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FACE: ¿Pueden los robots expresar emociones? (vídeo)

No quedan dudas de que los robots todavía se encuentran muy lejos de hacer algo similar como “sentir”, o al menos, saber interpretar lo que es un sentimiento. Pero a la hora de intentar expresarlos, todo se limita a una cuestión de mímica. Colocando una importante cantidad de servomotores en lugares equivalentes al de los músculos de la cara y el torso, un equipo de la Universidad de Pisa ha creado a FACE, un robot humanoide que puede expresar enojo, asco, miedo, felicidad, tristeza y sorpresa.

Un robot con sentimientos ha sido el tema central de muchos trabajos de ciencia ficción. Si una creación artificial fue hecha a semejanza humana, y dicha creación gana la capacidad de “sentir”, ¿dónde termina el robot y comienza el humano? Definitivamente tenemos material de debate allí, pero habrá que esperar un buen rato para ello. La robótica actual todavía se encuentra a una distancia enorme de desarrollos como David (tanto el de “AI” como el de “Prometheus”), los Nexus 6 (película “y” libro), o el comandante Data. Sin embargo, en lo que sí se está trabajando y mucho es en la imitación y la simulación. Se han hecho varios esfuerzos para mejorar la apariencia de los robots, y en algunos casos, asustan un poco. El robot FACE tal vez pertenezca a uno de esos casos, o tal vez, sea necesaria una categoría aparte.

FACE es un desarrollo perteneciente a un equipo de profesores, doctores e ingenieros de la Universidad de Pisa. El robot utiliza un total de 32 servomotores instalados de forma precisa para imitar a los músculos de la cara y el torso superior, todos ellos coordinados a través de un controlador SSC-32. El movimiento de los motores está basado en el sistema FACS desarrollado en 1978 con el objetivo de “clasificar” expresiones. El aspecto de software llega a través de HEFES, siglas para “Hybrid Engine for Facial Expressions Synthesis”. Con la intervención del HEFES, el usuario puede escoger la expresión del robot, partiendo de seis expresiones básicas (enojo, asco, miedo, felicidad, tristeza y sorpresa), o especificando una expresión “de transición” entre ellas.

En un intento por evaluar la “calidad” de las expresiones, los responsables presentaron al FACE a un total de veinte niños, cinco de ellos autistas. Al realizar las comparaciones (también participó un psicólogo del proceso), los pequeños lograron reconocer con mayor facilidad la felicidad, la tristeza y el enojo del FACE, pero encontraron más dificultades en el resto de las expresiones. En otras palabras, el FACE no es perfecto ni mucho menos, pero la robótica no es conocida por quedarse quieta, y puede que dentro de un tiempo nos encontremos con una versión mucho más pulida y precisa.

Escrito por Lisandro Pardo

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