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Doctores versus Wikipedia: La medicina 2.0

La Web es un recurso extraordinario para múltiples campos de investigación, y la medicina no es la excepción. Sin embargo, todo lo que se necesita es una conexión a Internet y una pizca de desinformación para que una persona piense que sufre una condición grave. Científicos en los Estados Unidos decidieron comparar los textos de Wikipedia con publicaciones profesionales, y la conclusión es unánime: La enciclopedia más usada del globo, tiene que ir al médico.

Por curiosidad, ingresé un día a WebMD y busqué información en relación a un leve dolor en la espalda. De acuerdo a este servicio, tenía dos hernias, una posible condición cardíaca, y Herpes zóster, el nombre formal para la culebrilla o el Fuego de San Antonio. Todavía sigo aquí, por lo que puedo decir con cierta seguridad que WebMD falló en su puntería, pero eso no cambia el hecho de que los usuarios se arrojan por millones a la Web buscando alguna explicación sólida a su condición. Nuestra entrada original sobre WebMD, publicada en octubre en 2007, se llenó con comentarios de usuarios explicando sus síntomas y esperando una respuesta profesional. Wikipedia se encuentra en una situación similar. Los artículos sobre enfermedades están entre los más populares, pero la pregunta de fondo es: ¿Qué tan precisos son esos artículos?

Un amplio grupo de investigadores estacionado en los Estados Unidos decidió responder esa pregunta, publicando un estudio en el sitio de la Asociación Osteopática Americana. En total, las condiciones analizadas fueron diez (las más caras en relación a inversiones públicas y privadas de salud), incluyendo cáncer de pulmón, depresión, diabetes y asma. Las versiones de los artículos utilizados tienen fecha del 25 de abril de 2012, y aunque es probable que ciertos aspectos de los textos ya hayan sido corregidos, lo cierto es que Wikipedia pierde por paliza: El 90 por ciento de las entradas en estos artículos poseen declaraciones que van completamente en la dirección opuesta de las últimas investigaciones médicas.

De más está decirlo, la fuente número uno de información médica debería ser un profesional de la salud. El doctor Robert Hasty, uno de los autores principales del estudio, reconoce la conveniencia de una enciclopedia como Wikipedia, pero desde el punto de vista de la salud pública, no debe ser considerada como un elemento primario de referencia. La rama de Wikimedia en el Reino Unido tiene la misma opinión que Hasty, pero indica que se están llevando a cabo varias iniciativas con la intención de mejorar la calidad y la precisión en los artículos de salud y medicina. Sin embargo, Wikimedia sí cuestionó el “tamaño” de las muestras, dando a entender que diez artículos no son representativos de toda la enciclopedia. ¿Continuará?

Escrito por Lisandro Pardo

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