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El desastre de SimCity

No ha sido más que la crónica de una catástrofe anunciada. Otra demostración de todo lo que está mal en la industria de los videojuegos. Un hecho que confirma y justifica la tendencia de los jugadores de consumir títulos independientes y estimular proyectos por fuera del mercado tradicional. El fracaso de Electronic Arts y Maxis a la hora de contener lo que a partir de ahora llamaré el “incidente SimCity” ha sido tan espectacular, que probablemente ni siquiera los juegos gratis y el cambio de CEO puedan corregir la situación. Por supuesto, es conveniente contar la historia desde el principio…

La nueva edición 2013 del SimCity debutó el pasado 5 de marzo en territorio estadounidense, y dos días después en Europa. Durante el año pasado fue posible observar muchos detalles sobre el desarrollo del juego, pero había uno que aún en ese entonces estaba haciendo sentir muy incómodos a los jugadores. El nuevo SimCity contaría con un elemento en línea muy amplio, la excusa perfecta para implementar alguna variante de DRM. Una vez que el juego entró en circulación, a un precio excesivo incluso en comparación con otros títulos de alto perfil, se desató el caos. ¿Recuerdan los problemas del Diablo III a la hora de conectarse a los servidores de Blizzard? Bien, eso fue como quemar un pastel en el horno. En cambio, el incidente SimCity incendió todo el restaurante.

Ni siquiera los sitios especializados lograron escapar a la total saturación de los servidores de Origin, algo que claramente quedó reflejado en las puntuaciones que recibió SimCity. El promedio de los usuarios para el juego en Metacritic es de 1,7 puntos. Amazon se vio forzado a retirarlo de su sitio debido a la tormenta de calificaciones de una estrella que estaba recibiendo. Aquellos usuarios que adquirieron el juego directamente en Origin se encontraron con el hecho de que EA se niega a realizar reintegros de juegos adquiridos por vía digital. En algunos casos, la espera de los usuarios para acceder a un “slot” en los servidores excedía los treinta minutos. El siguiente paso resultó inevitable: Las voces de los jugadores se multiplicaron a través de toda la Web, demandando que EA y Maxis anularan de inmediato todos los requerimientos en línea para SimCity.

Obviamente, Maxis dijo en un comienzo que esto era imposible, debido a que los servidores realizan “una significativa cantidad de cálculos”, necesarios para entregar una buena experiencia, pero no dudaron en desactivar funciones cuando los servidores se estaban derritiendo, y aún con esas “sutilezas”, hubo gente que esperó de forma efectiva casi una semana para poder conectarse. No pasó mucho tiempo hasta que EA debió comerse sus palabras cuando las fallas en la inteligencia artificial comenzaron a aparecer. Los jugadores no dudaron en llenar YouTube con vídeos que enseñan media docena de coches ingresando en una misma casa (después de todo, las vidas, casas y coches de los Sims no son “persistentes”, cuando todo parecía indicar que sí lo serían), o ciudadanos que lo único que hacen es cruzar la calle y caminar en círculos. Concedo que SimCity tiene funciones suficientes como para utilizar servidores, pero la inteligencia artificial y la construcción de ciudades definitivamente no están en la lista.

A esto se suma el detalle de que los jugadores pueden iniciar una partida offline, aunque con un límite de veinte minutos. Jugar sin conexión implica que no es posible acceder a ciudades vecinas ni guardar nuestro progreso localmente (por ahora), pero lo cierto es que el límite de veinte minutos es completamente arbitrario. Todo se reduce a una simple línea de código que interrumpe el juego utilizando un contador interno. En la Web ya existen algunos mods que habilitan este modo offline fácilmente, y otra vez, tanto EA como Maxis fueron atrapados con los pantalones abajo. Finalmente, Lucy Bradshaw, administradora general de Maxis, no ha tenido otra opción más que admitir que “era posible” un modo offline en el nuevo SimCity, pero que decidieron rechazar la idea ya que “no encajaba con su visión”. Lo que nos lleva directamente a…

… el condenado DRM. EA y Maxis pueden implementar todas las funciones en línea que se les venga en gana, pero demandar una conexión constante a Internet para una partida de un solo jugador cuando el título no es un MMO (más allá de la “visión” de Maxis) es una de las decisiones más patéticas, aberrantes y draconianas que cualquier empresa de videojuegos (repito, cualquier empresa) puede tomar hoy. Es la falacia del “control creativo” llevada a su máxima expresión, la técnica barata de tratar al consumidor como delincuente hasta que pruebe lo contrario. Lucy Bradshaw agregó que no se trató de una “decisión corporativa”, pero Electronic Arts tiene tan mala reputación sobre el tema que con tristeza debo dudar de su palabra. Citando a uno de los miles de usuarios que arrojaron su grito digital, EA está “divorciado de la realidad”, y no hay mejor prueba de ello que la última compensación para los usuarios: Un juego gratis. Battlefield 3, Dead Space 3 y Mass Effect 3 en sus versiones estándar son parte de la lista, pero esto no se olvida con cosas brillantes.

El último eslabón en esta cadena de miserias llega con la renuncia del CEO de Electronic Arts, John Riccitiello, la cual se hará efectiva a partir del próximo 30 de marzo. Básicamente, bajo el mando de Riccitiello EA perdió más de la mitad de su valor, y lo único que ganó fue el desprecio de una enorme cantidad de jugadores. Sería exagerado decir que el incidente SimCity fue la razón principal detrás de su salida (en especial si recordamos a otro fiasco económico como Star Wars: The Old Republic) pero no se revelaron detalles específicos, por lo que SimCity sencillamente debe haber acelerado un poco el proceso.

Ahora, voy a reconocer que bajo el mando de John Riccitiello EA ha presentado algunas cosas interesantes, desde el primer Dead Space hasta Brütal Legend, recientemente lanzado para Windows… aunque EA no dudó en cancelar su secuela, por lo que volvemos a lo mismo. Como fan y jugador histórico de la saga SimCity, todo esto me causa mucha tristeza. Yo solamente quería entregar los próximos tres o cuatro meses de mi vida a crear una metrópolis brillante, y lo único que recibí a cambio, que recibimos a cambio, fue un desastre.

Escrito por Lisandro Pardo

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