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Cerebro artificial: Células nerviosas robóticas

Mientras que en muchos laboratorios del mundo se trabaja contrarreloj para poner a punto reemplazos biónicos de brazos y piernas, un equipo de científicos suecos han comenzado el desarrollo de una prótesis robótica destinada a reemplazar o potenciar un órgano mucho más complejo: nuestro cerebro. Y, a diferencia de otros proyectos similares, aquí se está trabajando con células nerviosas artificiales que se comunican con sus equivalentes biológicas mediante el uso de neurotransmisores.

Un grupo de investigadores del Instituto Médico de la Karolinska University y de la Linköping University se encuentran trabajando en la construcción de las primeras células nerviosas artificiales. Estas células biónicas imitan el comportamiento de sus equivalentes biológicas al detalle, e incluso pueden comunicarse con ellas mediante el uso de neurotransmisores. El detalle de su trabajo ha sido publicado en la revista Nature Materials con el título “Organic electronics for precise delivery of neurotransmitters to modulate mammalian sensory function”.

La verdad es que se han realizado trabajos similares antes, pero esta es la primera vez que se utilizan neurotransmisores, como la dopamina, como medio de comunicación, en lugar de impulsos eléctricos. Esto representa un gran avance, ya que el uso de señales eléctricas, que no discriminan entre los diferentes tipos de células nerviosas, reduce la fidelidad y la utilidad de los dispositivos que se conectan al cerebro. Si el equipo sueco pudiese fabricar una pieza de “hardware” capaz de conectarse con nuestro sistema nervioso (o incluso reemplazar partes importantes del mismo),  aprovechando los “canales de comunicación” que ha desarrollado la naturaleza a lo largo de millones de años de evolución, la integración entre ambos sistemas sería mucho más sencilla y completa.

El nuevo prototipo utiliza los mismos neurotransmisores que las células cerebrales, y los responsables del desarrollo aseguran que sus “nervios robóticos” aprovechan las vías neurales existentes para comunicarse con el cerebro, sin que aparezcan los típicos efectos secundarios relacionados con la estimulación neuronal mediante señales eléctricas. Se trata de una tecnología que aún se encuentra dando sus primeros pasos, pero tiene el potencial de originar una verdadera revolución en la creación de interfaces entre nuestro cerebro y nuestros dispositivos electrónicos.

Los científicos explican en su artículo cómo sus células nerviosas artificiales pueden utilizarse para controlar las funciones auditivas de los cobayos. “La posibilidad de entregar la dosis exacta de neurotransmisores abre un campo completamente nuevo para la corrección de los sistemas de señalización defectuosos en una serie de patologías neurológicas”, dice Agneta Richter-Dahlfors,  que ha liderado el equipo de trabajo junto a Barbara Canlon.

En el corto plazo, esta tecnología podría ayudar a las personas que tienen desordenes cerebrales relacionados como la esquizofrenia, mediante el uso de implantes que controlen el flujo de neurotransmisores en las zonas del cerebro relacionadas con esos males. Y, en el futuro, cuando esta tecnología permita la fabricación de dispositivos más complejos y pequeños, el uso de estas células nerviosas artificiales nos proporcionará verdaderas “prótesis cerebrales”, que reemplacen -o potencien- las funciones mentales naturales. ¿Qué tal, eh?

Escrito por Ariel Palazzesi

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