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Cómo se hacen las fotos panorámicas gigantes

Si estás orgulloso de poder superar la barrera de los diez megapíxeles con tu cámara sin que las imágenes queden cubiertas de ruido, bueno, mejor vuelves a guardar el orgullo en un lugar seguro. Las imágenes más grandes del mundo están muy por encima de esa resolución, incluso superando la barrera de los cien gigapíxeles, algo que ni siquiera la cámara profesional más poderosa puede alcanzar por cuenta propia. Si alguna vez te has preguntado cómo es que logran hacer esas espectaculares panorámicas, al menos tendrás razón en un punto: No las hacen sosteniendo la cámara con las manos.

Son incontables las veces en las que alguien publica orgullosamente una imagen (ya sea en Facebook o en otra parte), destacando la “súper-cámara” con la que cuentan, y en las que me he tenido que abstener de preguntar qué es la lluvia azul que rodea a los que están en la foto. En muchos casos el ruido en las imágenes es producto de una lente de calidad mediocre, pero también hay otros detalles técnicos que la gran mayoría de los usuarios de cámaras compactas no se toman la molestia de verificar. Obtener una imagen de gran resolución no se reduce simplemente a aumentar al máximo el valor disponible en la cámara. Teniendo en cuenta factores como apertura y exposición (en aquellas cámaras que lo permitan, por supuesto), la calidad final de una imagen puede variar en gran medida. Sin embargo, cuando hablamos de panorámicas gigantes, se necesita algo más.

La EOS 7D de Canon ha sido usada en varios récords mundiales. Son 18 megapíxeles por disparo.

Cuando nos referimos a panorámicas tampoco hablamos de las imágenes que se pueden obtener, por ejemplo, con una cámara compacta Sony. Si bien es técnicamente una panorámica, tienden a registrar el plano horizontal más que el vertical. Las panorámicas a las que nos referimos hoy son aquellas de un tamaño gigante, imposible de alcanzar para una cámara con un sólo disparo. ¿Curioso por tomar una? Si ya tienes una cámara (DSLR sería adecuada) bien, estás en el camino correcto. Si utilizas el móvil para tomar fotos no, necesitarás algo considerablemente más robusto. Y no, tus manos no serán suficientes.

Tomemos un valor extremadamente modesto de un gigapíxel. Eso es el equivalente a mil megapíxeles. Suponiendo que tienes una cámara con un máximo de diez o doce megapíxeles, la matemática juega en tu contra… a menos que uses un robot. Bueno, no un robot como se lo suele imaginar. Más bien una “asistencia tecnológica” en la forma de una plataforma especial que, además de encargarse de realizar los disparos, irá moviendo la cámara de forma tal que cada imagen cuadre a la perfección con las que tiene alrededor. ¿Recuerdan a la gente de GigaPan? Bien, son apenas uno de los que ofrece estos dispositivos, y si bien están disponibles al público, no son lo que se puede decir “baratos”: El modelo más grande en su sitio Web cuesta 895 dólares, poco más de 600 euros.

Algunos de los resultados obtenidos con estas panorámicas ya han pasado por NeoTeo. Sin ir más lejos, en mayo del año pasado presentamos el “entonces récord mundial” con una imagen de 45 gigapíxeles, combinando más de cuatro mil imágenes tomadas con una Canon EOS 7D. En poco más de un año, la cantidad de gigapíxeles en una imagen se ha multiplicado por seis. La imagen más grande del mundo muestra a la ciudad de Shanghai, con unos escalofriantes 272,3 gigapíxeles, demandando unas doce mil imágenes, también tomadas con una EOS 7D. De acuerdo a su creador, las imágenes se capturaron a un promedio de 2,4 segundos por imagen. Estamos hablando de unas ochenta horas de captura, y la imagen final tuvo un tamaño de 1,1 terabytes, por lo que también necesitarás espacio y poder de procesamiento para unir a cada toma. Obviamente, con esto no queremos decir que debes ir directamente a buscar el récord mundial, pero aquello que parecía ser posible para la NASA nada más, puede ser alcanzado con una inversión dentro de las posibilidades civiles.

Escrito por Lisandro Pardo

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