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Spore

Luego de tanto tiempo de espera ha llegado el nuevo juego de Will Wright. Spore proviene de la mente brillante que nos trajo Los Sims y nos permite tomar una especie desde sus humildes comienzos hasta dominar el universo. Además incluye un poderoso editor llamado Creador de Criaturas que se propone a revolucionar muchos aspectos de los editores ¿Entregará lo que promete?

Si hay algo que Will Wright nos ha enseñado, es que estar sentado frente al ordenador viendo como una versión virtual de nosotros mismos está sentada en el ordenador puede ser divertido. Por lo menos durante la primera semana. Después Los Sims pierde un poco la gracia. Pero en su momento, no había nada igual. Y eso se demostró en las ventas, siendo hasta el día de hoy el juego más vendido en la historia de la industria. Pero Los Sims no fue el primer juego de Will Wright, sino que fue responsable de otros simuladores, entre ellos SimCity, un clásico.

Spore no es un juego, sino cinco en uno. Y esto es porque está dividido en cinco etapas muy diferenciadas. Al iniciar, el juego nos da para elegir entre varios planetas (como los vecindarios en Los Sims), éstos no tienen ninguna particularidad, solo sirven para crear diferentes partidas. Una vez bautizado el planeta, nos pedirá que elijamos la dieta de nuestra especie y la dificultad del juego. Luego, una animación (bastante buena por cierto) nos explicará el suceso que da inicio a la existencia de nuestra especie y comienza el juego.

La primera etapa del juego es la celular. Aquí controlaremos un microorganismo unicelular en un mundo submarino. El objetivo es nadar por el mundo alimentando al pequeño animalito, a la vez es necesario cuidarse de las amenazas del mundo submarino. A medida que se alimenta, el organismo crecerá en tamaño y por ende su visión del mundo será más amplia. Todas las etapas están divididas en cinco partes diferentes, en este caso se avanza comiendo células. Mientras más come la criatura se desbloquean partes (cuernos, bocas, colas) que pueden ser agregadas en el editor. Las amenazas de este mundo celular son organismos del mismo tipo, pero a medida que se avanza en las fases y se crece de tamaño, estas amenazas dejan de ser peligrosas y se suman otras. En la tercera fase se pueden ver de fondo enormes criaturas, con las que nos encontraremos en el final de la etapa. Recomendamos no acercarse a esos bichos gigantes. Luego de la primera media hora, pinchar en diferentes partes de la pantalla para que nuestro amigo “el molusco” se mueva se vuelve un poco tedioso. Afortunadamente, es bastante fácil y se termina rápido. Al llegar a la última fase de la etapa (representada como una barra en la parte inferior) el juego te informa que la criatura ha evolucionado lo suficiente como para tomar la superficie. Puedes quedarte todo lo que quieras en la etapa celular, pero no evolucionarás más que eso.

Al aceptar nuevamente nos llevará al editor, donde podremos elegir entre una pequeña variedad de piernas y otros detalles. Esta segunda etapa, se centra más en la criatura y la cámara pasa de ser aérea a ser controlada por el usuario. Aquí el juego cambia drásticamente, ya que no estamos limitados a nadar por un espacio, sino que podemos recorrer la tierra a nuestro gusto, atacando o haciendo amistades con otras criaturas. Sin embargo, más allá de los cambios, el objetivo sigue siendo igual a la etapa anterior: alimentarse, evitar ser comido por criaturas más grandes y reproducirse (evolucionar la especie en el editor). El modo de pelea funciona como si fuese un MMORPG, al presionar sobre otra especie en modo ataque nuestra criatura atacará una vez y tendremos que esperar a que el ataque cargue nuevamente para volver a usarlo. Aunque el ataque principal carga muy rápido, los otros tardan más. Por otro lado, el sistema de amistad es bastante simple. Al presionar sobre la otra criatura en modo aliado comenzará a cantar o bailar, y el jugador solo debe imitar lo que hace. Al ser más variado, es más entretenido que la etapa anterior, sin embargo, ya que no hay nada más que hacer que eso, el concepto aburre rápido.

El modo de edición juega un papel mucho más importante aquí, ya que cada parte tiene un valor numérico que puede beneficiar al jugador en ataque o sociabilidad. En caso de que el jugador mate a todas las criaturas de una sola especie esta se extinguirá. Estas decisiones afectarán a qué tipo de criatura es, sociable, adaptable o predadora. A medida que evolucione en esta etapa se puede ver la evolución cerebral de la especie hasta llegar el final cuando su cerebro está completamente desarrollado.

La siguiente etapa es la tribal, donde el juego deja de concentrarse en una sola criatura para tener una mirada más global de la especie. De esta manera el juego pasa a ser estrategia en tiempo real. Al tener un cerebro evolucionado se crea la primera tribu. El jugador puede darle a sus criaturas ropas, herramientas e instrumentos musicales. El sistema de amistad pasa a funcionar para domar animales salvajes y el de combate para aniquilar tribus vecinas. Otra demostración de evolución es la división de trabajos para cada criatura, como pescadores, cazadores, etc. El objetivo final de esta etapa es destruir o aliarse con las cinco tribus que rodean el área.

La etapa de civilización se centra en ganar el control del planeta entero, ya sea conquistándolo o uniéndose a las otras facciones. Uno de los cambios más significativos es que el editor ya no es solo para la criatura, sino para hacer edificaciones y vehículos. Al iniciar la etapa el jugador debe elegir el tipo de filosofía de dicha civilización: militar, económica o religiosa. Como el nombre lo indica, la jugabilidad ya no gira alrededor de las criaturas, sino de una ciudad. La jugabilidad en esta etapa es muy similar a otro juego de Will Wright llamado SimCity.

Finalmente en la última etapa, la especie descubre el viaje espacial y su próximo objetivo es dominar el universo mediante colonizaciones. Al descubrir el viaje intergaláctico, esta etapa se convierte en la más profunda del juego ya que hay más de 500.000 planetas para explorar. Electronics Arts dijo que en esta etapa habría una historia y un final sorpresa que solo los jugadores más dedicados podrán encontrar.

Más allá de lo variado de la jugabilidad la verdadera estrella de Spore es el creador de criaturas. Seguramente ya lo conoces, ya que Electronic Arts sacó una versión preliminar de manera gratuita para descargar. Es realmente admirable cómo lograron hacerlo tan simple y a la vez tan profundo. Las posibilidades son infinitas y sin embargo, todo está al alcance del usuario menos experimentado. Pero no solo son criaturas lo que se puede hacer con este poderoso editor, sino que en etapas más avanzadas puedes crear tus propias edificaciones y vehículos. Luego de muchas horas de juego, todavía sorprende las cosas que se pueden lograr con esta gran herramienta.

Aunque Spore es un juego para un solo jugador, en caso de que tengas tu copia registrada, automáticamente se conectará a internet y descargará criaturas de otras personas que también están jugando y éstas poblarán tu universo. Es por eso que aunque no haya ninguna opción de multijugador hay una inherente sensación de comunidad en el juego.

Gráficamente Spore es lindo. No se nos ocurre otra manera de describirlo. El diseño de los personajes y los escenarios son muy simpáticos al igual que los geniales sonidos que acompañan cada movimiento y acción que realices. Como era esencial para Will Wright que Spore sea jugado por muchas personas, los requerimientos son muy bajos y por ende los gráficos sufren por esa decisión. No nos malinterpretes, no son para nada malos, pero podrían haber sido mucho mejor que lo que son.

Personalmente tuve un serio problema con la obra maestra pasada de Wright. No lo voy a negar, en un principio Los Sims me encantó, me pareció innovador y divertido. Pero la falta de variedad lo terminaba haciendo tedioso. Una semana después de empezar a jugar, ya no tenía más ganas de verlo. ¡Ni siquiera con las expansiones! Ahora bien, al comenzar con Spore, nuevamente tuve que sacarme el sombrero por lo que había logrado Wright. Una vez más había logrado hacer algo innovador y a la vez divertido. Pero justo cuando estaba por convertirlo en mi nuevo dios, ya estaba muy adentrado en la etapa espacial y realmente no sabía qué más hacer. Nuevamente había sufrido el efecto Will Wright. La falta de un buen sistema de premios al progresar no me daba la gratificación necesaria para seguir jugando, a pesar de que me divertía. Encima de todo, el hecho de que no haya un final (o por lo menos uno fácil de alcanzar) y siga hasta la eternidad, quita las ganas de jugarlo.

Actualmente Spore está disponible para PC por €59,98 y ha habido una gran controversia en cuanto al sistema de protección que traía (Electronics Arts ya lo cambió). Una vez instalado debías registrar tu copia vía internet y luego de la primera instalación solo podías volver a instalarlo tres veces más. Algo verdaderamente ridículo ya que si has pagado por un juego, deberías poder instalarlo cuantas veces quieras, porque es tuyo. El propósito de esta protección es detener la piratería, pero lo único que hace es lastimar a un ya débil mercado de juegos para PC. Lo más irónico de todo fue que a pesar de esta prevención, Spore se filtró días antes de que la versión final llegue a las tiendas y fue descargado por miles de usuarios alrededor del mundo.

Nadie duda que Spore sea muy innovador, tal vez no tanto como lo fue Los Sims, pero para esta industria plagada de FPSs es un golpe de aire fresco. Sin embargo, los jugadores más experimentados tal vez sientan mucho las faltas de Spore y se terminen aburriendo muy rápido. Aunque este dividido en cinco secciones muy diferentes, ninguna es lo suficiente profunda para merecer más de una incursión. Tal vez para aquellos que no juegan muchos juegos y buscan pasar un buen rato, Spore sea justo lo que  buscan. Un juego simple y divertido que anda en una amplia gama de ordenadores. En defiinitiva, juega y disfruta de esta innovación mientras dure la diversión.

Conclusión: Por más divertido e innovador que sea Spore, no podemos evitar sentir que muchos jugadores experimentados se sentirán dejados afuera por la falta de profundidad en la jugabilidad.

Puntaje: 80%

Escrito por Tomás Garcia

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