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Giove-B, del sistema Galileo, ya está en órbita

El sistema Galileo cada vez está más cerca de ser operativo. A las 00:16, hora española, de este domingo, el satélite Giove-B ha iniciado un viaje que en solo 4 horas lo colocó a 23.000 kilómetros de la tierra. El satélite realizó su viaje a bordo de un vector ruso Soyuz-Fregat, que despegó desde la base de Baikonour, en Kazajistán.

Cuando pensamos en un sistema de posicionamiento global nos viene de inmediato a la mente la palabra GPS. Sin embargo, GPS, aunque muy difundido, es solo uno de sistemas de posicionamiento posibles. Es un sistema de origen estadounidense que tiene una precisión relativamente baja, con un error de varios metros.  No es que el GPS sea un sistema deficiente, sino que por motivos militares el gobierno de EE.UU. falsea los datos de geoposición para evitar que el enemigo haga uso de el en situaciones militares. Por ejemplo, durante la guerra de Irak, en esa región del mundo (y en muchas otras)  GPS funcionó de manera errática.

Los rusos también tienen un sistema propio, llamado GLONASS, que si bien no esta operativo en un 100% es posible utilizarlo, gracias que la mayoría de los receptores permiten la operación en ambos sistemas. GLONASS estaría completo el año próximo, gracias a una colaboración de la India. También China esta trabajando para poner a punto su propio sistema. Pero no estarán solos.

Europa ha planificado un sistema de posicionamiento global, que al igual que los otros dos se basa en una constelación de satélites. Justamente, Giove-B  es el segundo que el consorcio dirigido por EADS Astrium GmbH  envía al espacio. Galileo contará con 30 satélites y será el más preciso de los tres. Justamente, esa es su principal característica: cuando este listo,  se podrá ubicar un punto en la superficie de la tierra con un error de solo un metro.

A diferencia de GPS, la señal de Galileo será abierta y gratuita. Proporcionará dos señales de uso comercial (encriptadas) y servirá para controlar el tráfico aéreo, terrestre y marítimo. El sistema necesita de 26 satélites, por lo que reserva los 4 restantes para cubrir eventuales fallos. Estos ingenios orbitarán la Tierra a 23,200 kilómetros, una inclinación orbital de 56 grados respecto del  plano ecuatorial.

España es un fuerte participante del proyecto, y ha participado en Giove-B con unos 80 millones de euros, que representa un 10% del total. Este satélite tiene una vida útil de dos años, forma parte de la etapa experimental del proyecto Galileo, y servirá (junto a su predecesor) a la Agencia Europea del Espacio (ESA) para realizar los ensayos necesarios para poner a punto las tecnologías involucradas.

Giove-B transporta dos relojes ultraprecisos, que son indispensables para el funcionamiento del sistema. Se trata de relojes que cuentan el tiempo a partir de la desintegración del rubidio (es decir, son relojes “atómicos”), que tienen un error menor a los 10 nanosegundos diarios. De hecho, son los relojes mas precisos que hayan viajado al espacio, y son los responsables de la exactitud de Galileo.

Los 30 satélites definitivos llevaran, cada uno,  cuatro relojes de este tipo. , para garantizar su operatividad. La exactitud de la medición del tiempo es crucial para el funcionamiento del Galileo, ya que la localización de un punto en tierra depende de la medición del tiempo que tarda la señal en llegar cada satélite.

Galileo esta proyectado para comenzar a funcionar en 2011. Sin embargo, han surgido retrasos en la implementación, y la ESA prevé lanzar los primeros 4 satélites definitivos en 2009/2010. Esto significa que deberemos esperar a 2013 para que Galileo esté plenamente operativo. Parte del retraso se debe a las dificultades para conseguir la financiación del proyecto, cuyo costo total se estima en los 3.400 millones de euros.

Como parte de su estrategia para no perder el mercado que ostenta,  EE.UU. ha anunciado que mejorará su sistema GPS.

Escrito por Ariel Palazzesi

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