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¿Por qué la música que te gusta te pone la «piel de gallina»?

Y no es exclusivo de la música: Pasa con películas también

Sólo basta con escuchar alguna pieza de Hans Zimmer o John Williams para terminar con la piel de gallina. También puede suceder reproduciendo la música de nuestras bandas favoritas, o en un momento muy específico de una película. ¿Por qué reaccionamos así? ¿Qué nos dice la ciencia al respecto? En primer lugar, sólo dos tercios de la población mundial parece experimentar esa sensación, y en segundo lugar, los expertos hablan de una combinación entre elementos emocionales y cognitivos.

Si tengo que mencionar una cosa que me pone la piel de gallina sin fallar… es la última parte del duelo entre Luke y Darth Vader en «Return of the Jedi». El poder que transmite esa escena, amplificado por su fabulosa música y la locura en el rostro de Luke completamente embriagado de furia… uffff. Imagino que nuestros lectores deben recordar escenas de otras películas que transmiten una sensación similar, o tal vez tienen la suerte de reproducirla cada vez que escuchan a su artista favorito. Sabemos que se siente muy bien, pero otra cosa que nos interesa conocer es su origen. ¿Qué provoca semejante respuesta física?

Cuando se te pone la “piel de gallina”

Cerca de un tercio de la humanidad no puede experimentar esto

Los científicos suelen utilizar el término francés «Frisson» para describirla, aplicable a aquellos escalofríos en los que el «frío» en sí no tiene nada que ver, mientras que la piel de gallina lleva el nombre de pieloerección. Diferentes estudios sugieren que la piel de gallina es un remanente evolutivo de nuestros ancestros, quienes poseían una capa endotérmica de calor debajo del vello que los ayudaba a mantenerse calientes.

Aproximadamente dos tercios de la población pueden experimentar frisson, y de acuerdo a un grupo de investigadores en la Universidad de Eastern Washington, se trata de personas más «abiertas a experiencias».

¿Qué quieren decir con eso? El psicólogo Mitchell Colver describe a las personas con una mayor «apertura» a experiencias como dueños de imaginaciones muy activas, apreciativos de la belleza y la naturaleza, con la capacidad de reflexionar profundamente sobre sus sentimientos, y amantes de la variedad en la vida.

A esto se suman componentes cognitivos, entre los que se destacan las «predicciones mentales» que cada persona hace sobre cómo se va a desarrollar la música o sus imágenes asociadas, y estos componentes serían aún más poderosos que el factor emocional, por lo tanto, aquellas personas con una «inmersión intelectual» profunda en la música y el cine podrían experimentar frisson más seguido.

Escrito por Lisandro Pardo

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