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Láser para eliminar chatarra espacial

Los problemas que podrían ocasionar la chatarra espacial que orbita la Tierra preocupan cada día más a los especialistas. Hemos visto varios proyectos destinados a limpiar esta región del espacio, y ahora los científicos de la Universidad de Nagoya, en Japón, aportan una nueva idea: utilizar un tipo de motor  experimental, basado en un rayo láser, para mover los restos indeseables a una órbita segura. Pero ¿se trata de una idea viable?

Parece que de pronto nos hemos dado cuenta del riesgo que implica una órbita llena de desperdicios. Luego del choque de satélites ocurrido hace varios meses, se han comenzado a publicar varios proyectos destinados a limpiar la región del espacio que utilizamos como “autopista” para nuestros satélites artificiales. El riesgo es real: decenas de miles de piezas, viejos satélites completos incluidos, giran a miles de kilómetros por hora entre los que aún funcionan, amenazando cada momento con dañar o derribar alguno de ellos. Si tenemos en cuenta el tiempo y el dinero que demanda reemplazar un satélite dañado, llegamos a la conclusión que la mejor política a aplicar seria la prevención. Y la mejor manera de prevenir una catástrofe es ni mas ni menos que eliminar todos estos proyectiles espaciales. Pero ¿como podemos hacerlo?

El ingeniero de vuelo espacial John Sinko, de la Universidad de Nagoya (Japón), dice haber encontrado la manera de acabar con esta amenaza. Sinko propone utilizar un tipo de motor espacial experimental,  llamado “propulsor láser” o “tractor láser” (“tractor beam”), tanto para mover los nuevos satélites que pongamos en órbita como para liberarnos de la chatarra espacial. El principio de funcionamiento de este cacharro, como su nombre sugiere, se basa en un rayo láser. Básicamente, se trata de una masa de propelente sólido sobre la que impacta un haz láser de alta potencia. Como consecuencia del choque, se libera un chorro de material que empuja a la nave en la dirección opuesta. Lo interesante de este motor es que el rayo láser no necesita ser originado en el vehículo a mover, sino que puede ser disparado desde hasta unos 100 kilómetros de distancia e incluso redirigidos mediante espejos. Suena a ciencia ficción de la buena, pero el sistema existe: Sinko espera probarlo sobre un satélite de 10 kilogramos dentro de unos pocos años.

Sinko ha trabajado duro para imaginar la forma en que este sistema pueda aplicarse también sobre los restos que contaminan la órbita terrestre. Una nave espacial equipada con un láser podría disparar un haz hacia otra nave (equipada con un propulsor como el mencionado) para que la atraiga, empuje o cambie de dirección. Empujar una nave espacial es una cuestión relativamente sencilla, pero “atraerla” implica que el láser debe impactar desde atrás, por que se necesita un sistema de espejos que guié el haz. Otros científicos han analizado la propuesta del japonés y expresado su optimismo: "es una idea interesante, que en un principio podría funcionar", dice el director de tecnología de ciencia espacial del Laboratorio Rutherford Appleton en Didcot, Reino Unido, Richard Holdaway. “Si bien proyectar con la precisión suficiente un rayo láser hacia un motor situado a decenas de kilómetros es todo un desafío, seguramente podríamos hacerlo”, añade.

El diseño de Sinko, en principio, permitiría el control total y en cualquier dirección. El científico imagina una nave espacial equipada con propulsores operados remotamente (antes de su lanzamiento), que le proporcionarían un mecanismo eficiente para que -una vez alcanzado el final de su vida útil- permitan alterar su órbita o “empujarlos” hacia la Tierra para que se quemen en la atmósfera. Si bien en otros institutos se está trabajando en este tipo de motor -los rusos, por ejemplo, lo hacen en su Instituto de Investigación para el Ensayo de Dispositivos y Sistemas Optoelectónicos en Sosnovy Bor- lo cierto es que no parece una idea demasiado eficaz para eliminar los desechos que ya se encuentran en órbita. El motor láser de Sinko debe ser instalado a bordo del vehículo que se quiere desplazar, algo completamente inadecuado para desviar, por ejemplo, una tuerca o tornillo que se desplaza por el espacio. Tampoco parece ser un sistema más simple que el empleado hasta ahora por los satélites más modernos: reservar un poco de combustible, y cuando llega el fin de su vida útil, utilizarlo para desplazar al cacharro hacia una órbita segura. Es poco probable que el sistema en cuestión nos solucione este problema, pero podría utilizarse como mecanismo de propulsión para satélites nuevos pequeños. ¿No te parece?

Escrito por Ariel Palazzesi

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