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Descubren otro exoplaneta parecido a la Tierra

Los astrónomos acaban descubrir otro exoplaneta. Se trata de uno que orbita una estrella roja de poco brillo llamada GJ 1214, en la constelación Ophiuchus. Este sistema estelar se encuentra -astronómicamente hablando- cerca del sistema solar,  a unos 40 años luz de distancia. David Charbonneau, el científico a cargo del equipo que realizó el descubrimiento, dice que es uno de los más parecidos a la Tierra y que posee gran cantidad de agua. Este descubrimiento sirve sobre todo para reforzar la confianza de los astrónomos de encontrar un planeta en el que haya alguna forma de vida.

Hasta hoy, los astrónomos han descubierto unos 400 planetas fuera del sistema solar. En general se trata de grandes cuerpos celestes, más parecidos a Júpiter que a la Tierra. Esto tiene bastante sentido, ya que resulta bastante más fácil “ver” a la distancia un objeto grande que uno más pequeño. Sin embargo, el emplazamiento de telescopios cada vez más potentes en la órbita terrestre y -sobre todo- la depuración de los métodos empleados en su búsqueda, ha hecho que la cantidad de planetas extrasolares descubiertos aumente a la vez que su tamaño promedio disminuye.

Ayer se conoció la noticia de que un grupo astrónomos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, liderados por David Charbonneau, descubrieron un planeta compuesto fundamentalmente de agua. El nuevo miembro del “club de los exoplanetas” tiene solamente  2.7 veces del tamaño de la Tierra. Su masa es unas 6.6 veces mayor y demora unas 38 horas en dar la vuelta alrededor de su estrella, un pálido sol de color rojizo llamado GJ 1214. Este sistema estelar se encuentra en la constelación Ophiuchus, a unos 40 años luz de distancia del Sistema Solar. El planeta de Charbonneau es uno de los más pequeños y ligeros encontrado hasta el momento, pero difícilmente sea apto para que nos mudemos a él algún día. La temperatura en su superficie es de unos 200 grados centígrados, lo que provoca que los océanos de su superficie inyecten grandes cantidades de vapor a la atmósfera. “El planeta probablemente se encuentre cubierto por una oscura niebla de vapor sobrecalentado y otros gases”, dicen los astrónomos.

Obviamente, al compararlo con otros planetas infernales descubiertos antes, este es prácticamente un paraíso. "Probablemente sea inhabitable pero no lo es por mucho’‘, se entusiasma Charbonneau. El astrónomo ha preparado un informe sobre su descubrimiento que será publicado en el número de la revista Nature que saldrá a la venta hoy. Geoffrey W. Marcy, de la Universidad de California, Berkeley, dice que este planeta “es la mejor prueba de que puede existir algo parecido a la Tierra, fuera de nuestro sistema solar”’. A pesar de que gira a sólo 2 millones de kilómetros de su estrella, la temperatura del planeta es relativamente baja gracias a que GJ1214 genera unas 300 veces menos energía que nuestro Sol. Justamente, Charbonneau y sus colegas buscan planetas alrededor de esas estrellas débiles, que son más numerosas y que es más fácil detectar planetas a su alrededor. “Es indiscutible que las pequeñas estrellas representan la mejor oportunidad de buscar vida fuera del sistema solar”’, dice Charbonneau.

Irónicamente, su equipo para “cazar planetas” está compuesto por un grupo de ocho telescopios terrestres llamado Mearth. Este complejo se encuentra emplazado en Mount Hopkins, Arizona. Los espejos sólo tienen 16 pulgadas de diámetro (unos 40 centímetros), no mucho más grandes que el que puede poseer un astrónomo aficionado. Con ellos, los astrónomos del grupo de Charbonneau  supervisan el brillo de unas de 2,000 estrellas cercanas, buscando el paso (o el tránsito) de los planetas que las orbitan. Cuando esto ocurre, el brillo de la estrella varía, evidenciando la existencia de otro exoplaneta. Ahora, falta investigar si el nuevo planeta posee alguna forma de vida, algo que seguramente llevará más tiempo.

Escrito por Ariel Palazzesi

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