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Ingeniería inversa: Del pollo al dinosaurio

¿Pollo? El cuarto trasero bien rostizado con un toque de limón y algo de pan para acompañar suena perfecto, pero no, lamentablemente no estamos hablando de comida. En esta ocasión el pollo no es otra cosa más que el material perfecto para recrear nada menos que un dinosaurio, o al menos, eso es que lo que ha declarado un científico de una universidad en Canadá. Con la correcta manipulación genética, una de nuestras cenas más típicas podría dar lugar a un dinosaurio puro y duro, con todas sus características físicas y sus, bueno, “hábitos” alimenticios. Sálvese quien pueda.

Cuando vi Jurassic Park por primera vez, la forma en la que los científicos habían recreado a los dinosaurios me había parecido bizarra, aunque bastante lógica. En la película, a partir de una muestra de sangre obtenida de un mosquito fosilizado, en combinación con ADN tomado de las ranas, pudieron lograr a todos esos dinosaurios que se dedican a perseguir gente por toda la isla y comérsela, con tantas ganas que fueron necesarios tres filmes para demostrarlo. Sin embargo, existiría la posibilidad de que la realidad derrote a la ficción gracias a uno de los animales más comunes con los que ha lidiado la raza humana: El pollo (gallo o gallina también son válidos). De acuerdo al científico Hans Larsson, de la universidad McGill en Canadá, un pollo tendría todo el material genético necesario para recrear a un dinosaurio.

No creo que un poco de maíz sea suficiente para calmarlo…

Utilizando ingeniería inversa, Larsson planea manipular varios genes de los cuales se sabe que han evolucionado desde el período Cretácico. Si bien Larsson sabe una cosa o dos sobre dinosaurios debido a su profesión como paleontólogo, esta sería su primera incursión en el territorio de la manipulación genética. Lo más curioso de todo es que ya ha recibido apoyo financiero de varias instituciones para comenzar con su proyecto genético, entre las que se destaca nada menos que la National Geographic Society. Si Larsson tiene éxito, ya imaginamos vídeos y documentales en cada rincón del planeta.

Sin embargo, ya se ha mencionado la dificultad intrínseca que representa crear un dinosaurio a partir de un pollo. Los dinosaurios poseen características que los pollos ya tienen de forma natural, por lo que se puede considerar al pollo como un dinosaurio, aunque camine entre nosotros. Es verdad, uno súper-evolucionado, adaptado y con rasgos físicos que así lo demuestran, pero un dinosaurio al fin. ¿Podrá Larsson crear un dinosaurio como los que hemos visto en las películas, o sólo logrará un pollo de diez metros de alto con ganas de picarnos en venganza por comernos a sus pares? Sólo el tiempo lo dirá pero, no lo olviden: Rostizado y con un poco de limón.

Escrito por Lisandro Pardo

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