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Los consejos más útiles para iniciarse en la fotografía subacuática

Así como enmarcamos a la pintura artística dentro de diferentes géneros, lo mismo hacemos con la fotografía. Sin introducirnos demasiado en una clasificación muy pretenciosa, podemos separar al arte fotográfico dentro de lo documental, lo publicitario, lo pictoralista, y demás. Y dentro de lo que consideramos “arte fotográfico” en su propia esencia, hoy nos encontramos con una práctica más que habitual, avanzada, repleta de posibilidades y con una pizca de aventura: la fotografía subacuática o submarina.

Practicar fotografía subacuática (o submarina, como gustes) no resulta tan difícil como parece. Sólo se necesita del equipamiento adecuado y de una pequeña experiencia en buceo. El resto es sólo práctica y un poco de ojo clínico. Y algo de suerte también, porqué no… En este informe de NeoTeo repasaremos los consejos más útiles para dar los primeros pasos en el arte de la fotografía bajo el agua, además de demostrarte que las buenas tomas podrían nacer incluso desde el mismísimo fondo de tu piscina.

Familiarizarse con el buceo
La fotografía acuática es para cualquiera que desee intentarlo. No necesitas ser un buzo o un fotógrafo profesional para practicarla, pero sí debes conocer los conceptos básicos de ambas actividades. No puedes sacar fotografías bajo el agua si no cuentas siquiera con un equipo básico de snorkel. ¿Por qué? Porque para tomar buenas fotografías necesitas estarte quieto un largo rato bajo condiciones no tan familiares. Debes conocer tu cámara, y cómo moverte bajo el agua. ¡Ni hablar si intentas tomar una fotografía de un objeto en movimiento!

La fotografía subacuática requiere del uso exclusivo de un equipo adecuado. Por el lado del buceo necesitarás, como mínimo, de un equipo básico de snorkel, conociendo las limitaciones que este tipo de elección contiene. Claro que el snorkel tiene muchas ventajas a su favor, pero eso lo veremos más adelante. El resto lo dejas a tu propia elección. Si deseas tomar fotografías de barcos hundidos y criaturas marinas desconocidas, entonces necesitarás de un equipo de buceo con todas las prestaciones… y de un verdadero profesional en el asunto como acompañante, si acaso tú ya no lo eres.

En definitiva, si quieres seguir instruyéndote en el asunto, comienza con unas prácticas de snorkel y después nos cuentas cómo te fue.

Soluciones ópticas bajo el agua

Bajo el agua, nada es lo mismo. El aire que respiramos en la superficie es transparente e invisible, pero el agua es opaca. Bajo el agua, los objetos se desfiguran y magnifican producto de un recorrido irregular de la luz solar. Además, el agua está repleta de partículas de plankton, arena, y otros, que reflejan y absorben la poca luz con la que contamos. Las tonalidades de amarillos, rojos y naranjas se pierden bajo al agua conforme desciendes más y más a distancias muy profundas debido a la rápida absorción de los rayos solares. Bajo el agua, los objetos se reflejan en tonalidades de azules.

Ahora bien, ¿y cómo solucionar todos los problemas ópticos? Pues con un buen equipamiento fotográfico y unos buenos consejos de NeoTeo.

Un buen fotógrafo acuático sigue estas tres reglas de oro: 1) Estarse lo más cerca posible del objeto a fotografiar; 2) Usar luz artificial de relleno; 3) Usar, exclusivamente, lentes de distancias focales muy cortas como gran angulares o macros.

El uso de una luz artificial, o flash, debería estar destinado a emplearse como un suplemento de la exposición final de la fotografía, y no como una fuente de luz primaria. Lo más aconsejable es usar un flash del tipo estroboscópico, aquel que produce destellos intermitentes de luz. La mayor ventaja de este flash es su maniobrabilidad y el hecho de que ayuda a eliminar la aparición de partículas de plankton y otros al poder mantenerse alejado del plano principal de la cámara.

Saliendo de compras
Bien. Por el momento, ya podemos hacernos una básica idea de los problemas a encontrarnos en la fotografía acuática y cómo solucionarlos. Ahora, ¿qué equipo utilizamos? ¿Cómo protegemos la cámara?

Lo primero a saber es que existen dos tipos de equipamientos fotográficos a prueba de agua entre los cuales escoger: las cámaras anfibias y compactas diseñadas especialmente para perdurar bajo el agua –aunque también pueden aprovecharse en la superficie–, o las protecciones adicionales –“housings”, en inglés– que permiten cubrir cualquier modelo de cámara reflex, ya sea digital o de 35mm, con sus sofisticados diseños.

Un principiante en la materia puede comenzar con una cámara anfibia y compacta como las discontinuadas pero extremadamente efectivas Sea&Sea MX-5 o Sea&Sea MX-10. Estos modelos son 35mm. La Sea&Sea DX-3100 es un buen modelo digital para principiantes, de 3.1 megapixels. Hay modelos de hasta 7 megapixels. Los modelos Nikonon, de la marca Nikon, son antiguos y discontinuados, pero cumplen con sus objetivos y se adquieren por escasos euros en remates. Lo bueno de las cámaras digitales es que no requieren de recambio de material virgen para continuar con tu sesión bajo el agua.

Y luego existe la opción más profesional de todas: contar con una cámara reflex propia y cubrirla bajo una protección adecuada. Las protecciones son la elección más costosa de todas, pero también la más eficiente. La ventaja de ellas es que te permiten trabajar con una cámara profesional que ya conoces como la palma de tu mano. Generalmente, existe un modelo de protección para cada cámara reflex popular del mercado. Por ejemplo, si cuentas con una Nikon D80, querrás comprar una protección DX-D80, fabricada específicamente para este modelo, y así sucesivamente.

El equipamiento de buceo a utilizar suele estar atado a la disponibilidad de una casa de alquiler. A menos que cuentes con un equipo de buceo propio, procura usar un buen par de antiparras. Recuerda que el ojo humano no puede enfocar correctamente bajo el agua. Unas buenas antiparras consiguen una buena visión entre el espacio de aire del visor al ojo.

Técnicas varias

Una de las técnicas más comunes dentro de la fotografía acuática es la split–photography, o fotografía dividida, aquella que se obtiene generando una composición de imagen dividida que encuadra tanto bajo el agua como la superficie. Es una buena técnica a practicar porque se pueden lograr buenos resultados con el snorkel.

Lo mejor en estas circunstancias es usar un lente gran angular. También hay que prestar especial cuidado con la exposición, ya que no será la misma bajo el agua que en la superficie. Existen filtros que solucionan esta exposición despareja.

Un buen consejo para obtener un resultado mucho más dramático a partir de cualquier fotografía es posicionándose al mismo nivel, o incluso por debajo, en contrapicado, del objeto a fotografiar. Es bueno practicar sobre otros compañeros buzos alrededor para mejorar los resultados.

Más reglas de oro a tener en cuenta
1. Ser un buen buzo. Como algunos dicen, no hay mal que por bien no venga, y cuanto mejor domines la actividad del buceo más posibilidades tendrás de sacar una buena fotografía. Además, un buen buzo sabe cómo moverse para no ahuyentar a las criaturas marinas. La fotografía acuática te resultará mucho más sencilla si sabes cómo moverte bajo el agua. Procura practicar primero con el snorkel antes de gastar cientos de euros en clases y equipamiento de buceo profesional.

2. Ser un buen fotógrafo. Lo mismo vale para la fotografía. No te asustes. Ya puedes tomar unas buenas fotografías con los conceptos básicos de esta actividad, pero cuanto mejor fotógrafo seas más rápido reaccionarás antes una eventual situación de difícil resolución. Sobre todo si intentas capturar un objeto en movimiento, o te encuentras bajo grandes profundidades. ¿Apertura de 5.6 o 16 de diafragma? ¡Resuelve rápido!

3. Contar con buen equipamiento. Y una vez más, lo mismo vale para el equipo. No es lo mismo tomar fotografías del fondo de tu piscina con una cámara compacta que buceando por las profundidades del océano. No olvides que en esta última situación influye demasiado la presión del agua –dependiendo de la profundidad a la que te encuentres– sobre tu equipo. Si deseas convertir a la fotografía acuática en una actividad permanente, considera la compra de una buena cámara y una buena protección.

4. Ensayar tomas. Practica, practica y practica todo lo que puedas. Primero hazlo fuera del agua. Conoce tu equipo detalladamente. Practica las aperturas del diafragma, el obturador, tus lentes, el foco, el flash… todo lo que puedas. Y luego lánzate a tu piscina, y más tarde a las profundidades del océano. Conoce los límites de tu equipo al máximo y explótalos al máximo. A partir de ahora, tu piscina es tu mejor amiga para practicar y, porqué no, para componer.

5. A no desesperar. La fotografía acuática puede convertirse en una actividad apasionante, pero también en todo un desafío para los más exigentes. Si eres nuevo en esta práctica, te aseguramos que las primeras decenas de tomas serán desastrosas. Las mejoras las empezarás a notar luego. Y si lo haces antes, ¡bien por ti! La fotografía acuática podría convertirse en tu nuevo pasatiempo.

Escrito por Julián Lorenzon

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