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Robot que lee las “intenciones humanas”

Decir que la robótica día a día está avanzando es una obviedad, pero a la vez valdría preguntarnos: ¿están avanzando los robots? Esta es una pregunta que se hacen los científicos trabajando en el Proyecto JAST, que tiene como objetivo hacer de los robots más que meros sirvientes, sino una parte conjunta de una actividad. Actualmente tienen un prototipo de un robot que puede leer las intenciones de los humanos y ayudarlos a crear diferentes modelos de construcción sin más que una cámara y un brazo mecánico.

Siempre que hablamos del futuro de la robótica no podemos evitar comentar la ficticia guerra con las máquinas presentada en la saga Terminator. Pero si seguimos por el camino actual, en donde los robots son meros sirvientes, entonces no habrá de qué preocuparnos. Sin embargo, a algunos científicos europeos les gusta la idea de una futura guerra, es por eso que están intentando perfeccionar a los robots, para que más que seres inanimados, puedan ser compañeros útiles.

El objetivo de estos científicos, es hacer un robot que pueda ser más un compañero que un esclavo, pero eso es mucho más difícil, porque para lograrlo es necesario que el robot nos comprenda… algo que apenas nosotros mismos logramos hacer. Exceptuando algunos pocos, los robots de hoy en día están diseñados para cumplir órdenes, a diferencia de estos, el Proyecto JAST logra interactuar con la persona y ocupar un rol esencial en el proceso de tomar decisiones.

La Unión Europea es una de las organizaciones más involucradas en la financiación de este proceso y se nota, ya que existe un equipo lleno de expertos en diferentes áreas, que día a día intentan darle más vida a estas máquinas. Actualmente el proyecto se está concentrado en crear un robot que pueda predecir o anticiparse a las decisiones de los humanos, para trabajar de manera cooperativa. Llegar a esta posición, donde existe un prototipo que puede participar en la creación de algo, tomó mucho tiempo, ya que para crear un robot que pueda cumplir los objetivos, primero debían comprender las bases de la cooperación entre humanos.

Científicos encontraron que mediante la observación, una persona imita la actividad dentro de su mente y así es como uno entiende qué es lo que está sucediendo y de qué se trata dicha actividad. Tal como los humanos, el departamento de robótica de JAST desarrolló un sistema que simula esa capacidad de observar e imitar. En el caso del vídeo, que se puede ver en la parte superior, el robot ya sabe qué hay que hacer, pero observa lo que está sucediendo, lo compara con el resultado final y así puede leer el paso que sigue. De esta manera puede ayudar y/o corregir a la persona que está llevando a cabo la actividad.

Esta es tan solo una de varias situaciones que probaron. En una el robot era el maestro, guiando y colaborando con sus compañeros humanos. En otra, el robot y el humano estaban en términos iguales con el objetivo de ver “si el robot sabría qué hacer sin que se lo digan.” Según Wolfram Erlhagen, de la Universidad de Minho, “la anticipación permite interactuar fluidamente.” Tal como se puede ver en el vídeo, el robot se anticipa al humano y le dice dónde debería colocar la siguiente pieza. En otros escenarios más complejos, la misma parte podía usarse en tres modelos diferentes. Ante ese interrogante el robot pregunta, qué modelo tenía en mente crear, antes de aconsejarle.

Por supuesto, este es solo el principio en esta clase de robots y aún queda un largo trecho que completar, sin embargo, no podemos evitar preguntarnos hasta dónde podrá llegar la “inteligencia” de este tipo de robots y cuánto tiempo tardaremos en perfeccionarla hasta poder participar de cualquier actividad de manera conjunta.

Escrito por Tomás Garcia

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