Menu
in

La agonía del uranio

El grave problema energético que padecemos a nivel global no parece que pueda resolverse a largo plazo desde la fisión nuclear basada en el uranio. Estudios de Greenpeace afirman que las reservas de este elemento se agotarán en un lapso de tiempo muy limitado. Nadie se arriesga a dar cifras exactas pero se habla de un margen no superior a los 50 años. Con estos datos, la energía nuclear de fisión basada en el uranio resultará un apoyo de transición hacia otra alternativa, pero no se consolidará en un proceso de obtención de energía definitiva.

Se nos acaba el tiempo. El petróleo está ya descartado como fuente de energía principal para el futuro. Las renovables siguen sin despegar y las nucleares, aun siendo opciones muy válidas, también tienen los días contados, al menos desde la fisión que utiliza el uranio. La que se supone que será la panacea, la fusión, sigue estancada y sin dar los resultados necesarios para generar más energía de la que consume. Los estudios comienzan a alertar a la comunidad científica de que el combustible que se utiliza en la fisión, también se está agotando. Y al ritmo actual, puede que para dentro de unos cuantas decenas de años no podamos aprovechar ni gramo más de este elemento.

Aunque el mineral necesario para extraer el uranio 235 fisionable se encuentra de manera abundante en la naturaleza, sus proporciones son tan bajas, que no basta con tenerlo sino que además, se necesita que sea rentable sacarlo. Las reservas de uranio están previstas que duren unas cuantas décadas al ritmo actual de consumo, pero hay que tener en cuenta que los países emergentes van aumentando sus necesidades energéticas a un ritmo elevado y el resto de países también suman sus propios niveles de consumo a esta vorágine energética. El precio del uranio ha subido 10 veces desde 2004, conforme los yacimientos son más y más difíciles de rentabilizar. ¡En apenas 6 años!

Según el físico nuclear Michael Dittmar la minería sólo es capaz de cubrir el 60 % de la demanda de uranio. El 40 % restante se tiene que extraer de los propios residuos y el desmantelamiento de armas nucleares. Actualmente se obtienen 40.000 toneladas de uranio y las reservas viables que están probadas, es decir, aquellas donde puede extraerse uranio a un coste inferior a 130 dólares el kilo, son de 3.3 millones de toneladas. Estos datos arrojan unas cifras preocupantes puesto que en apenas 50 años nos quedaríamos sin uranio. Eso al ritmo actual de consumo, pero la civilización requiere cada vez más energía y se están abriendo 3 o 4 centrales nucleares al año. Sin embargo, no se encuentran yacimientos rentables con los que sumar uranio a la creciente demanda. Se deduce pues, que los 50 años podrían verse reducidos a muchos menos.

El resultado de estas cifras sitúa a la fisión basada en el uranio como mero puente de transición hacia alguna otra alternativa que nos permita seguir manteniendo el ritmo de producción energética. Se espera que sirva para darnos tiempo a rentabilizar las energías renovables, pues algunos suponen que, en 50 años, no dependeremos del petróleo, pero eso aún está por ver. De todos modos, algunos expertos apuntan a que el Torio resolverá el problema de la fisión pues sustituirá al uranio como combustible rentable. Y de ese tenemos para cien años, como mínimo. Quizá los reactores de fusión, para entonces, hayan conseguido su objetivo de generar energía rentable. Y quizá las renovables también. Un largo respiro para que la tecnología avance y ponga medios para alcanzar, por fin, la fuente de energía definitiva.

Escrito por imported_Kir

Leave a Reply