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“Google vs. los tiburones”

No, no es el título de un documental, ni de una película extraña de ciencia ficción destinada al canal SyFy. Se trata de un inconveniente bastante complicado de resolver, que requiere un despliegue de recursos considerable. Al parecer, los tiburones tienen como costumbre morder los cables submarinos que conectan a todo el globo, y la solución de Mountain View sería nada menos que reforzar a las nuevas instalaciones con un material similar al Kevlar.

La infraestructura de Internet no sólo necesita ser protegida de los problemas que causa el hombre, sino también de cualquier expresión de furia que pueda tener la naturaleza. Un terremoto tiene la capacidad de arruinar conexiones submarinas en cuestión de segundos, pero el fondo del mar tiene algo extra con el potencial de dañar un cable de fibra óptica, y es el tiburón. Durante más de veinte años se han publicado reportes sobre tiburones que simplemente deciden morder los cables apenas se acercan a ellos. Por ejemplo, mira con atención el vídeo que está más abajo: La mordida parece casi un juego, pero cualquier ingeniero se arrancaría cada pelo de su cabeza al ver que un cable tan costoso se convierte en el “juguete para masticar” de un tiburón.

 

Reforzar a los nuevos cables es una prioridad para la industria, y quien ha confirmado esto durante un reciente evento de mercadotecnia organizado en Boston, es Google. El Administrador de Productos Google Dan Blecher explicó a los presentes que los cables poseen un recubrimiento con propiedades similares al Kevlar. Algunos sitios especializados indican que el material sería un “hilo de polietileno” patentado por Google en mayo de 2003. El gigante de Mountain View ha invertido un mínimo de 300 millones de dólares en el despliegue de dos cables para unir Asia con la Costa Oeste de los Estados Unidos, y un tercer cable que extiende la red de Google en aquel continente.

Ahora, ¿por qué los tiburones muerden los cables? Nadie lo sabe con certeza, pero varios estudios apuntan a la capacidad que tienen estos magníficos animales de detectar campos magnéticos, y el simple uso de los cables sería suficiente para atraerlos. Sin embargo, el profesor del “Laboratorio de Tiburones” Chris Lowe de la Universidad del Estado de California apela a lo que mencionamos en el primer párrafo, y la mordida no sería otra cosa más que un destello de curiosidad. El problema es que en cada uno de estos casos, la curiosidad mató al cable de fibra óptica…

Escrito por Lisandro Pardo

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