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General Electric construyó un mini-motor de reacción con impresión 3D

Llega un momento en el que todo proceso de fabricación debe atravesar una prueba extrema, y eso es lo que decidió hacer General Electric con su complejo sistema aditivo láser, que fusiona múltiples capas de metal para dar forma a las piezas necesarias. El concepto fue nada menos que un motor de reacción, el cual logró alcanzar 33 mil revoluciones por minuto sin ningún incidente.

En lo personal, la idea de una impresión 3D funcional me parece mucho más relevante para la evolución de esta tecnología. Por supuesto, no hay nada de malo con imprimir adornos que serían prácticamente imposibles de hacer a mano, pero el verdadero potencial de las impresoras 3D surge al crear piezas de repuesto, implantes que no generan rechazo, y como en el caso de General Electric, un motor de reacción. Las compañías siempre están explorando diferentes maneras para construir sus productos con una mayor eficiencia, y el gigante de Connecticut no es la excepción. Cuando los niveles de precisión son lo suficientemente altos, la fabricación aditiva posee varias ventajas sobre su contraparte sustractiva, comenzando con un menor desperdicio de material, y una intervención «post-impresión» más baja sobre cada pieza.

 

GE no trasladó la complejidad de un motor de reacción a escala real en la impresora 3D (una EOSINT M 270), pero sus ingenieros optaron por los planos de un motor similar destinado al mercado del radiocontrol. Allí comenzó el proceso de ajustar los planos para adaptar y optimizar la construcción por vía aditiva, sin embargo, la diferencia más importante es que GE utilizó aleaciones de alta resistencia y alta temperatura, que definitivamente no están al alcance de los entusiastas del radiocontrol. Aún así, la mayoría de las piezas no pueden escapar a cierto «post-procesamiento», incluyendo el pulido. En total, el motor de reacción tiene unos treinta centímetros de largo por veinte de alto.

En aplicaciones directas, General Electric también ha logrado que la impresión 3D avance. A mediados de abril, la FAA estadounidense aprobó la utilización de un componente fabricado bajo proceso aditivo para los motores GE90 que la compañía ofrece a aviones de muy alto perfil como el Boeing 777. Imagino que en el futuro cercano GE tratará de obtener certificaciones para una mayor cantidad de piezas. El motor de reacción impreso completamente en 3D tal vez se encuentre un poco lejos en el calendario, pero lentamente nos vamos acercando, y no podemos negar que se ve muy bien.

Escrito por Lisandro Pardo

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