ecoATM: Reciclando gadgets a cambio de dinero

Ante el dilema de la chatarra electrónica y el problema de la obsolescencia programada, la clave para reciclar dispositivos tal vez esté en uno de los estímulos más viejos del mundo: Dinero. El proyecto ecoATM, ahora bajo el ala de Outerwall, utiliza cajeros automáticos que permiten cambiar por efectivo teléfonos y otros dispositivos en desuso.

Si bien existen muchas iniciativas para reciclar y reutilizar tanto ordenadores como dispositivos móviles, todas se enfrentan a un inconveniente bastante común: Colocan la mayoría del esfuerzo sobre quien está dispuesto a reciclar. Honestamente, no genera ninguna clase de incentivo el hecho de cargar media docena de ordenadores en un coche y llevarlos a un centro de reciclado… a cambio de nada. Uno de los últimos proyectos locales de reciclado fracasó estrepitosamente cuando pretendieron que la gente trasladara monitores y otros artículos pesados, para recibir semillas como recompensa. No es un punto muy agradable, pero si queremos dar una solución de fondo al problema del e-waste, en algún momento va a ser necesario discutirlo. Después de todo, reciclar un smartphone implica entregar materiales valiosos como cobre, aluminio, plata, oro y litio, entre otros.

 

El proyecto ecoATM, que nació en el año 2008, podrá tener un alcance limitado, pero es un paso en la dirección correcta. En esencia, todo lo que el usuario debe hacer es acercarse a uno de los cajeros automáticos ecoATM, introducir el dispositivo que desea entregar, y esperar a que ecoATM haga una rápida evaluación. De acuerdo al modelo del gadget y a su estado físico/técnico, el cajero realizará una cotización, y si el usuario está de acuerdo, recibirá el pago en efectivo. ¿Qué clase de dispositivos puede aceptar un cajero ecoATM? Teléfonos, smartphones, reproductores de mp3, y tablets. Su base de datos cubre a más de cuatro mil modelos diferentes, y en abril pasado, los cajeros ecoATM superaron la marca de un millón de teléfonos recibidos.

Como era de esperarse, todas las operaciones en ecoATM requieren una identificación válida y una huella dactilar, por lo tanto, no son anónimas. Desde cierto punto de vista, el usuario no hace otra cosa más que vender su gadget a una compañía bajo un marco legal. Esto debería reducir al mínimo cualquier intento de “lavar” dispositivos robados, aunque el detalle de la privacidad siempre está presente. Por el momento, ecoATM no licencia sus cajeros ni tiene vínculos con otras empresas, lo que limita su presencia a territorio estadounidense, pero es un concepto que podría cruzar fronteras rápidamente bajo las condiciones adecuadas.

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