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Análisis – Bioshock 2

El primer Bioshock nos sorprendió por su mezcla de RPG con FPS, pero sobre todo por la increíble (y peor aún, creíble) ciudad llamada Rapture. Sin mencionar los excelentes personajes que la habitaban. Diez años luego de los sucesos ocurridos, en Bioshock 2 volvemos a sumerjirnos, esta vez en las botas de un Big Daddy. Y, para sorpresa de nadie, las cosas no han cambiado para nada. Todos siguen locos como siempre y buscan matarte, pero esta vez, tú tienes el taladro.

Finalmente, luego de varios meses de espera, nos llegó el pasaje de vuelta a Rapture. Un pasaje que parte nuestra no quería tener, pero que otra no podía negarse a semejante invitación. Es así como nos embarcamos nuevamente en una aventura que tenía tantas posibilidades de arruinar lo que había logrado el primer título, como construir sobre la misma brillante mitología creada en 2007 por Kevin Levine y su equipo.

Desde el vamos, Bioshock 2 tiene una enorme desventaja sobre el título original. Y no nos referimos a que el primero es mejor porque apareció primero, eso ya lo tomamos por hecho. A lo que nos referimos, es que, en el primero, el jugador se había adentrado en un mundo del cual no conocía nada y los desarrolladores usaron eso como ventaja para cautivar aún más a su audiencia. Hoy, ya sabemos qué es Rapture, quién fue Andrew Ryan y por qué terminó como terminó. Aún así, por más conocido que sea el territorio, Bioshock 2 hace un gran trabajo en mostrar nuevos distritos de la ciudad submarina, los cuales cuentan una historia completamente diferente, pero casi tan intrigante.

Como seguramente habrás leído en todos nuestros avances, en Bioshock 2 ocupas el rol de un Big Daddy, las enormes criaturas que protegen a las niñas (Little Sisters) que recolectan Adam de los cuerpos muertos. El Adam es el mayor recurso en Rapture, el cual se usa para reescribir partes del código genético y así modificar distintos aspectos del código como uno prefiera. Pero claro, como era de esperarse no eres cualquier Big Daddy, sino el primero de todos, quien tuvo un final abrupto, pero volvió a la vida misteriosamente 10 años luego. Tu trabajo es averiguar quién te ha reactivado y con qué propósito.

Está de más aclarar que la historia no es mejor que la del original, pero como dijimos antes, parte de su espectacularidad se debe a la poca información que había sobre la ciudad y la manera en que de a poco se iban revelando detalles. Aún así, Bioshock 2 tiene una muy interesante historia que contar. Al ser uno de los primeros Big Daddies, tienes una conexión física y emocional con tu Little Sister y si ella se aleja demasiado, su protector se apaga, entrando en una especie de estado comatoso. El problema es que su Little Sister (ahora crecida) es Eleanor Lamb, la hija de Sofia Lamb, la psicóloga que ahora está a cargo de Rapture, luego de la muerte de Andrew Ryan. Como para empeorar aún las cosas, Lamb está intentando revivir Rapture, reiniciando el proyecto de las Little Sisters.

Y mientras que la historia no es mejor que la del original, hay algo que definitivamente ha mejorado: el combate. Para empezar (y gracias a Dios), ahora puedes hacer uso de tus dos manos al mismo tiempo, es decir que no tienes que estar pasando entre Plasmids (poderes especiales) y armas, cada cinco minutos. Otro punto favorable es que eres un Big Daddy, por ende, tienes a tu disposición un bonito taladro para despedazar enemigos, eres más fuerte y puedes cargar contra enemigos como si fueses un enorme muro. De esta manera, el combate es más intuitivo, rápido y, más importante aún, divertido. Además, a pesar de ser alguien completamente diferente, tienes las mismas armas de siempre, cada una con más utilizaciones y mucho más efectivas.

Por otro lado están los Plasmids, que por la mayor parte siguen siendo los mismos que antes. La mayor diferencia ahora es que puedes mejorarlos al punto donde un simple rayo eléctrico se convierte en una corriente continua de electricidad. Otro punto importante del título anterior era el hackeo de cámaras y aparatos defensivos. En Bioshock 2 la habilidad de hackear ha vuelto, pero se ha simplificado coinsiderablemente, al punto donde puedes hacerlo en medio de una batalla. Disparando dardos especiales a los distintos aparatos puedes hackearlos con un corto minijuego donde debes acertar una aguja en lugares específicos. Aunque es cierto que fue muy simplificado, hay que admitir que con lo fluido que se convirtió el combate, pausar para hackear algo, solo haría el juego más tedioso.

En verdad, todas las mejoras en el combate se sienten necesarias, porque mientras que todavía están los mismos enemigos de antes, también hay algunos nuevos. El más importante de ellos es la Big Sister, una versión femenina del Big Daddy con una destreza y agilidad increíbles. Mientras que no aparece en cualquier momento, como habían dicho que iba a suceder, sí tiene la costumbre de aparecer en ciertos momentos scripteados, muy bien diseñados, que funcionan como pequeños jefes finales.

Una de las diferencias que menos nos han convencido es la naturaleza lineal de Bioshock 2. Mientras que en el original tenías la libertad para ir a dónde querías en cualquier momento, ahora no puedes volver para atrás y solo puedes avanzar mediante un sistema de trenes. Seguramente pensaron mucho antes de tomar esta decisión y deben haber tenido sus razones, pero no hay dudas de que lástima la atmósfera, porque te quita la libertad de exploración que tan bien le hacía al original.

Siendo que ahora tú eres el Big Daddy, la relación con las Little Sisters también ha cambiado considerablemente. Ahora la opción no es salvarlas o cosecharlas, sino que en vez de salvarlas puedes adoptarlas. Si eliges la segunda opción, acabarás con todas las niñas, pero te quedarás con todo el Adam que puedas encontrar, lo que afectará la historia de una manera negativa. En caso de que decidas adoptarlas podrás llevarlas en tu hombro, encontrar un cuerpo y protegerlas de los enemigos mientras recoge el Adam. Aquí el juego se torna muy estratégico ya que puedes hacer uso de trampas y torretas defensivas.

Y como la respuesta a una pregunta que nadie hizo, Bioshock 2 también incluye un modo multijugador, que sorprendentemente… no es para nada malo. Este modo ocurre durante la guerra civil de Rapture cuando Andrew Ryan y Fontainte luchaban por controlar la ciudad, así que el caos abunda. Como es de esperarse, utiliza un modo similar al de Modern Warfare donde a medida que juegas ganarás experiencia para mejorar tus armas y tónicos que te permiten usar poderes especiales. Probablemente nadie lo haya pedido, pero la jugabilidad mejorada de Bioshock 2 hace de este modo algo diferente e interesante.

Casi parece injusto comparar a Bioshock 2 con su predecesor, pero afortunadamente podemos decir que esta secuela es un digno capítulo en la caótica historia de Rapture. Es cierto, explorar la ciudad no es tan intrigante como la primera vez, pero el combate mejorado hacen de las peleas una verdadera brisa y ya no esperas la próxima revelación, sino que realmente disfrutas de combatir con enemigos.

Puntaje: 87%

Conclusión: Ya casi no queda sensación de terror y misterio al caminar por las calles de Rapture, pero una bien concebida historia y un combate muy mejorado hacen vale el precio del pasaje.

Puedes conseguir Bioshock 2 para PC por €44,98 y Xbox 360PlayStation 3 por €64,98.

Escrito por Tomás Garcia

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