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El momento exacto en que tu cerebro «graba» un recuerdo

El cerebro humano es misterioso, extraordinariamente capaz, y sin lugar a dudas maravilloso. Nuestro entendimiento del cerebro crece día a día, pero aún hay detalles sobre sus mecanismos internos que no comprendemos por completo. ¿Cómo se incorpora una nueva idea? ¿En qué modo un concepto es asimilado y desarrollado? ¿Cómo se «graba» un recuerdo? Un equipo en la Universidad Carnegie Mellon decidió investigar esto a través de representaciones neurales específicas.

El martes pasado recibí un choque eléctrico. Esta información parece irrelevante a simple vista, pero el hecho de haberla mencionado probablemente activó una región en el cerebro de quien la leyó, buscando una referencia sobre la sensación de recibir un choque eléctrico. Ahora, ¿cómo quedó registrada esa información en primer lugar? Muchas cosas son asimiladas a través de un experiencia directa (como el propio choque) pero otras son transmitidas indirectamente. Cambiemos el ejemplo: Miles de personas observan un documental sobre jirafas. A través de ese documental aprenden que una jirafa necesita más de 30 kilogramos de follaje por día, y su sistema digestivo tiende a ser más eficiente que el de otros herbívoros. ¿Qué acaba de hacer nuestro cerebro con esos datos?

El cerebro activa regiones específicas al momento de acceder a cierta información, generando una «firma» que puede ser interpretada e incluso anticipada

Un grupo de investigadores en la Universidad Carnegie Mellon decidió averiguarlo con un estudio en el que participaron 16 personas. Todas ellas recibieron información sobre ocho animales extintos, incluyendo sus dietas y su hábitat. Andrew Bauer, líder del estudio, y el profesor de neurociencia cognitiva Marcel Just, utilizaron un sistema de resonancia magnética funcional para obtener imágenes precisas mientras todos estos nuevos conceptos eran invocados por el cerebro. Cada uno de esos conceptos generaron una especie de «firma», y con la ayuda de una plataforma de software, los investigadores fueron capaces de reconocer en qué animal estaba pensando cada participante en un momento determinado, lo que podría interpretarse como «leer la mente».

Otro aspecto muy interesante es que cuando dos o más animales comparten un aspecto, las «firmas» del cerebro poseen cierta similitud, y una vez que los detalles sobre un animal fueron asimilados por completo, permanecen intactos aún frente a la llegada de nueva información, lo que expone la llamada «durabilidad neural» de aquello que aprendemos. La idea es que el estudio permita desarrollar nuevos métodos de aprendizaje en el futuro, pero lo más importante, entender mejor la pérdida de conocimiento causada por condiciones como daño cerebral, demencia, y la siempre presente enfermedad de Alzheimer.

Escrito por Lisandro Pardo

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