Menu
in

Clang, Kickstarter, y los tropiezos del crowdfunding

Toda idea necesita tener cierto respaldo económico de fondo, y con la ayuda del crowdfunding, muchas lo han recibido. Sin embargo, en los últimos meses se ha visto un incremento en la cantidad de proyectos cancelados y/o cumplidos a medias, que no están limitados a hardware y software. Aumentos inesperados en los costos, falta total de comunicación, y la negativa a admitir los fracasos están arrojando al crowdfunding en una etapa bastante compleja.

¿Recuerdan a Clang? Era el juego de espadas que Neal Stephenson, el creador de Cryptonomicon, había comenzado a desarrollar con su compañía Subutai. 526 mil dólares y 18 meses después, el proyecto está oficialmente cancelado. Stephenson llegó a la conclusión de que el juego era aburrido, con un exceso de atención sobre los aspectos históricos, y no tanto sobre la jugabilidad en sí. Un año atrás, en la última actualización oficial se admitió que ya habían gastado el medio millón de dólares, y que buscaban más fondos, pero fueron necesarios doce meses más para comprobar que Clang se había hecho humo. Sigamos con los juegos: El pasado 17 de septiembre, Double Fine anunció el cese del desarrollo de Spacebase DF-9. Uno de los ganadores del Amnesia Fortnight 2012, Spacebase DF-9 es un simulador en el que debes construir y administrar una estación espacial. Tras un año y medio de actualizaciones, y miles de dólares recibidos por la vía del “Early Access” (a un promedio de 25 dólares por cabeza), el trabajo sobre Spacebase DF-9 ha sido terminado, y saltará de alfa a versión 1.0 en cuestión de cinco semanas, con el detalle positivo de que liberarán el código. La razón, de acuerdo al propio Tim Schafer, es que el juego no resultó rentable.

A pesar de recibir los fondos, Clang se quedó por el camino. Una historia que se está repitiendo cada vez más en el crowdfunding.

En el aspecto del hardware, los números son mucho más preocupantes. Hace poco mencionamos el caso del sensor TellSpec, que brilla por su ausencia. Peor aún es lo del gadget myIDkey, un proyecto que hizo arder 3.5 millones de dólares (medio millón proveniente del crowdfunding), sin entregar nada a cambio. Más allá de los proyectos que claramente son una farsa y/o estafa, los cuales están plagando a los portales más populares, la sensación es que el crowdfunding no está atravesando su mejor momento. Otro indicio de ello son los recientes cambios en su reglamento que ha instalado Kickstarter. El núcleo de la actualización está en el punto 4, donde básicamente Kickstarter declara que verá la acción a un lado del ring si hay problemas entre el organizador de la campaña y los usuarios que han decidido financiarla. Al mismo tiempo, recuerda a los organizadores que de no cumplir con lo establecido, se exponen a acciones legales por parte de los usuarios, y que es una obligación mantener actualizaciones constantes sobre el proyecto, además de reportar la forma en que el dinero está siendo utilizado.

Otro punto llamativo es que, en caso de no cumplir, los creadores de una campaña deberán informar el proceso de devolución del dinero (las devoluciones no están a cargo de Kickstarter), o en caso contrario, explicar cómo se reutilizarán dichos fondos para “completar el proyecto de un modo alternativo”. Probablemente este sea el punto más cuestionable, ya que instala el comodín de “vamos a hacer algo distinto”, estirando más los plazos. Creo que el problema es sencillo: Tanto el crowdfunding como el Early Access son vistos por sus defensores como “apuestas” en las que existen riesgos (específicos e inesperados a la vez), mientras que del otro lado, muchas de las personas que deciden invertir su dinero no lo ven así. A modo de ejemplo: Una copia de Clang costaba 25 dólares. Por ese monto, ¿da lo mismo perder y reconocer que salieron mal las cosas, o es lógico esperar un juego completo?

Escrito por Lisandro Pardo

Leave a Reply