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Impresora 3D con precisión nanométrica

La tecnología de la impresión 3D no deja de avanzar. Lo que nació como un concepto de ciencia ficción se convirtió en realidad hace menos de una década, cuando las primeras impresoras 3D comenzaron a aparecer en las tiendas. Hoy día se pueden conseguir a un precio razonable, y con prestaciones más que interesantes. Pero el progreso no se detiene, y los investigadores de la Universidad tecnológica de Viena han desarrollado un modelo capaz de crear piezas tridimensionales a escala nanométrica, tan pequeños como un grano de sal.

Seguramente sueñas con tener una impresora 3D en tu mesa de trabajo. Este tipo de periférico brinda la posibilidad de construir piezas diseñadas por ordenador (por tú mismo, o descargadas de la red) con prácticamente cualquier forma. Aquellos que disfrutan armando maquetas, construyendo robots o fabricando cualquier tipo de modelo a escala son los primero han corrido a las tiendas a buscar la suya. Con el tiempo y el descenso de los precios seguramente se convertirán en un dispositivo tan común como los scaners o impresoras de inyección de tinta. Pero los investigadores de la Universidad tecnológica de Viena, lejos de sentarse a esperar a que ese momento llegue, han llevado esta tecnología un paso más allá, construyendo un modelo de impresora 3D capaz de “imprimir” objetos del tamaño de un grano de arena, con precisión nanométrica.

La impresora en cuestión no sólo puede crear estructuras muy pequeñas, sino que lo hace a una velocidad sorprendente: es capaz de desplazar el punto de impresión a una velocidad de hasta cinco metros por segundo. Esto es posible gracias a la utilización de un sistema de impresión basado en láser, cuyo haz es direccionado mediante una serie de espejos móviles. La técnica utilizada se conoce como “litografía de dos fotones” (o “two-photon lithography”) y crea los modelos endureciendo una resina especial mediante un rayo láser. La impresora va construyendo el objeto mediante capas, que se apilan unas sobre otras hasta terminar el trabajo. El prototipo que se ve en el video es capaz de generar unas 100 capas con unas 200 lineas cada una, en unos cuatro minutos. El coche de carreras que estás viendo tiene una longitud de solo 285 micrómetros. Necesitarías poner en fila unos 14 mil de ellos para alcanzar la longitud de tu coche.

Es la primera vez que se consigue semejante presición y velocidad en una impresora de este tipo. El el profesor Jürgen Stampfl, de la Universidad de Viena, ha sido parte del equipo de desarrollo y cuenta que si bien “hasta hora esta técnica resultaba ser bastante lenta”, han conseguido perfeccionarla lo suficiente como para que “la velocidad que se medía en milímetros por segundo ahora necesite ser medida en metros por segundo”. Se trata de un enorme avance, al que seguramente habrá que buscarle alguna aplicación real. Por lo pronto, están desarrollando una clase de resina especial que sea apta para su uso en el ámbito de la medicina, que permita utilizar esta impresora para construir dispositivos capaces de ser “enviados” al interior del cuerpo humano.

Escrito por Ariel Palazzesi

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