Los «Cosmonautas Perdidos» de la Unión Soviética

Una de las teorías conspirativas más interesantes de la Era Espacial

Todos sabemos que el primer hombre y la primera mujer en el espacio fueron soviéticos. Yuri Gagarin y Valentina Tereshkova son dos nombres que la humanidad no olvidará fácilmente, pero al igual que sucede con muchas otras cosas hechas al otro lado del telón, algunas personas dudan del relato oficial. Una de las tantas preguntas es si Gagarin y Tereshkova fueron en verdad los primeros, dando lugar a la teoría de los Cosmonautas Perdidos, que habrían viajado al espacio (y perdido la vida en el proceso) antes y después de Vostok 1…

Calculo que algunos de nuestros lectores deben recordar a la webserie Pioneer One. El proyecto apenas tuvo seis episodios, pero más allá de sus limitaciones, la idea de un equipo tratando de resolver el misterio de un joven que dice ser el hijo de cosmonautas viviendo en Marte resultó bastante llamativa. Un camino diferente recorre la película de horror Apollo 18 (a la que el mundo no dudó en destrozar), cuya historia esencialmente comienza con un cosmonauta muerto en la Luna. Entonces, ¿cuál es la razón de fondo? ¿Por qué algunos escritores deciden colocar cosmonautas en lugares inusuales? Una de las respuestas más populares es que a la Unión Soviética no le temblaba el pulso a la hora de esconder detalles negativos sobre su programa espacial. Sin ir demasiado lejos, las autoridades ocultaron diez años el hecho de que Gagarin se había eyectado y aterrizado por separado del módulo Vostok para reclamar el récord mundial de la FAI. Sin embargo, existió un caso aún más grave que es el de Valentin Bondarenko, piloto seleccionado que murió en marzo de 1961 durante el desarrollo de un experimento en tierra. Bondarenko fue «borrado» de los registros casi veinte años, en un intento por ocultar ese fracaso.

La muerte de Valentin Bondarenko y su participación como candidato a cosmonauta fue suprimida por veinte años

Si lograron negar la existencia de un cosmonauta muerto por dos décadas, ¿qué impedía a Moscú hacer lo mismo con otros enviados al espacio? Esa es la base que sostiene a la teoría conspirativa de los Cosmonautas Perdidos. En otras palabras, Yuri Gagarin no habría sido el primer cosmonauta en ir al espacio, y sus predecesores perdieron la vida en diferentes accidentes, flotando para siempre en el frío eterno. Una de las primeras noticias se remonta a diciembre de 1959, con un supuesto oficial comunista de alto rango en Praga quien habría filtrado información sobre cuatro cosmonautas muertos (Aleksei Ledovsky, Andrei Mitkov, Sergei Shiborin y Maria Gromova) en vuelos espaciales no oficiales. Esta noticia fue registrada por la agencia italiana Continentale, e involucró al físico Hermann Oberth, quien creía en esos lanzamientos.

Korabl-Sputnik 1 tenía una cabina. ¿Muñeco o cosmonauta muerto?

Otra historia incluye a nada menos que el escritor de ciencia ficción Robert A. Heinlein (el mismo de Starship Troopers), quien en mayo de 1960 había visitado la ciudad de Vilna. Allí, un grupo de cadetes del Ejército Rojo le dijo a Heinlein que la Unión Soviética había colocado un hombre en órbita, novedad que su guía negó a las pocas horas. La hipótesis de Heinlein era que Korabl-Sputnik 1 (15-05-1960) había sido un lanzamiento orbital, y de acuerdo a la biografía de Yuri Gagarin, dos de las misiones Vostok fueron equipadas con muñecos y grabaciones de audio para evaluar sus sistemas. Korabl-Sputnik 1 sufrió una falla técnica y regresó a la Tierra en dos fases, una en septiembre de 1962 (módulo de descenso) y otra en octubre de 1965 (módulo de equipamiento).

Los hermanos Judica-Cordiglia. Sus intercepciones los hicieron muy populares, pero hoy se cree que fueron inventos o interpretaciones incorrectas

Y Korabl-Sputnik 1 nos lleva inevitablemente a los hermanos Giovanni Battista y Achille Judica-Cordiglia. Durante años, los hermanos dijeron haber interceptado diferentes señales provenientes de las misiones soviéticas, incluyendo el latido del corazón de Laika en Sputnik 2. En noviembre de 1960, los Judica-Cordiglia presentaron grabaciones de una supuesta señal de SOS en código Morse proveniente de una cápsula que se estaba alejando de la Tierra, y no en órbita. Seis meses más tarde anunciaron una nueva grabación con la voz de una mujer hablando en ruso, indicando que «podía ver llamas» y que «hacía mucho calor», además de preguntar si su nave se iba a destruir. En total, los hermanos Judica-Cordiglia presentaron nueve grabaciones, finalizando sus actividades en 1965. Radio Moscú declaró falsas a las grabaciones, al igual que cualquier información sobre «cosmonautas perdidos», y con el paso del tiempo, otros también criticaron su validez.

A pesar de la nueva información disponible, los análisis posteriores y la propia caída de la Unión Soviética, nunca se logró comprobar más allá de toda duda que uno de los cosmonautas perdidos haya sido real, sin embargo, las teorías conspirativas no desaparecieron por completo, del mismo modo en el que aún podemos encontrar gente diciendo que la llegada a la Luna se realizó en un estudio de televisión. Al final del día, la pregunta es: «¿Quién sabe?» Tal vez los exploradores del futuro encuentren una lata en órbita con un esqueleto adentro…

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