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Código Konami

“Tengo que contarte un secreto”, me dice ella mientras se le entumecen los pulgares apretando los botones del mando. Y uno se hace ilusiones. Con mis amigos siempre decimos que mujer que te hace un gol jugando al Winning Eleven merece convertirse en tu mujer (y hasta que la muerte los separe). Entonces, se me acerca al oído. Yo puedo sentirle la respiración caliente bañándome la oreja y el olor a lavanda que le deja el acondicionador en el cabello. Y uno no puede evitar hacerse ilusiones. Cierro los ojos y me entrego a cada palabra que sale de su boca: “Arriba, arriba, abajo, abajo, izquierda, derecha, izquierda, derecha, B, A”. Ella me había contado un secreto: la secuencia de botones que conforman el Código Konami. Y uno no deja de hacerse ilusiones.

El Código Konami, creado por Kazuhisa Hashimoto, es un truco que fue utilizado por primera vez en la versión de 1986 del videojuego Gradius (lanzado originalmente en arcade durante 1985) para la consola Nintendo Entertainment System. Al ser un juego tan difícil, el diseñador le añadió una combinación de botones fácil de memorizar a la versión de prueba, que luego quedó en el juego definitivo, con el que era posible obtener todos los poderes disponibles sin tener que atravesar tantos niveles. Sin embargo, este código no alcanzó popularidad hasta su inclusión en el inolvidable Contra de 1987, el cual le valió su conocido apodo “Código de 30 vidas” o “Código Contra”.

Konami incluyó el famoso truco en muchísimos lanzamientos posteriores. La inmensa lista incluye videojuegos exitosos como International Superstar Soccer Deluxe (1995), Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty (2001) o Silent Hill 3 (2003). Además, el código fue utilizado en otros títulos que no pertenecen a la compañía nipona como Quake 4 (Raven Software – 2005), Tom Clancy’s Rainbow Six 3 (Ubisoft – 2003), Resident Evil 2 (Capcom – 1998), Mortal Kombat 3 (Midway – 1995) o Half-Life 2 (Valve Corporation – 2004). Pero lo más interesante es observar como el Código Konami fue incluido en una gran cantidad de sitios de internet, cuya lista uno puede descubrir previa ejecución del código en la página konamicodesites.com.

“Me aburres. No sabía que te conocías toda la historia”, me dice ella mientras le cuento todo esto (no es bueno hacerse el sabelotodo con las mujeres). Entonces comienza a ver fotos de sus amigos en Facebook, y antes de que se cruce con alguna imagen de su ex, le digo: “¡El Código Konami también funciona en Facebook!”. “¿En serio?”, me pregunta y yo vuelvo a llamar su atención y a renovar mis esperanzas de conquistarla. “Sí. Mira”. Tecleo la combinación de teclas y una serie de brillos y luces encandilan sus ojos color cielo (cielo nublado, tiene ojos oscuros). “Guau, esto sí que no lo sabía”. Y los dos compartimos esa lluvia de pixeles fulgurantes como si fuesen los fuegos de artificio del año recién llegado.

“Yo sólo conocía lo que sucede en Google Docs”, me dice mientras toma posición frente al teclado de mi ordenador, abandonando la consola que le dio origen a toda esta historia. “¿Google Docs? No dejas de sorprenderme”. Le miento, también sé que en sitios como Google Reader, Digg y Gamespot el conocido código hace sus delicias. Pero me callo y disfruto de su esfuerzo por mostrarme que también conoce secretos del mundo digital.

“En realidad se trata casi de una cuestión cultural”, le digo intentando ponerle un poco de profundidad intelectual a la charla. “Fíjate que en la serie Hellsing, del genial Kouta Hirano, hay una escena en la que Jan Valentine grita el Código Konami en medio de una balacera. Algo que no debes perderte si te gustan los vampiros y el gore, niña”. Y luego de decir eso creo que ella me mira a los ojos con profundo odio. “¿No me crees? ¡Te lo muestro!”.

“Mensajes ocultos, minijuegos, vidas extra y todos los power-ups esperan ser destrabados por este código”, le digo antes de acercarme a la abandonada consola NES y cargar el cartucho con el que intentaré mantenernos juntos toda la noche. Ella recoge sus cosas y parece a punto de abandonarme. Llegó el momento de hacer algo para llamar su atención. Entonces hago una serie de movimientos con la cruceta del gamepad, aprieto un par de botones y 30 vidas me caen del cielo. “¿Quieres jugar Cobra hasta que salga el sol?”. Y ella deja todo y se sienta a mi lado.

Yo siempre lo dije: “La fe (de un gamer) es lo último que se pierde”. Mejor sigo buscando otra breve historia extraordinaria para mantenerla a mi lado luego de que se acaben estas 30 vidas, ¿no?  

Escrito por martinbaraink

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