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Los países con mayores emisiones de dióxido de carbono

Un satélite de NASA, más de 60 investigadores, cinco años de datos

Emisiones de dióxido de carbono

Algunos se derriten, otros se congelan, la planta que no crece, la ciudad que se inunda. El cambio climático es una criatura con muchos rostros, sin embargo, el dióxido de carbono es su «personalidad» más fuerte. El Acuerdo de París tiene como objetivo la reducción de emisiones, pero al mismo tiempo debemos medirlas en forma precisa, y así llegamos a un estudio que logró estimar las emisiones y reducciones en más de cien países, usando datos provenientes de la misión Orbiting Carbon Observatory-2 de NASA.


El Acuerdo de París nos habla en su Artículo 14 de un «Inventario Global» o «Balance Mundial» que busca evaluar su implementación general, y el progreso colectivo de los países signatarios. Ese mismo artículo definió a 2023 como el año en el que se llevará a cabo el primero de los balances, durante la conferencia COP28 programada para el próximo 30 de noviembre en Dubai.

Pero es imposible hacer una evaluación sin información precisa, y afortunadamente existen misiones como el Orbiting Carbon Observatory-2 (OCO-2) de la NASA. Gracias a sus mediciones de concentraciones de dióxido de carbono entre 2015 y 2020, OCO-2 sirvió como base para un estudio en el que participaron más de 60 investigadores, estimando las emisiones y reducciones de un centenar de países.


Las emisiones y reducciones de dióxido de carbono, visualizadas gracias a NASA


El primer vídeo se basa en las emisiones provenientes de combustibles fósiles entre 2015 y 2020. Para sorpresa de nadie, Estados Unidos y China son los mayores emisores, pero India y Rusia también se destacan en el mapa. El segundo vídeo nos enseña la cantidad de carbono almacenado en suelos forestales y otra materia orgánica. La deforestación es uno de los principales factores a considerar en este gráfico, con Brasil e Indonesia a la cabeza.



El estudio nos ayuda a obtener una nueva perspectiva al rastrear las emisiones por combustibles fósiles y el «stock» de carbono almacenado en diferentes ecosistemas. Sin embargo, sus autores también reconocen límites debido a la falta de información relacionada a ciertas actividades, como la tala de árboles.

En realidad, a la atmósfera no le interesa el origen de las emisiones de dióxido de carbono. Tal y como lo explica Noel Cressie, profesor de la Universidad de Wollongong en Australia y uno de los autores del estudio, no importa si hablamos de la deforestación del Amazonas o los incendios en el ártico canadiense, todos estos procesos aumentan la concentración de CO2 y aceleran el cambio climático. Monitorear esos cambios es y seguirá siendo esencial para adoptar políticas más efectivas en el futuro.


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Escrito por Lisandro Pardo

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