos mencionar otros 3 sistemas de audio posibles usando ordenadores.

1)   Mixer analógico: Usando un mezclador tipo le proporcionará a tu placa de sonido onboard o tarjeta de sonido multimedia la posibilidad de más entradas de micrófono vía XLR, tendrás una señal más limpia y amplificada de tus instrumentos. Hay versiones como para grabar de a un instrumento a la vez y hay otras que ofrecen muchas más entradas.

2)      Mixer analógico con interfaz de audio integrada

Este modelo mezcla un mixer analógico con una interfaz de audio que viene integrada y mediante Firewire o USB hace las conversiones a digital. Este modelo es de los que empiezan a salir más caros, pero si te gusta mezclar en analógico, está es una gran aventura. 8 canales y 2 buses deberían ser todo un lujo si estás empezando.

3)      Interfaces de audio con superficie de control integrada

Por más que lo puedas tocar, no se trata de un mixer analógico. Se trata de un sistema cuyos, por ejemplo, deslizadores no mezclan analógico, sino que controlan los deslizadores (también conocidos como Faders) de tu programa de secuenciación (DAW) o mezcla. Suelen tener todo lo necesario para controlar los programas y darte la flexibilidad analógica para grabar muchas pistas, como pre amps, señales midi, entradas analógicas y digitales, etc. Hay modelos pequeños y hay otros gigantescos. Si tienes buen dinero para invertir, yo me inclinaría por este modelo.

Micrófonos (primera parte)

Si tengo que explicar para qué sirve un micrófono, definitivamente esta guía sobre cómo montar un estudio de grabación casero no es para ti. Así que dando por descontado que sabes de las funciones y propiedades de estos, vamos a ir directo al grano.

Siempre que vayas a comprar un micrófono piensa en qué usos le darás. Los micrófonos en mercado, tanto para uso en el entretenimiento como para audio profesional, tienen diferentes objetivos a la hora de dar su mejor nivel de captación. Hay micrófonos parabólicos, bidireccionales, unidireccionales, unidireccionales con variación, de precisión por zona, de precisión por gradiente, bididreccionales y omnidireccionales. Entre los que son propicios para un estudio casero de grabación de audio, tienes que diferenciar su objetivo: voces e instrumentos (amplificados o no amplificados). Como cualquier otro elemento en nuestro equipo, el micrófono puede dar resultados sumamente diferentes dependiendo de cómo se utiliza. En la elección de los mismos y en la forma de posicionarlos ante la fuente hay un poco de experiencia y experimentación en juego y nada es matemáticas, pero para alguien que recién comienza está bien esta división:

Para voces e instrumentos no amplificados: Condensers

Lo orientaremos a la grabación de voces o de instrumentos sin distorsión, pues son los más físicamente sensibles con respuestas  en frecuencia de 20 Hz a 18.000 Hz. También pueden aumentarseles su amplitud y captan “todo”, incluyendo el ambiente y el no-trabajo acústico. Un consejo, evita cableados muy largos cuando los uses, pero esto lo hablaremos más adelante. Con un micro de estos estarás pronto para grabar voces, pero si puedes conseguir al menos 3 o 4 para adaptarlos a diferentes fuentes, date por bien equipado.

Para instrumentos amplificados y voces en vivo: Dinámicos

Los micrófonos dinámicos o de tipo cardiode como el estándar Shure SM58 son generalmente utilizados en presentaciones en vivo, pero también son una alternativa económica a los condensers y se los utiliza en muchos estudios caseros para grabar instrumentos. El efecto y la utilización del micrófono cardioide es que su espectro de recepción es menos abierto que el condenser, por lo que en las partes laterales y trasera, el micrófono no recibirá tanta señal como en la parte superior o delantera, que es a la que se tiene que apuntar la fuente. La frecuencia de respuesta es de 50 a 15.000hz, y si el modelo que utilizas es supercardioide, la reducción de sonido lateral es más amplia y se vuelven excelentes para evitar la contaminación de sonido cuando se graban múltiples instrumentos.

Por hoy descansamos y adelantamos que en la próxima entrega estaremos hablando de monitores de sonido en todas sus formas, otras interfaces de audio, instrumentos y completando el resto de los componentes de hardware como las interfaces MIDI. De a poco vamos entendiendo la conformación de un estudio de grabación casero, y pronto lo tendremos en pie. Espero que les haya sido informativo y cualquier consulta, duda o ideas para una próxima entrega, la hacen a través de los comentarios. Hasta la próxima.

Escrito por Nico Varonas

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