Menu
in

Las aventuras de John McAfee

En general, cada vez que hablamos sobre un conflicto legal, nos referimos a dos empresas luchando por patentes u otros recursos similares, pero los detalles que rodean a John McAfee (el mismo que fundó a la popular empresa de seguridad), están a punto de llegar a un nivel lo suficientemente alto como para dar paso a una serie de novelas, o por qué no una película. Cuando la excentricidad, la paranoia y la ley cruzan caminos, se crean situaciones como la que está atravesando John McAfee en estos momentos, que dicho sea de paso, está lejos de terminar.

Todo comenzó el pasado 11 de noviembre, en Belice. Un ciudadano estadounidense, Gregory Viant Faull, fue encontrado muerto en su hogar con un disparo en la cabeza. El reporte policial indica que faltaban dos objetos de la propiedad de Faull: Un ordenador portátil y un iPhone. En la escena se encontró un casquillo de Luger 9 milímetros. Como parte de la investigación, la policía decidió interrogar a su vecino, con quien Faull había tenido altercados previos, incluyendo incidentes con armas de fuego. El vecino en cuestión, es John McAfee. En su mente, McAfee se había convertido en el sospechoso principal del caso, más allá de que no se habían presentado cargos formalmente. En consecuencia, McAfee no tuvo otra idea más que poner los pies en polvorosa.

A partir de ese momento, John McAfee se convirtió en una especie de fugitivo, convencido de que en realidad la bala de Faull era para él, y que eventualmente “ellos” lograrían rastrearlo y ejecutarlo. Cuando se refiere a “ellos” habla de las autoridades de Belice, con las que ya había cruzado espadas antes. En abril pasado, la Unidad de Supresión de Pandillas local allanó su casa y encontró una significativa cantidad de armamento, junto con equipamiento químico. La ley lo acusó de posesión ilegal de armas y fabricación de metanfetaminas (McAfee ha sido asociado a drogas de diseño), pero ambos cargos fueron desechados. La paranoia de McAfee fue alimentada un poco más tras la muerte de sus perros, que de acuerdo a sus palabras fueron envenenados. Si bien McAfee había tenido conflictos con sus vecinos por la conducta de los perros, él considera que ninguno fue responsable del envenenamiento, arrojando una vez más sus sospechas sobre las autoridades.

Durante tres semanas, McAfee logró sembrar pistas falsas (su blog personal fue una pieza clave en ello), y evadir a las autoridades. La idea de McAfee era pedir asilo político en algún lugar seguro, y probablemente lo hubiera logrado de mantener un perfil bajo, pero hubo un detalle: La gente de Vice Magazine logró rastrear a McAfee, y envió a dos personas para obtener una entrevista. Para comprobar que de hecho estaban allí con McAfee decidieron tomarle una fotografía utilizando un iPhone… y la información de geolocalización en la foto estaba allí. Hubo un cruce de mensajes intentando transmitir la idea de que la etiqueta EXIF había sido alterada, pero fue demasiado tarde. La foto de Vice arruinó el sigilo de McAfee: Estaba en Guatemala.

McAfee había iniciado acciones para solicitar asilo en Guatemala, anunciando una conferencia de prensa, pero las autoridades lo arrestaron durante el día de ayer, bajo cargos de ingreso ilegal a ese país. John McAfee logró actualizar su blog desde la cárcel (gracias a un ordenador prestado), donde explicó que se comunicó con la embajada estadounidense en Guatemala. En resumen, no pueden hacer nada por su situación legal, ni regresarlo a los Estados Unidos. Fue entonces cuando las autoridades de Guatemala rechazaron formalmente su petición de asilo, lo que incluyó un pedido del propio McAfee de enviar mensajes al presidente de Guatemala para que cambiara esa decisión. Todo parecía indicar que sería deportado de inmediato a Belice, pero luego se confirmó que McAfee había sido trasladado de urgencia a un hospital. Los primeros reportes mencionan problemas cardiovasculares, pero su abogado Telésforo Guerra indicó que sólo se trataba de un colapso nervioso.

McAfee fue derivado nuevamente al centro de detención, pero su deportación a Belice se ha demorado. Existe la posibilidad de que sus abogados lleven su caso a la Suprema Corte de Guatemala, lo que le permitiría ganar algo de tiempo. De acuerdo a la ley de Belice, sólo puede estar detenido por 48 horas sin cargos formales. ¿Cuál será el próximo capítulo? Honestamente, no tenemos idea. Un muerto, perros envenenados, paranoia, armas, drogas, persecución y pistas falsas, todo en un territorio que para muchas personas, es un paraíso. En lo personal me hizo recordar a “Maupiti Island”, pero las aventuras de John McAfee definitivamente han superado a cualquier videojuego…

Escrito por Lisandro Pardo

Leave a Reply