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CITE: “Ciudad-Laboratorio” en tamaño real


Muchos científicos e investigadores alrededor del globo sufren ciertos retrasos en sus proyectos debido a la ausencia de entornos controlados en tamaño real que les permitan experimentar de diferentes formas. Obtener permisos y autorizaciones sería una verdadera pesadilla, sin mencionar los inconvenientes asociados de tiempo y recursos. El proyecto CITE permitirá solucionar todo esto con nada menos que una ciudad dedicada al desarrollo y evaluación de nuevas tecnologías, aunque con una particularidad: La ciudad no tendrá ningún residente legal.

Es probable que algunos de nuestros lectores hayan visto la serie Eureka. En ella, un pequeño pueblo de Oregon está habitado por toda clase de científicos, ingenieros, y otras personas estrechamente relacionadas con el avance tecnológico. En general suelen provocar muchos más problemas de los que solucionan, pero más allá de los componentes de ciencia ficción en la serie, hay una idea más que interesante en el fondo: La de una ciudad completamente dedicada al desarrollo de tecnología. En más de una ocasión, los responsables de ciertos proyectos necesitan operar en un entorno a una escala mucho mayor de la que puede ofrecer un laboratorio, por más equipado que esté. A modo de ejemplo, si alguien tiene un sistema para controlar el tránsito de forma más eficiente, esperar la cooperación de los conductores en plena ciudad sería una locura, sin mencionar las toneladas de papeleo. Entonces, ¿por qué no tener una ciudad entera a su disposición?

El proyecto es conocido como CITE, “Center for Innovation Testing and Evaluation”, a través del cual se construirá una ciudad en el condado de Lea, New Mexico. La agencia detrás de CITE es Pegasus Global Holdings, y aunque la ciudad será creada para satisfacer sus propias necesidades de investigación, otras agencias e instituciones podrán obtener acceso a la ciudad a cambio de cierta compensación. El tamaño de la ciudad estaría entre los 40 y 50 kilómetros cuadrados, dividida en varios distritos con construcciones de características variadas. La ciudad tendrá acceso a servicios básicos, y podría ser un excelente lugar para quien desee vivir allí, solo que hay un detalle: Nadie va a vivir en la ciudad. No habrá población permanente ni residentes legales. Toda la estructura de la ciudad estará dedicada a la investigación, lo cual incluye la realización de experimentos que podrían ser riesgosos para la ciudadanía. Un ejemplo que ha circulado recientemente es el de los coches que se conducen solos.

Otro de los puntos que tendrá mayor importancia dentro de la ciudad CITE es el de la evaluación de fuentes de energía, sean renovables o no. Incrementar la eficiencia de la distribución de energía y explorar métodos para reducir el consumo serán definitivamente dos cosas bienvenidas en los próximos años, pero si bien los responsables insisten en que no se hará ninguna forma de “investigación destructiva”, lo primero que ofrece CITE es la posibilidad de correr riesgos minimizando las pérdidas, especialmente las humanas. Sin la presión de “tener que hacerlo bien a la primera”, investigadores y científicos podrán poner a prueba múltiples conceptos que de otra forma tomarían meses, o incluso años evaluar. Algunos de los nombres que ya han estado barajándose para el uso de la ciudad CITE son Google y DARPA, por lo que no quedan dudas de que escucharemos más sobre esta ciudad pronto. Si todo va bien, su construcción se iniciaría el mes que viene. ¿El costo? Mil millones de dólares.

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Escrito por Lisandro Pardo

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