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¡Pero qué c...!¡Pero qué c...!

Guitarra circular: Un instrumento clásico, reinventado para descubrir nuevos sonidos

Rompiendo límites, una nota a la vez


Guitarra circular

Con el paso de las décadas hemos tenido el privilegio de escuchar a verdaderos maestros de la guitarra eléctrica, pero ni siquiera esos titanes de carne y hueso escapan a ciertas limitaciones. Velocidad, precisión, intensidad, energía… la idea de «mecanizar» a una guitarra eléctrica puede parecer una aberración al principio, pero ver en acción a la guitarra circular de Anthony Dickens comprueba lo contrario. Con la ayuda de tres ingenieros, Dickens creó un instrumento capaz de desarrollar sonidos casi imposibles de obtener en una sesión tradicional sin la asistencia de varios músicos.


¿Acaso ya está todo inventado en la música? Nos quejamos de la similitud entre las canciones, saliendo de los estudios como si fueran salchichas. El famoso vídeo de Sir Mashalot dedicado a la música country y las «4 Chord Songs» de Axis of Awesome envían un mensaje contundente, ¿pero de quién es la culpa? ¿Artistas, productores, escritores… consumidores?

También existe otra posibilidad, y es que nuevos sonidos requieren nuevos instrumentos, o como alternativa, una transformación de instrumentos convencionales. Muchos artistas han subido a los escenarios con creaciones personalizadas al extremo, obteniendo excelentes resultados. Así llegamos al canal de Anthony Dickens, quien con la ayuda de tres ingenieros (Jacob Boast, Luke Perkin y Marie Tricaud), diseñó una variante de guitarra eléctrica muy particular:



Dickens explica que su guitarra circular puede generar sonidos, texturas y ritmos que serían imposibles con una guitarra eléctrica normal. La mecanización del golpe de las cuerdas le permite superar límites físicos a los que todo guitarrista humano debe obedecer, al mismo tiempo que habilita un buen número de botones e interruptores (seis de cada uno) para expandir y optimizar los resultados.



El sonido es registrado por una pastilla multicanal. Cada cuerda cuenta con su propia salida, de modo que puede ser grabada, amplificada, procesada y enmudecida individualmente. Si a eso sumamos efectos disponibles con pedales, sintetizadores y DAWs, el potencial es gigantesco.



Por supuesto, nadie imagina un reemplazo de la guitarra eléctrica (eso sería una locura). Todo lo contrario: Los artistas necesitan más herramientas para desplegar su creatividad, y la guitarra circular podría convertirse en un sólido complemento. Lamentablemente, Dickens no compartió detalles específicos sobre el proceso de construcción, lo que me hace pensar en una salida comercial a mediano plazo. Y ahora, me encantaría escuchar la opinión de los músicos. ¿Usarías esta guitarra? ¡Deja un comentario!


Fuente: Hackaday



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Escrito por Lisandro Pardo

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