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Los archivos Creepypasta de la SCP: SCP-081

«Virus de Combustión Espontánea»

SCP-081

Tarde o temprano, todos en la Fundación se hacen las mismas preguntas. Por qué estamos aquí. Por qué hacemos lo que hacemos. Por qué somos necesarios. En las últimas semanas, creo que la respuesta ha sido clara. Sólo míralos de cerca: Pánico, duda, incertidumbre, inestabilidad. Un virus de juguete infecta al 0.0025 por ciento de la población, y ya se orinan los pantalones. Las cosas que guardamos aquí están más allá de lavarse las manos o quedarse en casa. No tienen idea, ni siquiera pueden imaginarlo… pero tú eres diferente. Te has ganado el privilegio de conocer el verdadero horror, o al menos, una de sus tantas formas…

Hasta aquí podemos llegar… deberás ver el resto con las cámaras de seguridad. Así entran y salen de la zona de contención, equipados hasta los dientes. Trajes de protección, guantes, tanques de oxígeno. Lluvia de desinfectante puro al finalizar sus turnos. Una simple falla en la contención, y todo terminará cubierto de luz ultravioleta combinada con cloro. Cuarentena obligatoria ante la mínima sospecha de infección. Tolerancia cero. Si a los diez días no hay novedades, los dejan ir. De lo contrario… digamos que nunca saldrán de allí.

SCP-081. Los cráneos del laboratorio dicen que es una mutación de Marburgo con algunas diferencias en su ARN. Las ratas lo llevan a todas partes, pero sólo nos infecta a nosotros a través de la sangre o teniendo sexo con alguien infectado. Una vez que entra en el cuerpo, SCP-081 se encarga de infectar tanto a células adiposas como a glóbulos blancos, y los obliga a absorber más nutrientes de lo normal, mientras que los linfocitos B infectados empiezan a producir un anticuerpo modificado. Sí, ya sé. Todo suena muy técnico, pero es la explicación que me dieron en el laboratorio, y es lo mismo que encontrarás en el archivo. Lo que en verdad quieres saber… está en las fases de la infección.



Al principio, SCP-081 permanece relativamente dormido por una semana, con algunas quejas aisladas sobre cansancio. En la segunda fase es cuando comienzan los sofocos, las «olas de calor» por así decirlo. Los infectados quieren estar en lugares un poco más fríos, y su apetito crece. La polifagia marca el inicio de la tercera fase. Uno de los clase D llegó a arrancar una puerta para acceder a más comida de la que le habían dado. No importa qué es lo que tengan que hacer, los infectados con SCP-081 necesitan comer más, su metabolismo disminuye y ganan peso como locos.

La última fase se activa cuando el índice de grasa corporal supera el 55 por ciento. Las olas de calor siguen, pero el hambre desesperante desaparece casi de inmediato. El problema es que en ese punto muchos creen que están cerca de recuperarse… pero es todo lo contrario. ¿Sabes lo que es la lisis celular? Es una ruptura, el colapso de sus membranas. Bueno… todo el cuerpo entra en lisis, y los anticuerpos modificados sirven como catalizador para la ignición de la grasa corporal.


SCP-081, Fase 4, ██-██-████

Así es: El cuerpo de alguien infectado por SCP-081 termina reventado e incendiado de adentro hacia afuera, mientras que el exceso de grase sirve como combustible para las llamas. La última fase es completamente asintomática, y las víctimas no tienen la menor idea de lo que va a suceder. Además, tampoco hemos podido detectar un patrón. La combustión es aleatoria… y los vuelve bombas caminantes.

SCP-081 lleva más de mil años entre nosotros. En 1763, un tal Jonas Dupont escribió un libro, «De Incendiis Corporis Humani Spontaneis», en el que habla de un hombre acusado de asesinar a su esposa (quien sufría de un importante sobrepeso), y durante su defensa dijo que «terminó envuelta en llamas sola». Y si estás pensando en el caso de Mary Reeser… eso fue un desastre. Nuestra primera detección de SCP-081, y de algún modo se filtró al público, con fotografía incluida. Rodaron varias cabezas.


Mary Reeser. Uno de nuestros peores fallos de seguridad.

Los controles de población en ratas han limitado el avance de SCP-081, pero aún así registramos cientos de casos al año. El maldito bicho es incurable… y como si fuera poco, tenemos una epidemia global de obesidad. ¿Te imaginas a esa cantidad de grasa… ardiendo como napalm en todas direcciones?


CLASIFICACIÓN: EUCLID


Escrito por Lisandro Pardo

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