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Para llevar a cabo el novedoso experimento, los científicos tomaron el material genético procedente de un embrión “normal”, obtenido de la fecundación de un óvulo por un espermatozoide, y lo colocaron en el óvulo proveniente de otra mujer. El objetivo del equipo es prevenir el traspaso de aquellas enfermedades relacionadas con el ADN que existe fuera del núcleo del óvulo, que se hereda de manera separada. Dentro de este grupo se encuentran las enfermedades mitocondriales, como la distrofia muscular, la epilepsia, disfunciones hepáticas graves, la ceguera, algunos tipos de retraso mental, la diabetes y la sordera.
Las responsables de transmitir estas enfermedades son las mitocondrias, unas pequeñas estructuras presentes en todas las células del cuerpo (excepto en la sangre). Son las encargadas de de producir la energía que las células necesitan para vivir. Pueden transmitir enfermedades gracias que tienen su propio ADN, que es heredado únicamente de la madre.
Esta información genética no aporta rasgos físicos, por lo que en caso de llevarse a termino uno de estos embriones, solo tendría un parecido físico a los padres que intervienen en la concepción del ovulo original, gracias a los “datos” presentes en el ADN nuclear encargado, entre otras funciones, de determinar la apariencia física del embrión.
El profesor Doug Turnbull ha sido el responsable de este logro alcanzado por equipo de la Universidad de Newcastle, que ha realizado el experimento con diez embriones. Todos fueron destruidos a los seis días de haber sido creados, ya que el permiso de la Autoridad para la Fertilización Humana y la Embriología del Reino Unido era únicamente para producir embriones en estadio inicial.
Sin embargo, el análisis detallado de uno de los diez embriones creados para este experimento demuestra la viabilidad del proceso, según han confirmado miembros del equipo de científicos que lo llevo a cabo. De hecho, experimentos realizados en el pasado utilizando roedores demostraron que es posible generar descendencia con la mitocondria de un óvulo donado. Estos hechos podrían ayudar a los científicos a obtener una futura autorización que les permita prolongar el experimento hasta el nacimiento un feto generado de esta manera.
Como ocurre habitualmente en estos casos en los que se manipulan genéticamente embriones, algunas agrupaciones religiosas y ultraconservadoras se han manifestado en contra del experimento, argumentando que el embrión es una vida humana con dignidad propia. Concretamente, el grupo Comentario sobre Ética Reproductiva ha expresado a través de su portavoz que el logro de la Universidad de Newcastle supone un “inaceptable paso adelante en la creación de bebés a la carta, y un salto en la desintegración de la familia. “ -
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