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Krummlauf: El cañón curvo de la Alemania Nazi

Me pregunto si es marca Acme…

Krummlauf

La Segunda Guerra Mundial dio lugar a un amplio número de desarrollos militares y experimentos tecnológicos de alto perfil. Los llamados «proyectos especiales» de la Alemania Nazi se convirtieron en objetivos prioritarios para las fuerzas aliadas, pero también surgieron algunas ideas que a simple vista parecen absurdas, incluso cómicas. Una de ellas es Krummlauf, un cañón curvo para el rifle Sturmgewehr 44. En teoría, un soldado sería capaz de abrir fuego sobre el enemigo sin comprometer su posición. En la práctica… digamos que tenía algunos problemas.


Balas que doblan las esquinas. Es el sueño de cualquier fuerza militar, pero el concepto de «smart bullet» es definitivamente real, y hay mucha gente trabajando en él. Sin embargo, ese deseo de ver a las balas hacer algo diferente además de viajar en línea recta no es nuevo. Un rápido rewind hacia la Segunda Guerra Mundial nos coloca en el período del Sturmgewehr 44, considerado el primer rifle de asalto exitoso, y una de las principales fuentes de inspiración para el desarrollo del AK-47 soviético.

Tomando como base al Sturmgewehr 44, los ingenieros alemanes comenzaron a trabajar en un adaptador que daría a soldados y tanques por igual una ventaja táctica adicional. Un caso en particular era el del Panzerjäger Elefant, especialmente vulnerable a la infantería en su configuración original. La respuesta de los diseñadores fue… el Krummlauf. Tus ojos no te engañan: Es un cañón curvo conectado a un rifle de asalto.


El Krummlauf


El cañón fue creado con cuatro ángulos diferentes (30°, 45°, 60° y 90°), a los que se sumaron una variante «I» para infantería, y una «P» destinada a tanques. En total se calcula una producción de 20.000 unidades, dominada principalmente por la variante I de 30 grados, pero apenas 500 llegaron a utilizarse en el campo de batalla. Los responsables del Krummlauf no tardaron mucho en comprobar que la durabilidad del cañón sería muy limitada: Sólo 300 disparos en la edición de 30 grados, y 160 para la de 45 grados.



El estrés era demasiado grande en todo el sistema, y las balas salían del cañón destruidas por completo, generando un «efecto escopeta» no deseado. Los diseñadores agregaron agujeros de ventilación para facilitar el escape de gases y reducir la presión, pero no hubo cambios positivos, sino todo lo contrario: Debieron sumar un escudo para proteger a la óptica integrada de los gases. Aún con estas dificultades, algunos tiradores se las arreglaron para dar en el blanco a una superficie de 35 x 35 centímetros a 100 metros de distancia…

(De nuestros archivos, publicada en enero de 2021, con fuente de Popular Mechanics de 2016. Mi opinión no ha cambiado: Se ve como un invento que el Coyote usaría contra el Correcaminos.)



Fuente: Popular Mechanics


Escrito por Lisandro Pardo

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