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La primera canción hecha en un sistema de Alan Turing

Todos recordamos a Alan Turing por su extraordinario esfuerzo al romper el código Enigma, y por la terrible forma en la que fue tratado, sin embargo, un detalle menos conocido es que su trabajo dio lugar a desarrollos muy interesantes, entre los que se destaca la primera canción hecha sobre un ordenador. Existen varias copias de la canción flotando en la Web, pero la grabación original fue restaurada por un equipo de expertos en Nueva Zelanda.

Aún existe cierta disputa por el título de «primera canción generada en un ordenador». Un punto fundamental es determinar a qué llamamos «canción», si a un tema completo o solo un fragmento. Varias fuentes citan al ordenador australiano CSIRAC como el primero en reproducir música, pero el problema es que no se conoce ninguna grabación de sus sesiones. Si seguimos la evidencia disponible, el camino nos lleva al Computing Machine Laboratory de la Universidad de Manchester, donde Alan Turing se desempeñó en el rol de director. En 1951, un equipo externo de la BBC llevó a cabo una curiosa grabación con fragmentos de «God Save the King», «Baa Baa Black Sheep», y «In the Mood» de Glenn Miller. Dichos fragmentos no fueron creados usando instrumentos tradicionales, sino con el ordenador que estaba funcionando dentro del laboratorio.

Todo lo que queda de esa grabación, además de las copias digitales que flotan en la Web, es un disco de acetato de 12 pulgadas. Lamentablemente, Jack Copeland y Jason Long de la Universidad de Canterbury descubrieron que las frecuencias de la grabación se desplazaron, provocando que no se pareciera en nada a lo que el ordenador emitió aquella vez. La clave para el proceso de restauración fueron ciertos tonos presentes que el ordenador original hubiera sido incapaz de reproducir.

A esto debemos sumar varias limitaciones naturales del hardware. Por ejemplo, un tono de 196 Hz tenía como «equivalente» a uno de 198.41 Hz. Estas diferencias en la frecuencia también revelaron que la música se reproducía a una velocidad incorrecta. Lo más probable es que eso haya sido culpa de la «cortadora» de acetato. El vídeo arriba posee una versión sin tratar, pero si quieres escuchar la versión en mp3 ya procesada y corregida, puedes descargarla desde aquí.

En cuanto a quién fue responsable por la grabación, la historia nos dice que no fue Turing, sino un amigo de él, el profesor de matemática Christopher Strachey. Al parecer, Turing no demostró interés en crear música, y su plan era desarrollar un sistema de «feedback» que le permitiera saber qué estaba pasando en el ordenador. Strachey obtuvo una copia del manual de programación para el ordenador de Manchester, y después de descubrir su potencial musical, Turing habilitó el acceso al hardware por una noche. Al día siguiente, todos quedaron asombrados al escuchar «God Save the King» saliendo por el altavoz, y eso se convirtió en el mejor «curriculum vitae» para Strachey, ya que pocas semanas después se encontraba trabajando en el laboratorio.

(Del Archivo de NeoTeo, 27 de Septiembre de 2016)

Escrito por Lisandro Pardo

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