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Memory of a Broken Dimension: Derritiendo cerebros, un nivel a la vez

Coloca un ordenador con MS-DOS repleto de títulos clásicos frente a la última generación de jugadores, y es probable que nadie sepa cómo ejecutarlos. Ahora, suma a ese desafío niveles distorsionados, sonidos extraños, un diseño caótico y una absoluta falta de ayuda. El resultado es Memory of a Broken Dimension, un juego de Ezra Hanson-White que lleva varios años en desarrollo, y si todo va bien, pronto lo veremos en Steam.

Es probable que el misterio sea una de las cosas más difíciles de reproducir en un videojuego. Algunos títulos lo lograron casi a la perfección, pero en general, la falta de información tiende a ser el elemento clave. En estos momentos me vienen a la mente juegos como Amnesia o Gone Home, aunque ambos ejemplos aplican el «misterio» de un modo relativamente diferente. El problema es que muchos juegos de misterio caen en la trampa de lo lineal, perjudicando así la experiencia final del jugador. Ahora, ¿qué sucede si ese elemento lineal desaparece? ¿Cómo se enfrenta a un juego en el cual no conocemos las reglas, no brinda instrucciones, ni da indicios sobre su objetivo?

 

Veamos el caso de Memory of a Broken Dimension. Cuando lo ejecutamos, no hay ninguna clase de introducción, y todo lo que vemos es una interfaz bautizada RELICS, de aspecto similar al viejo MS-DOS. Si decides buscar más datos verás que muchas personas ni siquiera lograron superar esta parte. Por suerte, soy un viejo jinete con varios años de DOS sobre los hombros, pero la explicación para lo que sigue después es… complicada. En términos muy relajados, Memory of a Broken Dimension es un juego de exploración. Cada uno de los niveles, caóticos, erráticos, y casi sin sentido, requieren la interpretación de muy pequeñas pistas, y la observación de «objetos» (¿Grietas? ¿Errores?) desde diferentes ángulos. Las soluciones no se «encuentran», sino que se «manifiestan», por así decirlo.

En otras palabras, el comienzo es como Another World, con Lester Knight Chaykin sentado frente al ordenador, pero en vez de terminar en otra dimensión, el jugador llega a un espacio digital completamente dañado y retorcido, donde verá cosas que tal vez no estén allí en realidad. Las palabras de su creador, Ezra Hanson-White, añaden más condimento al juego, ya que describió a la interfaz RELICS como «la cinta de The Ring», un rumor oscuro en una red ficticia que se distorsiona cada vez más. Hoy solo podemos descargar un prototipo, que de acuerdo a Hanson-White ya no representa a lo que será el juego final, pero fue aprobado en Steam Greenlight, y su pre-orden cuesta veinte dólares. Algo me dice que debemos seguirlo de cerca…

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Escrito por Lisandro Pardo

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