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Fallo histórico en contra del DRM

En múltiples ocasiones se ha criticado severamente a la Librería del Congreso de los Estados Unidos por sus pobres reacciones frente a la constante lluvia de quejas que han generado algunos artículos del Digital Millenium Copyright Act. Dicho acta puede ser revisado solamente cada tres años, pero en esta oportunidad se ha agregado una nueva sección que otorga excepciones extraordinarias a algunos casos en los que un usuario puede quebrar de forma deliberada la administración de derechos digitales o DRM impuesta por ciertos fabricantes. Entre las excepciones encontramos el rippeo de DVDs bajo ciertas condiciones, el crackeo de videojuegos por razones de seguridad, y uno de los puntos más importantes: La autorización para realizar jailbreaking de teléfonos móviles. En general, el DMCA ha sido fuente de terribles críticas por parte de uno de los eslabones a los que más afecta: El usuario final. Aunque el DMCA ha sabido sacar de más de un apuro tanto a usuarios como a empresas, la sensación que genera el DMCA es una de desprecio, ya que no sólo cuenta con pasajes muy oscuros que pueden colocar a un usuario en una posición de ilegalidad sin siquiera saberlo, sino que también afecta otros aspectos como el desarrollo de tecnologías alternativas e incluso algo tan elemental en estos días como el “fair use”. La Librería del Congreso de los Estados Unidos tiene el poder para modificar o reforzar aquello escrito en el DMCA, algo que puede ejercer solamente cada tres años. Una nueva revisión del DMCA publicada durante el día de ayer llevó a la Sección DMCA 1201, que en un proceso sin precedentes, autoriza bajo ciertas condiciones a usuarios finales a aplicar rodeos tecnológicos que les permita evadir ciertos sistemas DRM implementados por algunas empresas del mercado.

El resumen del fallo puede concentrarse en seis puntos específicos: 1) Es posible rippear DVDs “en pequeñas porciones” para uso educativo y/o no comercial, o sea, puedes extraer un trozo de película y cambiarle la música o el diálogo, ya que el objetivo no es comercial. 2) Es posible utilizar parches y/o modificaciones para superar viejas protecciones vía hardware al estilo de dongles o dispositivos similares, algo especialmente útil si ya no se cuenta con ese dongle en cuestión. 3) Se puede modificar el firmware de algunos e-books para permitir funciones text-to-speech, y ahora las necesidades de aquellos usuarios con pérdida parcial o total de la visión quedan por encima de posibles reclamos por copyright. 4) Está autorizada la anulación de sistemas DRM en videojuegos para propósitos “de investigación” o relacionados “con la búsqueda de fallas de seguridad”. En algunos países esto ya era legal para contar con una “copia personal”, pero ahora recibe luz verde en los Estados Unidos. 5) Los usuarios están autorizados a liberar sus teléfonos móviles, algo que es muy claro por sí mismo. 6) El proceso de jailbreaking en teléfonos móviles como el iPhone y el rooting en teléfonos basados en Android, entre otros, ahora es legal. Ambos procesos no validan ningún reclamo de copyright por parte de los fabricantes, ya que la idea es ejecutar código desarrollado por terceros, sin afectar la propiedad intelectual.

Aún hay cosas que todavía permanecen sin ser modificadas (por ejemplo, rippear música con DRM sigue siendo ilegal), pero esto representa una oleada de novedades que sin dudas dejarán huella. En primer lugar, la Librería del Congreso podrá modificar estas nuevas regulaciones dentro de dos años en vez de tres. El “crackeo” autorizado de videojuegos sólo puede aplicarse en caso de que exista alguna falla de seguridad ya sea en el juego o en su sistema de DRM (algo que está sujeto a interpretación), y la excepción para los DVDs no da autorización para rippear el filme completo. Sin embargo, la bomba aquí es el jailbreaking, y el gran perdedor sería técnicamente Apple. En Cupertino han dejado muy en claro que las únicas aplicaciones que soportarán son aquellas provenientes del App Store, pero con esta regulación nada impide que puedan surgir más canales de aplicaciones alternativos. Apple podrá seguir bloqueando el jailbreaking en sus dispositivos y protestar públicamente sobre él, pero no puede realizar ninguna acción legal al respecto. Sistemas como Cydia podrían tener una presencia mucho más grande, e incluso recibir a software inicialmente no diseñado o autorizado para ciertos dispositivos. En el caso del iPhone, dos cosas vienen rápidamente a nuestras mentes: Adobe Flash. Google y su Android están en la misma situación, al igual que cada sistema operativo para smartphone disponible o por ser lanzado. Al mismo tiempo, esto coloca a los teléfonos inteligentes casi a la misma altura que los ordenadores en cuanto a libertad de elección. La Web se ha poblado en mensajes de aprobación sobre este fallo, y no nos sorprende. Para muchos, finalmente, se ha hecho justicia.

Escrito por Lisandro Pardo

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