Menu
in

Escorpiones contra el cáncer

Un equipo de científicos investiga la solución del cáncer cerebral en base a unos experimentos realizados con veneno de escorpión mezclado con nanopartículas. Un compuesto concreto de la ponzoña del animal detiene el crecimiento de las células cancerígenas a la mitad pero, si le añades unas determinadas partículas microscópicas, su efectividad aumenta hasta casi el cien por cien.

¿A que no sabías que el veneno de escorpión impide la proliferación de muchos tipos de células cancerígenas? Y tu dirás: "Claro, si mata a la persona entera, ya me dirás como va a sobrevivir el tumor, no te digo”.  Bromas aparte, se están realizando investigaciones con el veneno de estos animales porque parece que una sustancia específica del veneno detiene el crecimiento de los tumores cerebrales con un 45 % de efectividad. Pero un equipo de científicos de la Universidad de Washington ha descubierto que combinando nanopartículas con este mágico compuesto aumenta la eficacia en detener el crecimiento de las células cancerosas hasta un espectacular 98 %. El descubrimiento ha sido realizado por Miqin Zhang, profesora de ciencia e ingeniería de los materiales, y sus colaboradores. Este equipo lleva 10 años realizando pruebas con la clorotoxina, un péptido muy especial que contiene el temido veneno del escorpión. Esta sustancia posee una característica determinante para considerarlo de utilidad en terapias contra el cáncer: ataca selectivamente a las células malignas y detiene su expansión.

Recordemos que uno de los peligros más temidos del cáncer es la metástasis. Mientras se puede contener el tumor en un sitio concreto, hay esperanza. Cuando se extiende masivamente por todo el cuerpo ya poco se puede hacer. Así pues, esta técnica promete grandes avances en el tratamiento de tumores cerebrales pero también se podrá aplicar en el cáncer de mama, de pulmón, de piel, de colon y de próstata.

La clorotoxina se adhiere a una proteína de superficie sobreexpresada por muchos tipos de tumores, incluyendo el cáncer de cerebro. En investigaciones previas del grupo de Zhang, la clorotoxina fue combinada con partículas de óxido de hierro de dimensiones nanométricas, cuya fluorescencia en esa arquitectura minúscula resulta muy útil para la resonancia magnética y la captación de imágenes ópticas. Pero lo verdaderamente importante es que la clorotoxina aborta la propagación de tumores invasivos. Retrasa de forma dramática la invasión celular, anulando la capacidad de las células cancerosas de pasar a través de la matriz protectora que envuelve a la célula y viajar hacia una zona diferente del cuerpo para iniciar un nuevo tumor. El grupo de Zhang observó el comportamiento de la clorotoxina cuando está unida a nanopartículas y se descubrió que el complejo resultante duplica los efectos de la terapia en comparación con la clorotoxina sola. Normalmente, la mera adición de nanopartículas mejora las terapias, en parte debido a que la combinación dura más tiempo en el cuerpo de modo que se tiene una mejor posibilidad de alcanzar el tumor.

En los experimentos con ratones las células que contenían la combinación de la clorotoxina con las nanopartículas no pudieron alargarse, mientras que cuando sólo integraban la clorotoxina o las nanopartículas si podían hacerlo. Esto sugiere que la acción conjunta de los compuestos sometidos a estudio deshabilitó la maquinaria en la superficie celular que permite a la célula cambiar de forma, un paso requerido por una célula tumoral para deslizarse por el cuerpo. Es la primera vez que una técnica de nanopartículas ha sido combinada con una terapia física que detiene la propagación del cáncer.

No deja de ser paradójico que el veneno del escorpión acabe dando la solución al problema del cáncer. Cuando te encuentres uno de estos fascinantes arácnidos, antes de machacarlo con la bota, piensa que tienes ante tus narices un aliado contra una de las lacras más terribles de la humanidad.

Escrito por imported_Kir

Leave a Reply