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¿Hay vida en las lunas de Saturno?

Imágenes tomadas por la sonda espacial estadounidense Cassini-Huygen, lanzada el 15 de octubre de 1997, muestran varias columnas de vapor de agua que brotan de la superficie de Encélado, una de las lunas de Saturno. Enormes chorros de vapor, que superan los 100 kilómetros de altura y que se congela en el frio del espacio, salen disparados continuamente de su superficie.

A diez años del lanzamiento de la misión Cassini-Huygen, muchos de los misterios que rodean a las más de 30 lunas conocidas de Saturno comienzan a despejarse. Gracias a las fotografías enviadas por este artefacto, los científicos creen que pueden explicar el misterio que envuelve a Encélado, una luna de Saturno que podría ser la mejor opción para buscar vida de todo el Sistema Solar.

Saturno es famoso por sus anillos, compuestos de hielo y fragmentos de roca. Entre toda esa basura espacial hay objetos de gran tamaño que alcanzan la categoría de lunas, y que en parte son responsables de crear, mediante su atracción gravitatoria, las líneas oscuras que marcan divisiones entre una y otra región de los anillos. Orbitando excéntricamente el anillo más externo de Saturno se encuentra Encelado, un extraño y diminuto mundo blanco que mide solo 504 kilómetros de diámetro. Esta cubierto de una costra de hielo inmaculado, excepto por algunos extraños surcos y picaduras de reciente impactos espaciales.

La existencia de agua es uno de los requisitos básicos para la vida tal como la conocemos en la tierra. Pero si se encuentra completamente congelada como parecía estarlo en Encélado las posibilidades de encontrar algún ser vivo en él se reducen prácticamente a cero. Sin embargo, Cassini-Huygen ha revelado que debajo del hielo, Encélado parece ser un lugar relativamente templado.

La fuente de calor que hace posible la existencia de vapor en una luna que está congelada hay que buscarla en su interior. Una de las hipótesis más firmes para explicar la existencia de estos verdaderos volcanes de vapor es la existencia de unas fuertes mareas gravitatorias provocadas por los satélites vecinos (Dione y Jano) que estrujan y estiran el interior geológico de la luna. Esta fricción entre las rocas que conforman el satélite es la responsable de la existencia de agua en forma de líquido y vapor.

El punto más caliente de Encélado se encuentra en su polo sur. Aparentemente, el calentamiento debido a las mareas ha causado el ascenso de material cálido de baja densidad. Esta redistribución de la masa del satélite es el origen de que su eje de giro sea inestable. Esta “migración” de materiales dentro de la luna seria la explicación de los geíseres y también de las llamadas “rayas de tigre”, o líneas de falla, que pueden verse en el hielo del polo sur y que miden unos 130 kilómetros de largo.

Es en esta zona donde se podrían encontrar formas primitivas de vida, ya que el calor haría posibles procesos metabólicos relacionados con la vida de tipo terrestre. La temperatura superficial de Encélado es de -193 C, pero en las “rayas de tigre” se eleva a -133 C, lo que permite deducir que su interior se encuentra aún más caliente. Según los científicos que han analizado el problema, Encélado tiene los químicos necesarios (o al menos sus precursores), para la existencia de vida.

Por supuesto que no esperan encontrar pequeños seres verdes llenos de tecnología. Cualquier vida sería, como mucho, microbiana y restringida a un océano subterráneo. Debería luchar constantemente contra las bajas temperaturas y tendrían un bajo metabolismo. Sin embargo, su estudio podría develar muchos de los misterios pendientes de la ciencia.

Escrito por Ariel Palazzesi

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