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La solución a la piratería (Opinión)

No pasa semana que, en NeoTeo, no tengamos que hablar sobre piratería. Que la piratería tal cosa, que la piratería tal otra, que juicios, que leyes, que lo que acá y lo de más allá. Pero la solución al tema de la piratería (si se me permite el uso del término, a falta de uno mejor) es muy simple y solo requiere que las empresas interesadas hagan un esfuerzo en comprender la verdadera naturaleza de Internet.  Si la SGAE, la MPAA o el mismísimo Sarkozy visitan NeoTeo, los invito a leer lo que sigue, tal vez tengan una revelación.


Yo, Max Ferzzola, soy un gran pirata. Tengo un parche en el ojo, un loro en el hombro y una pata de palo que me pica cuando se acerca la primavera. Me gusta el grog, desenterrar tesoros perdidos y mi actor preferido es Errol Flynn. Detesto a los ninjas (¡malditos ninjas!), nunca ligué mujeres (yo las “abordaba”) y tampoco usé nunca GPS, ya que me basta con ver las estrellas. Sí, así de pirata soy. Por mes me descargo una cantidad absurda de contenido, desde series y películas hasta videojuegos, música y cómics. Pero hay algo que, tal vez, me distinga de algunos de los otros piratas del mundo: no lo hago porque me guste, ni por ideología, ni por cuestiones económicas, lo hago por comodidad. Lisa y llanamente.

Lo legal es incómodo e injusto

Desde el advenimiento del DVD, alquilar una película en un videoclub es un sorteo: 1 de cada 5 DVD está rayado y apenas si se deja ver. En el caso de los videojuegos, solo compro aquellos que he probado (piratería previa) y me hayan demostrado que son una inversión sabia. El resto apenas dura una hora en mi disco duro (así que ni siquiera se puede considerar “pirateado”). Juegos independientes o de empresas chicas no descargo nunca, por convicción. Series de TV descargo, en promedio, ocho semanales. Lo hago porque aquí llegan meses más tarde, mal traducidos y con bloques publicitarios cada vez más extensos. Además, me gusta ver las cosas cuando se me ocurra, y no a un horario estipulado por algunos gerentes de programación desvelados. Sigo cuatro cómics mensuales, todos pirateados, y lo hago porque a las tiendas llegan con atraso y un sobreprecio exagerado.

En definitiva, como ya dije, soy un pirata porque me gusta la comodidad que implica serlo. No quiero hacer fila para comprar boletos, no quiero lidiar con DVD rayados, no tengo ganas de ripear un CD para pasarlo a mi reproductor y tampoco de esperar a que lleguen las cosas que quiero consumir a mi país, cuando en Internet las tengo inmediatamente. Y aunque el dinero no suele ser un problema, tampoco me gusta cuando los intermediarios quieren quedarse con un 150% por encima del verdadero valor de las cosas o cuando un bien virtual cuesta lo mismo (o casi) que un bien físico.

Ahora bien, ser pirata tampoco es una utopía: si no tienes el ordenador conectado al TV, debes gastar en DVD vírgenes, en el tiempo de quemarlo y en la molestia de andar con ingentes cantidades de discos sin rotular dando vueltas por todos lados. Los videojuegos son prácticamente inútiles para jugar en línea, no reciben actualizaciones, ni contenido extra. Sin contar que hay que buscar el crack y el serial, y rogar que funcionen. Si quieres jugar en un MMO y no tienes el original, te tienes que conformar con los servidores ilegales, que –para qué mentir- apestan. Leer cómics en el PC es casi una tortura, ni hablar de los libros o manuales. ¿Más problemas para el pirata? Hay que pasarse un buen tiempo buscando lo que queremos (si es que existe, sino esperar a que alguien atienda los requests), hay que encontrar torrents con semillas o links de “rapidshares” activos y, por último, esperar… esperar… y esperar…  Ser pirata también es incómodo y  estoy seguro que muchos de nosotros elegiríamos pagar por contenido original, si eso significa que nos ahorraríamos todos esos males. Sí, muchos de nosotros compraríamos productos… SI PUDIERAMOS.

Disponibilidad, el quid de la cuestión

Y aquí llegamos al quid de la cuestión. Todos dicen que los estadounidenses no piratean porque ellos tienen mejor poder adquisitivo. Yo digo: ¡Pamplinas! Nuestros amigos del norte no piratean tanto como el resto del mundo porque tienen todas las herramientas para no tener que hacerlo. Las series que nosotros descargamos ellos las ven en el estreno o, si no tienen ganas, las graban con sus TiVos.  ¿Y para qué van a piratear DVD si por una suscripción mínima pueden tener acceso al catálogo de, por ejemplo, NetFlix (que cuenta con más de 100.000 películas y los últimos estrenos en DVD)? ¿Quién no querría streaming de las últimas novedades directo al TV gracias a un set top box y una módica suscripción? En Estados Unidos, además, no existen las “fronteras digitales”. Por ejemplo, si un usuario se olvida de ver o grabar el último episodio de Family Guy lo puede encontrar en Hulu, nosotros no (al menos por la vía legal). El resto del mundo no tiene estas posibilidades, pero las queremos y, como no nos la dan, pirateamos.

Ok, dirá Warner o EA o “quienfuese”, cómpralo y te lo enviamos. Y yo les digo: ¡Pamplinas! Si a las empresas les interesa hacer negocios conmigo, que los hagan en mis términos, que soy el cliente. Yo no pienso pagar la aduana, más el envío, por algo que alguien me deja gratis en una página de Internet. Si las compañías quieren mi dinero, que lo vengan a buscar (aquí está, se los aseguro). ¿Venta en línea de descargas digitales legítimas? Pues bien, esa sí que las uso, y mucho. Pero solo compro a aquella empresa que comprenda que no se puede cobrar lo mismo por un bien virtual que por un bien material. ¡Que avivada! Usan mi ancho de banda, no tengo caja, ni manuales, ni DVD, ni CD, ni nada; las empresas se ahorran la logística, la distribución y los intermediarios y los muy pícaros quieren ganar más conmigo que con una persona que compra el bien físico. No, así no.

Después están las empresas que se quejan no solo por el porcentaje de piratería en aquellos lugares donde la disponibilidad es mala, sino también de la tasa de piratería en países donde sus empresas no tienen cobertura (o tienen una muy deficiente). ¿Quién no recuerda a Sony decir que comprar una PlayStation 3 en Argentina era ilegal? ¡Y lo dijeron a más de un año de salida la consola! La noticia sorprendió tanto que incluso salió en portada de Digg, ante la incredulidad de los estadounidenses. Por otro lado, en gran parte de América Latina, Nintendo (solo por poner un ejemplo) no tiene un distribuidor oficial. Sin embargo, las consolas llegan en manos de importadores (la mayoría de ellos ilegales) que ponen sobreprecios ridículos (y las venden ya listas para que funcionen con copias). Si a Nintendo (siguiendo el ejemplo, pero puede ser cualquier otra compañía) le interesa hacer negocios en América Latina, que vaya y los haga, y los haga bien y al mismo precio que en USA. De hecho, y en lo que respecta a España,  ¿por qué las consolas y juegos son más caros en Europa que en Estados Unidos? Si me preguntan, me parece una verdadera falta de respeto que hagan el cambio uno a uno, cuando el euro es vale más. Sin dudas,  una soberana tomadura de pelo al consumidor.

La solución a la piratería

El problema de las empresas es que cuentan una “pérdida en sus ventas” a todo aquello que se haya descargado, cuando el gran porcentaje de esas descargas se hacen en países donde… ¡ni siquiera se puede comprar el producto pirateado! O, si se puede comprar, se lo puede comprar al triple de su valor y sin ningún tipo de soporte técnico. Vamos, gente, ¡tienen que ponerse serios! ¿Nos creen tan estúpidos como para digerir tanta basura sin siquiera eructar? Pues bien, si alguna vez alguien responsable de las empresas “víctimas” de la piratería lee esto, aquí les va la solución. Tomen un lápiz, una hoja y anoten, que no es tan largo.

  • ¡Abajo las fronteras digitales!: Si el clic de USA da más ganancia que el clic de África, y por eso nadie en África puede entrar a sus portales de contenidos gratis en línea, no se quejen si los africanos, cuando quieran ver una película o serie, piratean.  Y también me importa muy muy poco que en X país aún no pueda verse X serie (o película) porque la subsidiaria local de la empresa X aún no lo ha lanzado. Las restricciones de Hulu, YouTube, Cartoon Network, Veoh u otros sitios similares son exactamente por eso. Sea porque la subsidiaria local no ha lanzado el producto o porque directamente no tienen una subsidiaria local. Eso se llama frontera digital y es el enemigo número uno del usuario y, aunque ellos no lo crean, también de las empresas, que se pierden clientes interesados (como yo) en consumir legalmente sus productos.
  • ¡NetFlix para todo el mundo!: Personalmente mataría por tener un servicio como el de NetFlix. Navegar, a diario, por todo tipo de blogs, trackers, canales de IRC y otros sitios buscando películas, juegos y series que me gusten (y links activos) me demanda unas cuantas horas por semana. Más la incomodidad de tener que hacerlo en el PC y esperar a que culmine la descarga para poder transferirlo a mi disco multimedia (rogando que aún le quede algo de espacio). Eso lo hago porque no me dejan otra, yo pagaría por hacerlo en mi TV, con el mando a distancia en la mano, sin esperas y con un streaming decente. ¿Alguna empresa cree que el pirata disfruta de las incomodidades de serlo? Estos señores deben entender nosotros no somos los “delincuentes”, como quieren hacerle creer al mundo, sino clientes insatisfechos que encuentran mayor comodidad en piratear que en seguir los circuitos oficiales. ¿Por qué NetFlix no puede brindar su servicio de streaming a todo el mundo? ¡Fronteras digitales! Es imposible para una empresa como NetFlix asegurarse que sus más de 100.000 películas no violen los derechos de los propietarios locales de todos los países del mundo. Lo ilógico es que, en la mayoría de los casos, los derechos están en manos de las subsidiarias locales de las empresas originales (al fin y al cabo, las distribuidoras y productoras de cine y canales de TV por cable  pertenecen todas a un oligopolio de cuatro o cinco empresas, así que bien podrían organizarse).
  • Precios módicos y parejos para todos: Si una persona en el Congo quiere comprarse una Xbox 360 debe costarle exactamente lo mismo (según el cambio) de lo que cuesta en Estados Unidos y debe disfrutar del mismo soporte técnico y de la misma garantía. Además, ese cliente debe tener a su disposición la misma cantidad de juegos, y al mismo precio, que el cliente estadounidense. De otra forma, dejan al usuario en manos de importadores que no solo dañan a imagen de la empresa (sobreprecio, cero soporte técnico, máquinas modificadas, nada de garantías), sino también perjudican al usuario y a los estados (por evasión de impuestos, corrupción de los funcionarios, etc.). Me resulta difícil de entender que aquellas corporaciones que hicieron un gran aporte por establecer eso de la “globalización” (que son las mismas que hoy se quejan de la piratería) no usen su creación de una forma más eficiente.
  • Contenido digital más barato: Aquellas empresas que han abrazado Internet como método de distribución para sus productos digitales van por el buen camino (al menos si nos dejan a todos, sin importar dónde vivamos, acceder al catálogo). Pero entiendan que, como ya se dijo, no se puede cobrar lo mismo por algo virtual que por algo físico. ¿Por qué lo hacen? La respuesta es simple: saben que la tendencia del futuro son las descargas mediante plataformas de distribución, al estilo Steam, y no quieren mal acostumbrarnos con precios más baratos, queriendo ganar más cuando llegue el momento del cambio definitivo. El pensamiento corporativo es tan sencillo que a veces da vergüenza ajena: ellos piensan que si la gente está dispuesta a pagar 40 euros por su producto ahora, va a seguir dispuesta a pagar 40 euros por su descarga, aunque a ellos les salga mucho más barato. Y no, así no.

Resumiendo, por si te dio pereza leer todo: lo único que las empresas deben hacer para vencer a la piratería (o a un gran porcentaje de la misma) es asegurarnos la total y completa disponibilidad de sus contenidos (sea por medios digitales o distribuidoras locales), en cualquier lugar del mundo, a un precio justo (y parejo para todos) y con soporte técnico y garantía. ¿Vieron qué fácil era?

Y tú, pirata viejo, ¿qué opinas? Llegado ese momento, ¿colgarías el parche?

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