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Profecías de Nostradamus

¿Es posible que alguien pueda predecir el futuro con 500 años de anticipación? Muchos de los que han leído las profecías de Nostradamus aseguran que sí. Publicadas por primera vez en el año 1555, los textos de este hombre han asombrado a millones de personas por las coincidencias encontradas con la realidad posterior. Sin embargo, no faltan los que sostienen que se trata solamente de versos sin sentido.

Michel de Nôtre-Dame, más conocido por el mundo como “Nostradamus”,  fue un farmacéutico y consultor astrológico francés que más tarde se haría mundialmente famoso gracias a su supuesta habilidad como autor de profecías y predicción de eventos futuros. Su obra, a la que generalmente nos referimos como “Las Profecías de Nostradamus” fue publicada por primera vez en el año 1555 bajo el nombre de “Las verdaderas centurias astrológicas y profecías”.

Las profecías de Nostradamus

Portada de la edición de 1720 de “Las Profecías de Nostradamus”.

Desde ese entonces, millones de  personas se han visto atraídas por el contenido de los misteriosos versos incluidos en el libro de Nostradamus. La mayoría de sus seguidores, como suele ocurrir en estos casos, están absolutamente convencidos de la veracidad de sus afirmaciones, entre las que se incluyen catástrofes de todo tipo en mundo. Las profecías abarcan un periodo de tiempo enorme, que comienza en su propia época y se extiende hasta el año 3797, fecha en que Nostradamus asegura que se producirá el fin del mundo.

Quienes se muestran más escépticos con su contenido, entre ellos gran parte de la comunidad científica, sostienen que la relación que sus seguidores hacen entre el contenido de los versos y la realidad se debe solamente a las traducciones e interpretaciones tendenciosas. Según este grupo, la ambigüedad que se observa en el texto del libro permite hacer, interpretando su contenido en uno u otro sentido, que coincidan plenamente con los acontecimientos que ocurren día a día. De ser cierta esta hipótesis, no existiría evidencia alguna de que realmente Michel de Nôtre-Dame haya hecho predicciones acertada alguna.

No debemos olvidar que en la época en que vivió Nostradamus la Inquisición era una fuerza temida por todo el mundo, sobre todo por aquellos que, como  Michel, se dedicaban a la redacción de horóscopos o a predecir el futuro. Sus seguidores aseguran que la ambigüedad de sus textos se debe justamente al temor de Nostradamus de ser perseguido por hereje y acabar torturado o quemado en la hoguera. Esta posibilidad habría obligado al autor a utilizar una prosa extremadamente críptica, con omisiones de palabras, extrañas alusiones, autoreferencias, frases enigmáticas, anagramas y metáforas. Como si esto no hubiese sido suficiente para complicar la lectura, Nostradamus utilizó a menudo palabras griegas y latinas.

Profecías ambiguas

Esta “oscuridad” en el texto ha permitido que sea interpretado de forma distinta por diferentes estudiosos a lo largo del tiempo. No es difícil encontrar dos libros que interpreten de manera opuesta una misma parte del original. Para comprender mejor a que nos referimos cuando hablamos de la “ambigüedad” de las supuestas profecías, podemos tomar como ejemplo la que, según sus seguidores, se refiere a la muerte del rey Enrique II. Se trata de la siguiente cuarteta:

El león joven al viejo someterá,
En campo bélico por singular duelo,
En jaula de oro los ojos le atravesarán,
Dos heridas en una, después morir, muerte cruel.

Seguramente te preguntaras dónde esta la alusión a la muerte de Enrique II. Según los libros de historia, Enrique participó de un torneo, celebrado durante el casamiento de su hermana Margarita, contra  el conde de Montgomery, que tenía leones labrados sobre su escudo. Como resultado del juego, el Rey recibe una herida de la lanza astillada de Montgomery.  Esto le provoca una terrible agonía que dura diez días. La profecía fue publicada en 1555, cuatro años antes de la muerte del Rey, aunque no fue correctamente interpretada hasta después de ocurrido el evento.

Y justamente esto es lo que sus detractores hace notar: ninguna de las Profecías de Nostradamus ha sido verificada con anterioridad al hecho. Siempre se han encontrado las referencias después de que el evento ha tenido lugar. Esto permite acomodar sus palabras para que coincidan con lo que se busca predecir (o “postdecir”, en realidad). Este proceso es conocido como “precognición retroactiva” y permite, por ejemplo, tomar las estrofas escritas por cualquier poeta moderno y mostrar que son igualmente “proféticas”.

No son pocos los estudiosos que afirman que en realidad Nostradamus escribía simplemente comentando eventos de su época, de forma elusiva para evitar las mencionadas persecuciones. Esto explicaría por que la mayor parte de las cuartetas tratan sobre desastres que incluyen epidemias, terremotos, guerras, inundaciones, asesinatos, aridez de la tierra y batallas, tópicos que se repiten en todas las épocas.

Como si toda esta confusión no alcanzase para complicar la lectura de sus escritos, también circulan innumerables estrofas apócrifas atribuidas a Nostradamus. Quizás la más famosa sea la que se refiere al atentado terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York, que distribuirse en foros, listas de discusión y correo electrónico.  En el mensaje dice lo siguiente:

En la ciudad de Dios habrá un gran trueno.
Dos hermanos destruidos por Caos.
Mientras la fortaleza resiste
el Gran Líder sucumbirá
La Tercera Gran Guerra comenzará cuando la Gran Ciudad arda.

Nostradamus 1654″

Además de no figurar en el libro original (que puedes descargar gratis desde aquí), se menciona el año 1654, momento en el que Nostradamus llevaba ya un siglo enterrado.

Pero puede ser interesante para saber como funciona el tema de las profecías “retroactivas”. Si cualquier se toma el trabajo de escribir frases como “”En la Ciudad de Dios habrá un gran desastre” o “Dos hermanos serán destrozados”, verá que luego resulta fácil encontrar algún evento histórico que se ajuste a ella.

El secreto está, por supuesto, en ser lo mas ambiguo posible a la hora de escribir, y dejar que otros sean los que decidan que quiere decir “la Ciudad de Dios”, o si los “Dos hermanos” son realmente personas o se trata de países, cerros o lo que sea.

Esta técnica era algo que, evidentemente,  Nostradamus manejaba con una gran maestría. Mientras que no aparezca alguien anticipándose realmente a un evento basándose únicamente en sus profecías, los textos de Nostradamus seguirán siendo solo un ameno entretenimiento.

Escrito por Ariel Palazzesi

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