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To bit or not to bit: Drones intelectuales, ¿el fin de la sociedad?

En los últimos años, el advenimiento de robots, drones y demás no parecía generar demasiada preocupación en el mercado laboral. Al fin y al cabo, el discurso siempre fue que “las personas pueden realizar trabajos más calificados”. Ya no más. Los sistemas de IA están reemplazándonos también en las áreas de actividad intelectual. ¿Es hora de preocuparse?

Allá por mayo del 2012, en la primer nota de To bit, hablábamos de cómo, durante mucho tiempo, los análisis demostraban que los avances tecnológicos no registraban ningún aumento en la productividad. Lo mismo sucedió con la revolución industrial: hacen falta muchos años, varias generaciones, para que una tecnología madure lo suficiente como para que su uso sea de verdadera utilidad.

Esto último lo comenta Erik Brynjolfsson, director del Centro de Investigación de Negocios Digitales del MIT, en su último libro Race Against the Machine, en coautoría con un conocido de los lectores de NeoTeo: Brian McAfee.

Según los autores, estamos llegando a una época en donde las tecnologías no solo están reemplazando al hombre en las actividades del mundo físico, sino también en el ámbito intelectual, con sistemas de IA: desde la prognosis médica informada (de la cual yo mismo realicé una investigación hace algunos años, usando un motor de inferencias), hasta los prototipos de sistemas que en breve reemplazarán a los telemarketers. Los drones intelectuales pronto estarán entre nosotros.

Es debido a esto que hace algunos años, los indicadores de crecimiento de productividad vs. crecimiento de empleo mostraron algo que nunca se dio hasta ahora: las curvas se convirtieron en divergentes. Vale decir, que por primera vez en la historia, la creación de empleo se disoció de la productividad. Esto lo comentan los autores en su libro. ¿Qué nos dice esto? Que, salvo que suceda un milagro, el porcentaje de desempleo no parará de crecer.

La brecha insalvable entre productividad y empleo ha comenzado.

Brynjolfsson enumera los tres pilares a partir de los cuales, según él, los avances tecnológicos se consideran imparables e impredecibles. Estos son:

DIGITAL: “Cuando las mercancías son digitales, se pueden replicar con una calidad perfecta a un costo casi cero, y pueden ser entregadas de forma casi instantánea. Pero hay un beneficio más sutil de la digitalización del mundo. La medición es el alma de la ciencia y el progreso. En la era de ‘big data‘, podemos medir el mundo de maneras que nunca pudimos antes.

EXPONENCIAL: “En segundo lugar, la nueva era de la máquina es exponencial. Las computadoras mejoran más rápidamente que cualquier otra cosa alguna vez. La Playstation de un niño hoy es más potente que un superordenador militar de 1996. Pero nuestros cerebros están cableados para un mundo lineal. A consecuencia de ello, las tendencias exponenciales nos toman por sorpresa.

COMBINATORIA: “Cada innovación crea bloques de construcción para incluso más innovaciones. Un ejemplo. En cuestión de unas semanas, un estudiante mío de pregrado construyó una aplicación que alcanzó 1,3 millones de usuarios. Fue capaz de hacer eso muy fácilmente porque lo construyó sobre Facebook, y Facebook se construyó sobre la web, que fue construida sobre internet, y así y así, sucesivamente.

Siempre según Brynjolfsson, la idea es que la combinación de estos tres pilares traerá aparejada una serie de avances tecnológicos nunca vistos. Toda actividad humana puede codificarse en un algoritmo y ser replicada millones de veces.

Aún no hemos visto nada

Los autores proponen como solución al tema del creciente desempleo algo que en principio suena muy inspirador: no competir contra las máquinas, sino competir con ellas. Un ejemplo que dan es el del campeonato de ajedrez creado por Kasparov después de que fuera vencido por Deep Blue: en ese campeonato no compiten máquinas contra hombres, sino equipos contra equipos, y un equipo puede estar conformado por ordenadores y personas a la vez. Es este equipo mixto el que le ganó a equipos conformados solo por hombres o solo por ordenadores:

“El equipo ganador no tenía ningún gran maestro, y no tenía ninguna supercomputadora. Lo que tenían era el mejor trabajo en equipo, y demostraron que un equipo de seres humanos y computadoras, trabajando juntos, podría vencer a cualquier computadora o a cualquier humano que trabaja solo.”

Todo muy lindo, pero hagamos el ejercicio que tanto nos gusta hacer en esta sección: Miremos un poco más allá. Estos señores, provenientes de lugares tan “prestigiosos” como puede ser el MIT o las mejores Universidades del mundo, las opciones que nos dan son “competir contra las máquinas o competir con las máquinas”.

Competir, competir, competir… de cooperar ni hablar, ¿no? O, como mucho, cooperar para competir, como fin último. Todo se hace más claro cuando vemos que todas estas investigaciones están patrocinadas por las más grandes multinacionales. Bienvenidos a la distopía.

¡Hasta el próximo To bit!

Escrito por Gianni Sabbione

Gianni Sabbione es editor literario, científico y músico. Como editor trabajó y trabaja en editoriales y medios internacionales de EE.UU., España y Latinoamérica. Es asesor en reorganización y automatización de áreas de IT e investigó en IA y redes neuronales.
Es cantante de sus bandas de hard rock solista y de Color Púrpura, y aprovecha su perfil en Neoteo para promocionarlas. Al menos hasta que se de cuenta el Sr. Director del sitio.

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