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El paso de Sandy y la tecnología

El huracán Sandy, que luego fue “reclasificado” como supertormenta, golpeó con todo lo que tenía a través del Caribe, la Costa Este de los Estados Unidos, e incluso Canadá. La falta de energía en muchas regiones llevó al límite la capacidad de comunicación de millones de personas, un hecho al cual se le suma una presencia cada vez mayor de dispositivos móviles. La situación está siendo rápidamente normalizada, pero en los últimos días, encontrar un lugar para conectar un cargador fue toda una aventura para los residentes…

No necesitamos profundizar más sobre los efectos de la supertormenta (léase ex-huracán) Sandy. Con pérdidas que podrían superar los 50 mil millones de dólares, y el último reporte de 185 muertos desde el Caribe hasta Canadá, Sandy trajo de regreso los peores recuerdos que se gestaron bajo el poder de otros ciclones, como Irene y Katrina. Uno de los elementos más recurrentes entre los medios fue la pérdida de energía en las ciudades y estados más afectados. La dependencia tecnológica de una metrópolis como es New York se hace difícil de visualizar por completo debido a su magnitud, y como no podía ser de otra manera, el dominio de los sistemas inalámbricos fue puesto en jaque.

¿Y qué fue lo que hizo la gente? La palabra más adecuada fue “improvisar”. Muchos negocios que tuvieron la suerte mantener el suministro de energía eléctrica colocaron a disposición del público terminales de carga temporales para restaurar la batería de los dispositivos móviles, al mismo tiempo que conservaban sus redes WiFi abiertas. Incluso algunas personas, sin asociación con los esfuerzos estatales y con acceso a generadores de energía, hicieron algo similar en sus hogares para que cualquier persona que necesitase energía, o comunicarse en el momento, pudiera hacerlo. En casos más riesgosos, los usuarios que necesitaban revivir sus dispositivos apostaron por conexiones externas disponibles en lugares tan exóticos como árboles, o modificaciones peligrosas hechas a postes de luz.

Parte del calor de las críticas fue dirigido a los proveedores de servicios. Después de lo ocurrido con Katrina, agencias de regulación intentaron obligar a las empresas de telecomunicaciones a instalar sistemas de respaldo de energía en caso de emergencias, pero diferentes apelaciones impidieron el proceso. El problema se acentúa debido a dos razones: Por un lado, no hay una especie de “plan oficial” en estos casos, y cada esfuerzo para mitigar los inconvenientes queda principalmente a cargo de la empresa. Por el otro, son cada vez más los hogares que abandonan la línea de teléfono tradicional en favor de soluciones móviles y/o basadas en conexiones a la Web. En el pasado hemos visto varias alternativas (aquí, aquí, aquí y otra más aquí) orientadas a proveer de energía a dispositivos en casos de emergencia, pero hay algo que no cambia: Las zonas afectadas probablemente deban esperar hasta el próximo huracán para confirmar si se han hecho las cosas bien.

Escrito por Lisandro Pardo

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