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Flotación de objetos con chorros de aire

Aunque en estos casos lo más común es pensar en levitación y trenes de alta velocidad, poco tiene que ver aquí el magnetismo. Después de todo, los objetos flotan en el aire y no quedan suspendidos. Sin embargo, el proyecto de dos estudiantes de la Universidad de Illinois hace que algo digno de un truco de magia se convierta en un logro maravilloso, a través de una máquina de alta precisión que no solo puede hacer flotar a diferentes objetos, sino que puede alterar su dirección mientras están en el aire.

Si alguien me habla sobre aire comprimido, las primeras tres cosas que me vienen a la mente son limpieza (nada más seguro para quitar polvo y suciedad que el aire), neumáticos y balones de fútbol, aunque no necesariamente en ese orden. Por supuesto, el aire comprimido tiene múltiples aplicaciones, pero difícilmente consideraríamos la posibilidad de hacer flotar objetos con él. Un chorro disparado a 620 kilopascales de presión es tan intenso que puede mantener cosas en el aire. Claro que la gravedad agrega una capa de complejidad a todo el cuadro, ¿pero qué tal si la dirección del chorro pueda ser alterada y corregida lo suficientemente rápido? Con manos y reflejos humanos sería imposible, pero con un sistema robótico de alta velocidad, la historia es muy diferente.

Conozcan al "Robo-Air Blower", un desarrollo de Aaron Becker y Robert Sandheinrich, dos estudiantes de la Universidad de Illinois. El chorro de aire crea un área de baja presión alrededor del objeto, atrapándolo de forma efectiva. Mantener en el aire a un objeto es algo en extremo complicado, más aún si no es algo tan aerodinámico como una botella. La magia está en la programación del robot, y en la alimentación que recibe de cámaras estéreo para determinar la posición del objeto. El resultado final es tan preciso que el Robo-Air Blower puede hacer pasar bolas de ping-pong por diferentes ranuras, e incluso mantener en el aire a dos bolas a la vez. Sus limitaciones actuales están relacionadas con el tamaño y la masa del objeto. El rango de interacción mínimo del chorro está en los 24 milímetros, mientras que no puede levantar nada que exceda los 188 gramos de masa.

Para eliminar cualquier sospecha de trucos o ediciones en el vídeo, en un tramo del mismo se puede apreciar un reloj de aguja funcionando mientras el robot se encarga de hacer pasar la bola por diferentes obstáculos. Aunque se han vaticinado aplicaciones como el manejo de objetos delicados, o incluso su utilización en sistemas de exposición, esto no cambia el hecho de que ambos estudiantes han realizado un trabajo extraordinario. Tal vez aumentando la presión del chorro y la precisión del robot se puedan hacer flotar otra clase de objetos, pero visto el control que puede ejercer el Robo-Air Blower, de ahora en adelante ya no creo en ningún bombo o bolillero de las salas de bingo…

Escrito por Lisandro Pardo

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