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Los Archivos Creepypasta de la SCP: SCP-106

«El Anciano»

SCP-106

Asegurar, Contener y Proteger son las tres directivas centrales de la Fundación. Pero hay algunas criaturas que logran desafiarlas con relativa facilidad, y en cada ocasión la obligan a sacar lo peor de sí misma para recuperar el control. Una de esas criaturas es SCP-106. Un ser aberrante y repugnante, en constante estado de descomposición corrosiva, que disfruta atormentando y cazando a sus víctimas. Como si eso fuera poco, SCP-106 tiene capacidad de desplazamiento interdimensional, atravesando materia sólida a voluntad. Nadie sabe por dónde vendrá, derrite la carne humana al contacto, y se toma mucho, mucho, mucho tiempo para liquidar a cada presa…

Terror puro. Desprecio absoluto por la vida. SCP-106 es sin lugar a dudas una de las criaturas más perturbadoras dentro de la Fundación, a un punto tal que nadie está seguro de que se encuentre «contenida» realmente. Su naturaleza destructiva demandó al menos tres revisiones de los protocolos de seguridad. La complejidad del procedimiento de contención revela una fuerza despiadada, inteligente, con amplia habilidad para adaptarse. Su celda debe flotar por medios electromagnéticos. 40 capas de acero cubierto en plomo, separadas por no menos de 36 centímetros. Soportes y anclajes aleatorios. Una zona secundaria con 16 esferas llenas de líquido. Conexiones erráticas y caóticas. Un sistema de luz que emite 80.000 lúmenes (mínimo) sin intervención humana. Vigilancia las 24 horas. SCP-106 tiene dificultades al atravesar plomo. Los fluidos y las estructuras irregulares lo confunden, y presenta un rechazo profundo a la luz. Hasta ahora, no hay ataque físico capaz de dañar su cuerpo.


SCP-106, manifestación en progreso

SCP-106 ha modificado su apariencia en varias ocasiones, pero el resultado general es el mismo: Un cuerpo viejo, podrido, descompuesto y horripilante. Todo lo que toca termina infectado con una especie de corrosión. Los materiales se oxidan, pudren, y rajan. Quedan impregnados con una sustancia negra y viscosa, el mismo moco asqueroso que cubre a SCP-106. Su efecto dura unas seis horas, y es especialmente efectiva sobre la carne. Más que quemarla, es como un proceso de digestión. Pero SCP-106 no busca víctimas para saciar su apetito. Prefiere la caza y la persecución. Ataca a sus presas de forma particular: Órganos internos, músculos, tendones. El daño suficiente para dejarlas fuera de combate, desesperadas y gritando de dolor. Y una vez que las tiene donde quiere… se las lleva.


El efecto del paso de SCP-106 en paredes y metales
Una de las víctimas de SCP-106. Desapareció por dos horas… y vivió una hora más en ese estado

SCP-106 puede atravesar materia sólida y desaparecer en ella. La limitada cantidad de información que posee la Fundación sugiere que SCP-106 reside en una dimensión paralela, a la que manipula a gusto. Una restricción en sus movimientos, además del plomo, los fluidos y los patrones aleatorios, es que el punto de salida de nuestra dimensión siempre está conectado físicamente al punto de entrada. Algunas de sus víctimas lograron transmitir imágenes y vídeo de esa dimensión paralela, un laberinto sucio y fétido con pasillos y habitaciones interminables. A SCP-106… le gusta jugar con sus «visitas». A veces las lleva intactas allí, para que corran y se escondan durante días. En otras ocasiones las deja ir, con el único objetivo de enseñar su trabajo, o recapturarlas, continuar el juego, y deshacerlas una pieza a la vez.



El único método efectivo que tiene la Fundación a su disposición para contener a SCP-106 tras un escape es… ofrecerle un cebo. Alguien herido, inmóvil y vulnerable. Un fémur roto, los talones de Aquiles cortados. La Fundación ha hecho esto más de una vez, y desde cierto punto de vista, sabe lo que le gusta a SCP-106. Víctimas jóvenes… entre 10 y 25 años. Así es, queridos lectores. La Fundación hará todo lo posible para contener horrores al nivel de SCP-106, pero eso no significa que actúen como «los buenos». Si debe sacrificar vidas humanas, lo hará sin dudarlo. Tal vez, eso hace que SCP-106 se sienta en casa…

CLASIFICACIÓN: KETER


Escrito por Lisandro Pardo

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